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Los argentinos Bersuit vuelven a España con gira y disco bajo el brazo. Abril de 2004

De la herida de la fiesta sale mate

La constancia de Bersuit desde el año 88 dio hace ya mucho tiempo sus frutos en Argentina, su país de origen. Por la propia inercia de unas canciones que bebían de la tradición de la tierra, pero sobre todo del rock festivo y sin prejuicios, su savia se extendió por toda Sudamérica y, con mucha dignidad y sin utilizar el calzador, la semilla que plantaron hace años en España da sus ricos y renovados frutos a día de hoy. Si echamos cuentas, “Libertinaje”, que fue el álbum con el que los conocimos gracias al single “Señor cobranza”, salió en el 98. ¡Ya ha llovido!

Gustavo Cordera, culo inquieto de la banda, comenta, vía telefónica, que han tenido que seleccionar entre setenta y cuatro canciones para dar con las trece que contiene “La argentinidad al palo”, su séptimo disco. “Jamás nos había sucedido esto hasta ahora; quizá fue porque nos pilló un directo en medio. Da lo mismo: la banda está en un estado de creación permanente. Nos encanta hacer canciones, contar, poner el cuerpo, estar en contacto”, dice.

El disco nuevo que nos presentan contiene todas las fórmulas que usa Bersuit para sus álbumes: ante todo, una gran carga de festiva locura, pero también lascivia, profundidad, peso específico, velocidad, ritmo y las palabras afiladas del “Pelao “Cordera hilvanadas con historias amargas y rematadas con estribillos pegadizos arrancados a los detalles que nos muestra la vida misma. Y, por supuesto, también está presente su porción de cálida tropicalidad. “Nos seguimos divirtiendo con nuestra música. Es más: logramos juntar la alegría con el trabajo; ya logramos pasar la fase del compromiso. Durante un tiempo fue eso, compromiso. Ahora lo hacemos… no sé: irme de gira con mis amigos arriba de un bus es el mayor placer, de lo más lindo que me puede pasar. Lejos de fatigarme me da felicidad: somos un grupo de amigos en el eterno viaje de los regresados”.

De su paso por la península también hablamos. Todo empezó cuando se plantaron aquí con la excusa del Festimad del 98; entonces se dejaban sentir con paciencia en salas de mediano aforo. Este año pasado las descargas fueron en Viñarock. Allí, aunque hiciese frío y cerrasen escenario, la gente aguantó expectante, dispuesta a dejarse arengar por una banda numerosa y con tablas. Luego vino un montón de fechas por toda la geografía. Este año nos dice que regresan en abril: “fue una sorpresa aquellas últimas actuaciones y cuando volvamos todo será más importante. Imaginaos que estáis en un país que alberga turismo de todas partes: estáis preparados para eso, para hacer la fiesta a mucha gente. Nosotros formamos ya parte de eso: la alegría es enorme”.

Al preguntarle por las canciones, por las letras, Gustavo nos dice que “ muchas salen de los viajes; estamos todo el rato sacando cosas. Del paso por España hay parte. ‘Convalecencia en Valencia’ está claro y ‘El viento trae una copla’… Os contaré de esta última: resulta que estábamos en Canarias visitando a un amigo y nos contaba que estaba muy bien: de plata, con buen clima, mucha fiesta y todo ese discurso armado que tenemos los argentinos que estamos en España. En un momento dado le pregunté por su familia y se quedó callado. Me dijo: ‘mi hija esta en…’ y no pudo hablar más. Le cayó una lágrima por el ojo izquierdo, le resbaló por la mejilla y de esa lágrima salió la canción”.

Cuenta el “Pelao” Cordera a propósito de este disco que, “al terminar la grabación, me marché a Uruguay a descansar, a una casita tranquila. Además, por suerte, mi chiquillo desenganchó el teléfono jugando y no me enteré. Pensaba:’nadie me quiere, el disco salió malo, algo pasa’… Me pasé una semana así hasta que vi la clavijita en el suelo”. Publican este séptimo disco, “La argentinidad al palo”, tras un directo, “De la cabeza”, que recorría lo más florido de su carrera. “Somos embajadores de nuestra historia y, como cualquier banda que vaya a tocar, nos gusta contar historias. Lo que tenemos los argentinos es que llegamos al espíritu de los gallegos, de los vascos y de todos los españoles: será por saber hacer la fiesta. Si venís a un concierto de Bersuit os sentiréis muy identificados con nuestra historia, descubriréis lazos en común a pesar de que Argentina sea una hija mongólica de España, una hija mal nacida. Aun así somos parte de esto”.

Como buen argentino no para de hablar y se enreda con cada respuesta hasta la saciedad, así que llegamos al momento en que le pregunto si recuerda cuándo recibió de fabrica el primer disco de Bersuit. “Por esa época yo estaba mucho más preocupado por darle a la coca y hacer mucho lío. El disco me interesaba casi nada: de hecho os diré que cuando salió me saqué un problema de encima”. Cordera nos cuenta también cómo ve a día de hoy las continuas giras del grupo: “llegamos a los lugares como un grupo de piratas que desembarca, toma un lugar, se queda con las mujeres, la comida y las cosas, y luego se va a otro lugar. Es lo más lindo que te puede pasar, os lo aseguro”.

Para el mes de abril dicen que estarán rulando de nuevo por esta piel de toro. Antes, preguntamos al “Pelao”, por curiosidad, por la canción “Convalecencia en Valencia”, citada antes y que se compuso por aquellas tierras. “Resulta que un amigo nuestro que tocaba en la banda vivió esa historia que se cuenta en la canción”, dice. El tema cuenta la melancolía que trae consigo la distancia y lo inoportuno de los recuerdos.

De nuevo han invitado a colaborar a miembros de bandas amigas. “El estudio debe ser una fiesta de gente, de amigos con talento: eso es algo normal en nosotros”.

Turrón & Babas

Bersuit. “La argentinidad al palo”. Universal

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