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¿Quién es quién dentro de la música electrónica española? Septiembre 2003 Los imprescindibles No están todos los que son, pero seguro que sí son todos los que están. Una selección escogida para quienes quieren acercarse a la élite del panorama electrónico español en sus diferentes facetas. Alpino. Presidentes electos de su propio país, ése que busca en la música de los 80 (Morrisey, Fórmula V o lo que haga falta) y la transforma en algo tan moderno y brillante que parece irreconocible. Son gente que ha pasado por grupos como Meteoro, Astrogirls o Terry Cuatro y en sus composiciones cuenta lo mismo la letra que los ritmos más imprevisibles. Para muestra recomendamos su trabajo “Disco darling”, un muestrario de extravagancias cotidianas.
Bergman. Para Xavier Soler lo principal de sus trabajos es el resultado final. Para ello pule sus obras sin sobrecargarlas: un poco de lounge, trip hop y el regusto de artistas franceses como Superdiscount. A todo ello le da la velocidad suficiente para no caer en los bostezos de los más descriptivos. Su primer disco vino en el 98, descubriendo a los consumidores de música electrónica una nueva veta con sabor propio. No duda, en ocasiones, de tirar de una sensual voz para sus temas: por ahí podrás ver a Silvia González ocupándose de esas labores.
Carlos Ann. Su debut, “Entre lujos y otras miserias”, estaba producido por Howie B, todo un dato revelador. Carlos insiste en que en este país no se hace música electrónica provocativa y que para eso está él aquí. Entre sus influencias están La Mode o Fangoria. En su trabajo prima el detallismo y el pop electrónico. Carlos Jean. Con dos propios discos en su haber, “Planet Jean” y “Back to the earth”, Carlos ha trascendido más de lo esperado. Su secreto es dar hits de los que no dan que pensar, cosa que entusiasma al gran público. Todo ello le ha hecho dejar un poco de lado su labor de productor y mezclador. Trabaja inteligentemente con las máquinas, sin sobrecargar el resultado y añadiendo estribillos que, en verano o en publicidad, contagian.
DAB. La Digital Analog Band es una iniciativa que sale de los laboratorios de Zaragoza. La creatividad desborda de la mano del equipo formado entre Luis Sancho y Pedro Andreu (te sonará de Héroes del Silencio). Su primer trabajo, recientemente publicado por Café del Mar, se titula “The best” y en él se viaja entre el ambient y el drum&bass. Un placentero paseo sin baches ni apenas curvas, sin cerrarse ninguna puerta y sin privarse de mezclar, levemente, lo electrónico con alguna colaboración instrumental. Destroy Mercedes. Desde el Madrid más céntrico nos llega la propuesta de dos verdaderas ratas electrónicas con años de experiencia a sus espaldas, Javier Piñango y Jaime Munárriz, ambos músicos polivalentes desde la década de los 80 y el primero también periodista reputado. Lo suyo es una electrónica inconformista e irreverente que se ríe de los tópicos y aniquila lo evidente, psicodelia ruidosa que no incita precisamente al baile y que bucea en la electrónica más rockera (vía Syd Barret, Residents o Suicide). Gustan de amenizar su puesta en escena con proyecciones y, musicalmente, combinan los recursos digitales con los analógicos.
Fangoria. Olvido Gara y Nacho Canut son quienes gobiernan este paraíso rococó y amanerado. Rebuscando tanto en la simplicidad como en la complicidad, la pareja musical lleva en activo desde el 92, llegando incluso a participar en algún trabajo el tercero en discordia de la cuadrilla, Carlos Berlanga, que en paz descanse. Para desintoxicarse del proyecto, Alaska hace sus cositas de diva, mientras Nacho se transforma en Calígula 2000 dando rienda suelta a la electrónica más sedimentada que guarda en su interior y publicando también sus discos. Fangoria pueden ser tachados de petardos, pero el caso es que logran fabricar hits que abren los ojos y enganchan a quienes más tarde se adentrarán en el mundo electrónico.
Humanoid. Nacido en Lugo, aunque afincado en Euskadi, Arturo Vaquero empezó en esto de la electrónica como DJ. Más tarde empezó a dejar fluir sus ideas, donde la música se junta en ocasiones con textos. Hasta la fecha tiene dos trabajos publicados, “Vectorspheres” y “OCR”, grabados en su propio laboratorio, “El bunker”. Javi Pez. Fanzines, sesiones en clubs, diseño, vinilos y todo lo que la imaginación ponga delante. Todo parte de las inquietas neuronas de Javier Vicente, “El Pez”, que ha tenido mil grupos (Parafünk, Instrumental, Digi Onze, El Jardín, 23 Ojos de Pez…) y que ya es una institución por los pasillos del gran edificio de la electrónica patria. Le puedes haber visto al lado de Mikel Abrego (Negu Gorriak), Ibón Errazkin (Le Mans), Txarly Brown o el más pintado. Su criterio siempre parece ser adecuado. Justo Bagüeste/ I.P.D. Todo un personaje, afincado en Madrid, que ha pasado por formaciones como Derribos Arias o Clónicos y que ha trabajado para Corcobado o Esclarecidos. Pero ahora está metido por entero en IPD (“Inducing the pleasure dreams”), un proyecto electrónico en el que se acompaña tanto de poetas (en el disco que acaba de publicar aparecen, entre otros, José Luis Moreno, Jesús Ferrero, Aute…) como de DJs (Dinamo y Morgana). El es saxofonista, además de un entendido en aparatos analógicos antiguos (a los que saca unas atmósferas densas y adultas), y en ese instrumento se apoya para sus collages electrónicos. Macromassa. Víctor Nubla es el líder de esta cruzada de experimentaciones donde lo minimalista se crece con el jazz y lo industrial choca con el rock. Todo empezaba en el año 76 y se hacía enfermizo a partir del 80, cuando Nubla toma por entero las riendas de esta conceptual caravana marciana apoyándose en su sempiterno clarinete y, posteriormente, aislándose del resto del mundo para investigar los rincones de la música electrónica anticomercial y oscurantista. El es también el responsable del Laboratorio de Música Desconocida, un extraño castillo donde sólo entran los verdaderos creyentes de la música electrónica. Madelman. Su oferta parte del pop (Cabaret Voltaire o Pet Shop Boys) para meterse de lleno en el mundo de los beats. Sale de Bilbao y su verdadero nombre es José Luis Rebollo, aunque, además de Madelman, tiene otros alter egos, como, por ejemplo, Dúo Estático. Desde el 94 lanzando remezclas. Najwa. Comenzó en esto de la electrónica al lado de Carlos Jean para más tarde independizarse y hacerse dueña y señora de la más sugerente y turbadora parte de la electronic-music hispana. Su último disco, “Mayday”, es el tercero en su carrera musical. Ahora se pasea de la mano de Raúl Santos (estuvo en Planetas, por ejemplo, aunque su proyecto electrónico más relevante fuese Supercinexcene, donde, junto a Sergio Aguilar, del sello hip hopero Yo Gano, se daban a un impulso funk manchado de celuloides aires setenteros) y trata de ahondar en su mundo de telúricas intensidades, de caras ásperas y latigazos placenteros, un mundo electrónico con muchísima personalidad. Un paraíso de trip hop.
Resonic. El proyecto parte de un productor con toda una carrera delante de sus cejas. Su mayor cualidad, la de no ceñirse a ningún estilo concreto. Lo suyo es combinar: ambient, techno y lo que haga falta. Se preocupa por estar a la última, devorando los sonidos de Detroit o prestando atención a la cambiante escena europea.
Supercinexcene. Antes que tirar de loops, Raúl prefiere montar sus propios ritmos y dar así rienda suelta a su amor por bandas sonoros televisivas sesenteras (por ejemplo “Vampiros lesbos”) de carencia funky. El ex-batería de los Planetas y ex-teclista de Mercromina sacó este proyecto en colaboración con Sergio Aguilar (capo del sello de hip hop Yo Gano/Tú Pierdes). Su primera referencia discográfica, el EP “SupercineXcene”, contó con Najwa Nimri poniendo voz al tema “Carlota Calypso”. The Nairobi Trio. Desde la Ciudad Condal nos llega, desenfadados y con ganas de provocar la sonrisa, esta asociación de multidisciplinares inconformistas. Desde sus declaraciones tratan de dejar claro que, antes de hacer bailar, prefieren causar un ambiente desenfadado allá donde actúan. Por ahora su presencia en disco es escasa, aunque se empiezan a hacer imprescindibles en las fiestas más electrónicas. Ellos aportan jazz, ska, easy listening y un montón de joyas que disparan desde sus platos.
Kike Turrón y Kike Babas
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