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Backyard Babies. Abril de 2004

Grabando con amigos

El calificativo “cool” les sienta al pelo: rufianes del riff tatuados hasta el codo, gritones pero melodiosos, orgullosos y chulos, sexies, poseedores de la formula mágica que aúna el sleazy rock angelino, el pre-punk neoyorquino, AC/DC, el punk, el glam y el hard rock. Estereotipan con alevosía un género ya de por sí plagado de tópicos, pero lo hacen con convicción, soltura y garra. En la foto interior de su nuevo y retardado CD, “Stockholm syndrome”, aparecen tumbados en unas hamacas, cada uno de los cuatro miembros con una botella de Jack Daniels entre los labios… Lo dicho: unos encantos. Y, a todo volumen, mejor.

“The Hives, nosotros y algunas bandas más no somos, en origen, de Estocolmo; provenimos de pequeñas ciudades y hemos terminado moviéndonos a la ciudad. De ahí el título del disco, por la escena que eso genera. Es algo similar a lo que ocurrió con Seattle o Los Angeles. Los medios de comunicación suelen concretar en una sola ciudad todo el movimiento musical que ocurre a su alrededor. El título también alude al llamado ‘síndrome de Estocolmo’, el que sufren algunos rehenes hacia a su raptor”. Desde el otro lado de la línea telefónica, en algún nórdico hotel europeo, Nicke Borg, vocalista del combo, se somete amablemente a nuestro cuestionario explicando todo lo referente a su recién salido cuarto disco: “Para este trabajo escribimos un montón de canciones. Las que hemos grabado las hicimos en apenas tres semanas, las ensayamos mucho y, en cuanto las tuvimos listas, las grabamos del tirón. Eso marca ya una gran diferencia con el anterior, que nos llevo cuatro o cinco meses grabarlo. Joe Barressi, el productor, ha sido más un entrenador para la banda. Adora al grupo y quería hacer un álbum que sonase de la misma manera que sonamos cuando nos vio en directo la primera vez en 1998. A él no le gustó nuestro disco anterior, ‘Making enemies is good’. No dice que sea malo, pero comenta que no tiene el sonido que nosotros deberíamos tener. Se sacó de encima todo lo no estrictamente necesario y se quedó sólo bajo, guitarra, batería y voz”.

Y, con tan aparentemente simple premisa, estos suecos formados en la pequeña ciudad de Nassjo en 1989 siguen en su tour de force particular, erre que erre con el riff básico, monolítico y quedón, con los coros y los estribillos que fuerzan al desgañite, con la salvaguarda de una actitud que sobrepasa la mera pose para hacerla modus vivendi. “Lo primero es divertirse; si no hay diversión no puedes hacerlo. Cada disco que hemos hecho es diferente, más grande, mejor, y eso te hace continuar. Todos queremos llegar a más; cada cosa es una nueva satisfacción, y eso te empuja a seguir. Además, no sabríamos qué hacer si no. Me encanta viajar, rular. La peña a la que le gusta el rock’n’roll es igual en todas partes y me gusta saber que puedo tocar en tantos sitios: me encanta España, Japón, Suecia, EE.UU.… A veces, cuando hay demasiado negocio en torno a una banda, se pierde la parte divertida, olvidas por qué empezaste con ella. Dinero, drogas y mujeres son una ecuación que puede contribuir a la velocidad a la que una banda se separe. Por eso creo que lo mejor es compartirlos”.

Disco a disco, amigo a amigo

De todo el disco, que se merienda de un tirón y hace de frenética y contundente banda sonora para cualquier viaje en coche (en el supuesto de que los picoletos no multasen el exceso velocidad ni hiciesen soplar), hay una canción, “Friends”, que llama poderosamente la atención por la participación de ojerosos relumbrones del rock internacional: “En esa canción canta un montón de colegas. A Joey Ramone tuvimos la oportunidad de conocerle, hacernos amigos e, incluso, trabajar con los Ramones. Fue uno de los primeros a los que preguntamos si quería participar en la canción. Desafortunadamente, no tuvo la oportunidad de oírlo y la pieza ha quedado casi como un homenaje a él. La idea era haber publicado la canción con anterioridad, pero no hubiese sido lo propio con la muerte de Joey tan cerca, ya que podía crear una idea equivocada. Tyla también canta: es amigo de la banda desde hace mucho. Y a Kory Clarke, de Warrior Soul, hace ya muchos años que le conocemos… Toda la gente de esa canción son ídolos para nosotros, somos fans suyos; es una especie de reciclaje, de devolverles algo… A Danko Jones los conocimos cuando nos teloneaban en un tour europeo. Es el ‘chavalín’ de la canción: el resto son más experimentados, más viejos. Michael Monroe es un viejo amigo y Hanoi Rocks es una de las principales influencias en Backyard Babies desde sus inicios. Lo de Andy Shernoff… ¡asombroso! Nina Persson es de The Cardigans, y somos originarios de la misma ciudad, bandas amigas. También está Donita Sparks, de L7, con quienes giramos en América en el 90 durante tres meses”…

Puestos a “pasar lista” pedimos a Nicke que nos haga un breve repaso de toda la discografía del grupo. “El primero, ‘Diesel and power’, todavía es un gran disco. Eramos tan jóvenes y tan inexpertos… Era nuestra primera experiencia en un estudio de verdad; no teníamos ni productor, sólo un tipo a las mezclas, pero, tanto por los arreglos como por las canciones, es bastante asombroso que saliese. Creo que, a día de hoy, no podríamos hacerlo. Teníamos la idea clara y se pueden escuchar las influencias en cada parte del disco, a veces de una manera demasiado obvia. Ahora vamos a empezar a tocar algunas de esas canciones en nuestro nuevo directo. En el siguiente, “Total 13”, nos habíamos movido a Estocolmo y estábamos bastante quemados con todo en general. De eso va el disco; es un decir: ‘que os jodan a todos. Si no te gustamos que te den, nos da igual’. El éxito llegó con esa actitud. Nos llegó a Hellacopters y a nosotros; estábamos en el centro de la movida. Fue algo sorpresivo que nunca pensamos que llegase a ser tan grande. Fuimos disco de oro y rulamos por todo el mundo, algo asombroso. El tercero, ‘Making enemies is good’, es totalmente opuesto a ‘Total 13’. Nosotros nunca hemos sido una banda de punk, somos más hard rock, y ese disco era nuestro disco Def Leppard, con guitarras acústicas y sintetizadores. El álbum me gusta: tiene sentido. Nos hemos tomado tanto tiempo entre disco y disco porque no nos gusta demasiado repetirnos. El nuevo es lo mejor que podemos dar de nosotros mismos a día de hoy; contiene un poco de todo lo anterior pero con material novedoso, muy centrado y canciones muy inmediatas. Es una reacción a ‘Making enemies is good’, un disco directo, de canciones rock rápidas. Hemos estado rulando dos mesecitos probando las nuevas canciones en directo y, la verdad, funcionan aun mejor que en estudio”. Aparte de los cuatro discos oficiales, Backyard Babies tienen otros tres discos que entrarían en el peliagudo (por la calidad del contenido) cajón de sastre de las rarezas: “’From demos to demos 1989-1992’ lo sacó nuestro primer sello. Eran demos y tomas viejas; es un bootleg. No tiene mucho que ver con nosotros. Para un fan acérrimo de Backyard Babies vale, pero para alguien que no nos conoce de nada no le merece la pena. Tiene cosas bastantes horribles, la verdad. ‘Safety pin and leopard skin’ es un directo para el mercado japonés: está grabado en Londres en el 98 y en Europa está en importación. ‘Independent days’ es un jodido y estúpido disco nuestro: a nuestra penúltima compañía le jodió mucho cuando les dejamos, así que querían hacer un dinero extra y aprovecharon la salida de ‘Making enemies is good’ para sacar un disco que lleva ‘Total 13’, ‘Safety pin’ y algunas caras B en un doble CD”.

Como golosina final, Nicke confiesa sus versiones favoritas a la hora de acometerlas en un escenario: “Normalmente no hacemos demasiadas versiones, pero me gusta hacer ‘Pet cementery’ de Ramones. Me encanta tocar esa canción: es muy guay. También me gusta hacer ‘EMI’, de los Sex Pistols, que es divertida”.

Kike Babas & Kike Turrón

Backyard Babies. “Stockholm syndrome”. RCA

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