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¿Quién es quién dentro de la música electrónica española? (II) Septiembre 2003

15 DJs fundamentales

Alex Stark. Es un cultivado en esto de la electrónica por la vía del primer hip hop y el break dance. Poco a poco se está poniendo en boca de todo bicho viviente, sacando este estilo del gueto de los especialistas y haciéndolo llevadero, que no comercial. Para más inri, capitanea una de las marcas discográficas más socorridas del genero, Star Whores Records, que creó tras su experiencia como A&R en el sello Super Ego. Sale de Madrid y lo suyo es el electro, que practica siempre amarrado a su Roland. Sus sesiones destacan por la coherencia que impregna. Siempre ha tratado de huir de lo vulgar, lo que le ha proporcionado caché en los clubs de todo el globo.

Angel Molina. Lleva muchos años en el tinglado y es de Barcelona. Angel parte del techno más clásico para abrumar con la marcha más canalla. Empezó sobre el 90 y sus cualidades son encumbradas por el mismísimo Laurent Garnier. Sus giras le han llevado por todo el mundo y uno de sus retos es llevar las sesiones techno que construye para las pistas de baile hasta los salones de las casas. Además de su buen gusto a la hora de pinchar se le reconoce una técnica supina en el manejo de los platos, toda una exhibición de formas y todo un control de los beats y el volumen. Publica discos creados para DJs expertos, discos denominados profesionalmente "cycles" o "locked grooves" donde, gracias a surcos cerrados, puedes obtener una secuencia hasta el infinito.

César de Melero. Se formó como DJ en Ibiza, aunque se forjó un nombre en las químicas noches del Ars Studio de Barcelona en la era del acid house. Posee una amplia discografía como productor, está sobrado de cultura house y es copropietario del sello parisino Pro-Zak Trax, donde ha publicado diversos DJ mixes. Fue embajador patrio en el MIDEM latino.

Cristian Varela. Del techno minimalista al electro más abierto, pasando por los vapores del chill out o el techno más duro, detalles tribales y mucha energía. Estos son los puntos cardinales de Cristian (también nombrado Chris Vareland, Mystiko Paradise o Carlos Durán). Además de productor reconocido, la maleta de Cristian viaja más que el papamóvil. Entre sus gracias está la de pinchar a cuatro platos. Entre sus éxitos su última entrega, “New electronic audio/architectures”. De propina, su propio sello, Pornographic Records, que regenta junto a otro grande europeo, Marco Bailey. Por cierto: el chaval cobra cerca de medio kilo de los de antes por una hora de sesión.

Djd. Empezó como empleado en una tienda de música. Allí se molestaba en prestar mucha atención a lo que llegaba tomando buena nota de lo que le hacía gracia. Lo suyo es clase, sin cambios bruscos, para amantes del baile puro y duro, es decir, sin tanta fiesta.

DJ Magoya. Magoya es un nombre clave dentro del panorama house. Este madrileño de adopción (nació en Argentina) pasea sin inmutarse por reconocidos clubs como Deep (que fundó su mujer), Mid Day o Boccacio. Empezó a pinchar en serio en el Ya’sta, en pleno año 89, poniendo la música de éxito que sonaba en las radios (a fin de cuentas ésa era la labor del DJ). Afirma que, en la actualidad, sus sets los prepara en el momento, dejándose llevar por la intuición, siendo sus debilidades la música negra y el sonido Detroit.

José Padilla. Afincado en Ibiza desde el 75 (tiene más de cuarenta y cinco tacos), es el souvenir que te debes llevar de la idílica y sobrecargada isla. Desde sus platos fumiga con chill out o post dance, aunque también guarda tiempo para hacer sus propios pinitos como compositor (“Navigator” puede servir de ejemplo). Sus entregas bajo el nombre “Café del mar” (un chiringuito de la isla) se empezaron a fraguar en el 91 y, desde entonces, han dado la vuelta al mundo y le han consagrado. Eso le ha hecho ser un imprescindible de la escena europea, por no decir mundial.

Nacho Marco. Viene de Valencia y por Inglaterra lo señalan como un talento a tener en cuenta. Además de sus discos (uno de los últimos es “Sonido profundo. Original+G-Pal remixes”, que está publicado en sellos extranjeros, claro), Nacho remezcla encargos para los sellos más punteros. Te lo puedes encontrar también en un proyecto de remezclas junto a Angel Molina. Lo suyo es el deep y el house y, de momento, lo puedes encontrar de residente en el valenciano Le Club.

Omar. “Mi dirección es poner de todo un poco y romper moldes”, dice el DJ barcelonés en unas declaraciones. Y, si miramos la revista Rock de Lux, le encontraremos reconocido como uno de los grandes del año. Su espacio residente es el Moog barcelonés y desde allí se niega a lanzar simple techno o house. Tiene su propia lanzadera discográfica, Minifunk, y desde allí, lentamente, trata de agrandar el paraíso de la música electrónica y las mezclas.

Oscar Mulero. Quien no le conozca es que ha estado en un zulo los últimos diez años. Empezó en Madrid, en los clubs Babia y Omen. Desde allí… al firmamento del techno: Brasil, Berlín, Hungría, Barcelona… Posee su propio sello para vender al público sus sesiones (Warm Up) y fue destacado por la revista Deejay, toda una biblia para los electrónicos. Sus sesiones son vertiginosas, llenas de aristas que golpean en lo más alto de la fiesta. Consultado por muchos y adorado por otros, Oscar es el lingote de oro de los pinchas patrios.

Raúl Orellana. Es parte de la historia española de los pinchadores. ¿Recuerdas aquel anunciadísimo “Bolero mix”? Pues era él. Sus primeros viajes (en el 89, maleta en mano y dispuesto ha hacer play backs, que era lo que se hacía entonces) venían financiados por el vetusto sello Blanco y Negro y aquello, amigos, era toda una aventura. Su primer éxito fue “The real white house” y se estaba inventando el house que hoy bailamos. Fue residente del Studio 54 barcelonés, probablemente el primer club nacional. A todas luces, es el precursor de la escena que disfrutamos hoy día. En el presente Raúl apenas pincha y dedica su sapiencia al sello Blanco y Negro, donde es A&R. Para verle pinchar tendrás que mirar la programación del madrileño Pasapoga. Si viajas a Barcelona vigila El Cel, el Fuse o el Fish; estarás ante un dinosaurio de los platos.

Señorlobo. Borja Torres es un pincha de los que disfruta viendo moverse a su público. Procede de los clubs barceloneses y, además de su función en las pistas, se dedica a compilar selecciones (“Casa latina” o “Garden party” son las más destacadas) que luego se editan, renunciando a elaborar los clásicos “megamix”. Trata de ir más allá del house, deja de lado los hits de moda, metiéndose por vericuetos jazzies y sin perder jamás el ritmo trepidante. TLo puedes encontrar en el Da Joint de Madrid, entre efluvios latinos y tormentas souleras. Siempre intenta adaptarse al terreno que pisa, sin cerrarse en banda ante ningún estilo.

Sideral. Curtido en los clubs europeos y enseñado en los de Barcelona, hoy día, Sideral (Aleix Vergés) está por encima del bien y del mal, sobre todo en España e Irlanda, todo gracias a una colección de discos espectacular, que fue la que le hizo ponerse delante de unas agujas. La variedad, los contrastes y la contundencia son señas para identificar a este incansable DJ que le pega al electro pop. Algunos clubbers lo tachan de poner demasiada música al uso, al tiempo que otros le exigen, precisamente, eso. Reconoce que empezó a meterse en serio con la electrónica tras escuchar las producciones de Andrew Weatherall para Stone Roses o Primal Scream. Si lo has echado de menos en estos meses ha sido porque tubo que hacerse una cura de descanso durante casi un año… Los platos cansan. Está empezando a dar sus pasos como productor.

Undo. Su nombre es Gabriel y su formación es la de un músico al uso. En Barcelona le conocen desde el 96, aunque ahora que ha publicado su debut discográfico en forma de maxi la escena entera le está prestando atención… mientras prepara un largo. Es uno de los residentes del distinguido The Loft Club barcelonés. Toda una promesa que dará que hablar en este mismo año.

Zero. Sale de la escena barcelonesa tras años aprendiendo el oficio a cuenta de frecuentar el Studio 54. Bajo este alias se esconde Raúl García Pratginestós, quien, a la sazón, fue cofundador de 7 Notas 7 Colores. Lo podrás ver en los festivales más multitudinarios (Sónar, Art Futura o Groove Parade) desplegando su maleta con verdaderos vestigios electrónicos que son parte de su colección. Lo suyo va del hip hop al ambient, pasando por el acid house o el techno. También tiene una tienda en Barcelona llamada Wha-wha, donde podrás gastar los cuartos en verdaderas joyas para profesionales del gremio DJ. Avisaremos que es de quienes en sus sesiones pretende no solo divertir, sino concienciar, lanzando mensajes pseudopolíticos desde los vinilos que rulan en sus platos.

Kike Babas y Kike Turrón

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