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Lava
Hace poco tiempo conocíamos a Dead Capo, grupo que hacía su debut con “Díscolo” a finales del año pasado. Aquel grupo, que cuajó una estupenda impresión con su primer álbum, provenía de otra formación, Insecto, que había quedado colgada tras la marcha de Carlos Timón. Pues bien: Timón, que decidió pasarse un tiempo en Londres tras dejar el grupo, vuelve ahora presentando una propuesta que poco tiene que ver con la que eligieron sus compañeros. Timón regresa presentándose al frente de Lava, un proyecto del que no sé si el resto de sus componentes son fijos pero que, en este “Swings of fate”, se completa con Javier Adán, Marcos Monge, Javier Díez-Ena y un buen montón de artistas más que van recomponiendo la formación de la banda dependiendo de la necesidad de la canción. Y digo “de la necesidad de la canción” porque, en este álbum, es la pieza musical la que manda y los músicos quienes están obligados a servirla. Cada una es de su padre y de su madre y poco parecido rítmico tiene con la anterior. Lo que expone Timón es una especie de viaje musical en el que cada pieza (casi todas bastante cortas) emula un paisaje diferente. Aparece Brasil con su sensualidad, aparece el blues acústico blanco, llega el mambo escondidito en ambientes de lounge y llega también el pop ruidista que desplaza la melodía a segundo plano. Y, entre medias de tanta aparición, otras tan pintorescas como las anteriores. En un primer momento puede dar la impresión de que el álbum se convierte en un cajón de sastre. Y en el fondo lo es, pero no de ésos en los que las cosas se tiran de cualquier manera; éste es un cajón ordenadito, cuidado con manos cariñosas y preparado para que siempre encuentres lo que estés buscando. E.P.
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