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Ben Lierhouse

“Parsifal goes La Habana”. Gateway4M. Octubre 2003.

Fusiones entre la música clásica y la étnica ha habido muchas. Bastaría recordar los asombrosos y felices experimentos de Hughes de Courson alrededor de la música de Bach y Africa (“Lambarena”) o de Mozart y Egipto (“Mozart in Egypt”). Pero, fuera por lo que fuera, los arreglistas clásicos siempre habían dejado de lado a un coloso de la talla de Wagner a la hora de hacer este tipo de incursiones. Curiosamente, el alemán sólo había sido reivindicado dentro de la música contemporánea por la ola de power metal teutón que copiaba descaradamente su concepto de los coros y algunos de los interludios más famosos de sus óperas.

Ahora, un compositor y arreglista de la talla de Ben Lierhouse ha descubierto que la música de Wagner permite muchos más tratamientos que los que se le da habitualmente en los teatros oficialistas. Llegó a Cuba y encontró que hasta un percusionista podía amarrarse sin dificultad al universo wagneriano. Se le encendió la bombilla y decidió adaptar la música del maestro con los instrumentos y dejes propios de la isla caribeña. El resultado es “Parsifal goes La Habana”, disco que ya tiene continuación con “Tristan meets Isolde in Harlem” y “Siegfried’s olé in Spain”. El primero de los discos ya ha aparecido en nuestro mercado y, aunque no llega a la entereza y preciosidad que Courson obtuviera con sus inventos, resulta un álbum tan intrigante como preciosista. Probablemente por cuestión de accesibilidad, Lierhouse ha escogido las piezas más populares del repertorio wagneriano, aunque, visto el resultado, a uno se le pone la carne de gallina imaginando, por ejemplo, lo que podría hacer Chucho Valdés con “Los maestros cantores” o Paco de Lucía con “El holandés errante”.

E.P.

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