Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Un sello especializado

por Esteban Pérez. Septiembre 2003

¿Se trabaja igual desde un sello especializado en música electrónica que desde uno dedicado, pongamos, al pop independiente? ¿Sus trabajos de producción o promoción son los mismos? ¿Se vende lo mismo de los artistas más relevantes? Está claro que todas las respuestas a estas preguntas es “no”. Para conocer el panorama real de las etiquetas que, en este país, mueven la producción electrónica hablamos con el representante de uno de los sellos de referencia: Albert Salmerón, de Cosmos.

“La esperada explosión que podía imaginarse hace ahora cinco o seis años no se ha producido. Algunos de los sellos que nacieron entonces han desaparecido y otros se han estancado o han reducido mucho su actividad. El panorama no es muy alentador, ya que los nuevos sellos tampoco se han implantado en el panorama con gran fuerza. Lo que sí ha ocurrido es que otros más generalistas han sabido ocupar parte de ese terreno, lo cual viene a decir que, sin haber pasado por una explosión previa, hay una normalización del panorama”, comenta Albert, quien puso en marcha Cosmos, junto con Enric Pedascoll, a finales de 1994. Por aquel entonces Albert colaboraba en “Disco 2000”, una publicación gratuita que se había especializado en la música electrónica y en lo que se dio en llamar, por entonces, “cultura de club”. “El fanzine utilizaba las oficinas y parte de la estructura de Producciones Animadas, la promotora de conciertos y clubs que habíamos creado unos tres años atrás. Al preparar el número del primer aniversario del fanzine (ese primer aniversario en aquella época nos parecía una auténtica proeza) pensamos en regalar un cassette con proyectos nacionales nuevos. Al empezar a recopilar material nos dimos cuenta de que había un potencial enorme entre todos aquellos proyectos y, desde Producciones Animadas, planteamos la posibilidad de editarlo en CD. Hacía tiempo que hablábamos de la posibilidad de crear un sello con Enric, responsable de la distribuidora K Industria Cultural. Y así surgió todo: nos aliamos Producciones Animadas y K Industria Cultural y creamos Cosmos con la intención de editar un primer CD en colaboración con ‘Disco 2000’ titulado ‘Disco 2000. Una recopilación dance de aquí’. Apareció en enero de 1995”.

Desde entonces Cosmos ha publicado una treintena de discos, pero no ha prosperado hasta permitirse la autofinanciación necesaria como para trabajar con holgura. “La estructura de nuestro sello es atípica, pero es que la electrónica no da para más. El sello existe porque lo podemos mantener como una especie de ONG. Utilizamos la estructura de Producciones Animadas, por una parte, y la de K Industria Cultural, por otra. Y hay una persona que coordina el trabajo cotidiano del sello a nivel artístico. Esa es la única persona que cobra por trabajar para el sello porque las estructuras que lo soportan no tienen ningún tipo de beneficio”, añade Albert, quien, a la hora de hablar de las ventas de este tipo de material en nuestro país, apunta que “se vende muy poco, poquísimo. La única electrónica que vende en este país es la producida como consumo fácil en forma de recopilatorios mezclados. O los grandes artistas internacionales, ya que algunos empiezan a tener unas ventas aceptables. La electrónica nacional interesa muy poco al público de aquí”.

El dilema, que puede apreciarse también en el resto de los sellos especializados que manejan material nacional (España no es, exactamente, lo que se dice un país que premie a los suyos), parte de un problema aún no solucionado por este tipo de sellos: su capacidad para realizar una promoción amplia que permita a los aficionados conocer su material. “Los presupuestos que manejamos son muy reducidos, acordes con las ventas que se producen. Cada disco requiere un plan de promoción muy ajustado para evitar que los gastos se disparen. Por una parte está el trabajo de promoción en medios, intentando que el disco y el artista tenga la máxima presencia posible, a través de artículos, críticas, entrevistas, sonadas en radio o emisión del vídeo, si es que lo hay, en TV. Esa es la promoción segura porque no hay que hacer una inversión específica. Luego, en función de cada caso, se valoran otras acciones, como publicidad en prensa, acuerdos con radios, flyers, carteles, etc...”. Conclusión: si no puedes promocionar a tus artistas no vendes y, si no vendes, no dispones de fondos para realizar una buena campaña promocional. En muchos casos, el mejor modo para conocer el material de un sello especializado, e incluso para adquirirlo, es remitirse a los sites de internet que cada compañía ha montado para esta labor en concreto. La web de Cosmos es www.cosmosrecords.com y en ella puedes enterarte de la vida y obra de artistas como Chop Suey o Domestic, los dos proyectos en los que, actualmente, está más centrado el sello.

Aún hay otro problema casi mayor: la distribución de los discos. Habitualmente los sellos pequeños tienen que dejar esta función en manos de empresas especializadas que no siempre tienen este material como primer objetivo para sus ventas. Por otro lado, el espacio de exposición de las tiendas es limitado y nadie puede competir con una novedad de pop masivo cuando una multinacional entrega multitud de copias a las tiendas para que éstas le den salida. En muchas de las tiendas ni siquiera se vende este tipo de discos minoritarios, simple y llanamente, porque no hay espacio para colocarlo. Afortunadamente, Cosmos tiene ganada una de las dos batallas de este conflicto: “En nuestro caso, el sello es el resultado de una alianza entre una promotora y una distribuidora, que obviamente se encarga de todo el trabajo de distribución. Eso quiere decir que la distribuidora no está desligada del sello, sino que es también parte de la compañía”.

Pero no todo son problemas. Si algo bueno tiene la música electrónica con respecto a los sellos que la editan es que, por lo menos, sus costes de producción son sumamente bajos. “Está claro que la electrónica es mucho más barata a la hora de producir. Hay algunos trabajos que no requieren entrar en el estudio de grabación con músicos, ya que el creador produce toda su obra en su estudio casero. Es lo que se llamó ‘la revolución de los home studios’ o ‘músicos de habitación’, que crean su obra en el ordenador y equipo de su casa. En otros casos, que requieren estudio y músicos, hay un amplio trabajo de preproducción y grabación que abaratan todo el proceso de producción del disco”.

Lo comentado por Albert puede apuntarse como uno de los mayores problemas que, hoy en día, tiene la música electrónica en España. Hay mucha producción porque resulta barato hacerla, pero pocas ventas debido a las limitadas infraestructuras de los sellos que se atreven a poner estas obras en la calle. A ello hay que añadir, lógicamente, la criba que realiza el aficionado desde su propia decisión; no todo lo que aparece en el mercado es valorado del mismo modo por el público que llega a conocerlo que por quienes apostaron por ello cuando decidieron editarlo.

Si eres de quienes creen que tienes la solución porque has compuesto una obra que puede ser reconocida por todo el mundo sin necesidad de disponer de una importante inversión promocional puedes enviar tu material a la calle Valencia 246, 1º, 2ª. 08007 de Barcelona. Puede que Albert y su equipo artístico opinen lo mismo que tú.

Arriba