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Wild Thing. Septiembre de 2003

Feria discográfica independiente

Las primeras ediciones de “Festimad” añadían, al habitual macroconcierto celebrado en el parque mostoleño de El Soto, una abundante colección de actividades realizadas dentro del edificio del Círculo de Bellas Artes. Allí se reunían, principalmente, la mayoría de las discográficas independientes del país para poner al alcance del público interesado sus productos y novedades. La idea era estupenda, pero se dejó de hacer.

Ahora la iniciativa vuelve a retomarse desde una postura más modesta y confiando en un crecimiento continuo y ordenado. La “Feria discográfica de sellos independientes” fue organizada, el pasado mes de julio, por los responsables del bar Wild Thing y la experiencia sirvió para tomar el pulso a la receptividad del público de cara a posibilitar, en el futuro, una organización más ambiciosa. De ese modo, la sala acondicionó mínimamente sus instalaciones para favorecer la colocación de pequeños stands en los que las discográficas participantes pudieran ofertar sus producciones y para que el público pudiera charlar, directamente, con los responsables de los sellos conociendo tanto sus proyectos más inmediatos como sus preocupaciones actuales. También apareció algún que otro artista que, además de hacer la lógica apología sobre su obra, charló con sus fans al calor de la música pinchada por los propios expositores.

En una sola tarde (concretamente el 2 de julio), sellos como Animal, Astro, Bip Bip, El Coyote, Houston Party, Mushroom Pillow, Rock Indiana, Snap o la etiqueta surgida alrededor del propio Wild Thing ofrecieron al público la posibilidad de comprar sus álbumes a precios interesantes y, en ocasiones, en ediciones muy concretas y difíciles de encontrar. De ese modo, Rock Indiana, por ejemplo, ofrecía su campaña “cincoeuros.com”, o El Coyote ofrecía en primicia las obras de bandas que próximamente comercializará bajo licencia. Del mismo modo, en el stand de Astro podía encontrarse la edición en vinilo del álbum editado a pachas entre Manta Ray y Schwarz, y en el de Bip Bip rebuscar entre el amplio surtido de ska que ofrecía la tienda Up Beat.

El resultado a nivel de público fue sumamente satisfactorio aun cuando la feria pareció pequeña a todos. Puede que, en la próxima ocasión, ya haya crecido un poquito más.

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