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Jai Alai Katumbi Express

Palacio de Vista Alegre. 28 de agosto de 2003.

Entre enero y febrero de este año se preparaba, con una gira española por salas de mediano aforo, la Jai Alai Katumbi Express. Tan aparatoso nombre escondía la unión entre Manu Chao (con una gran parte de la Radio Bemba que le acompañó en su disco en directo) y Fermín Muguruza (solito). Aquel entrenamiento (del que fuimos testigos en la sala Antxokia de Ondarroa en febrero) sirvió para cerrar un repertorio donde Manu lleva la voz cantante, siendo Fermín el que lanza puntuales destellos desde sus propias canciones. El espectáculo, por tanto, estaba bien definido.

Según la organización, de haber sido un mes mas tarde, el Palacio de Vista Alegre se hubiese llenado dos días consecutivos (lo que hicieron los Red Hot hace unos meses). Sin embargo, se conformaron con un reventón bestial, donde a duras penas te podías mover a ningún lado. Manu Chao, como es firma, salió entregado a un concierto que tenía metido en el bolsillo de antemano. Volvió a desenredar la madeja de sus canciones en directo, esa madeja inagotable que ninguna relación guarda con lo que ha editado en estudio en sus dos discos en solitario. Esa madeja que se asemeja a la Mano Negra, pero con las revoluciones mas lentas, con la rabia mas contenida. Esta vez no había jaleador ragga-rapero dándole cobertura en el micro, ni el sólido acordeón, ni los electrizantes vientos. Pero la efectiva contundencia de su verbo reconciliador y de su ritmo inalterable hicieron que todos los congregados bailasen, reivindicando y riendo de un mismo salto.

Pasados unos temas en los que Manu despachaba sus hits, el controvertido multi artista iruñés, Fermín Muguruza, hizo acto de presencia en el gran escenario. La banda se acomodó al nuevo líder para sacar del baúl temas de sus más recientes producciones enfocadas al dub y al ragga de última generación. Pero también todo el mundo pudo disfrutar de canciones como “Sarri, sarri”, de los Kortatu, que hacía que no sonaba en un escenario largos años. Y al paso que vamos no volverá a hacerlo puesto que ciertos sectores políticos siguen pensando que la censura es un buen arma para callar voces y pretenden censurar esta canción por estar "a favor del terrorismo". Alucina, vecina.

Pero volvamos al escenario. Manu, en algunos casos, se quedaba haciendo coros, tocando la guitarra o esperando a que la canción de uno se mezclase con la del otro en una natural armonía que rezumaba buen rollo por los cuatro costados. Todo de seguido hasta que, tras breve pausa, Manu aparece en escena sentado, tocando la guitarra... cosa que dura menos de un minuto, cuando la banda despega con él en un nuevo viaje de ritmos ingobernables pero educados. Durante mas de dos horas sudaron las camisetas los de arriba y los de abajo, repasando repertorios ya escuchados donde la novedad, simplemente, era esa, que por la ciudad había pasado la Katumbi Express, esa gira que unía a dos popes multiculturales y sin precedentes del viejo continente...

Lo mismo no podrán decirlo otras ciudades de la peninsula, como Murcia o Málaga, donde las autoridades censuraron el que miles de jóvenes pudiesen disfrutar de un buen concierto como fue éste. Como comentario final, el de Manu, por ejemplo, realizado mientras marchaba a Malasaña a tomar una caña. Se quejaba de no haber podido hacer, tras el concierto, el sound system habitual en estos casos. Decía que en Vigo, hacía un par de días, habían tenido a la gente bailando hasta pasadas cuatro horas terminado el concierto. Por ahora, Manu anuncia que se terminaron las giras... lo mismo que dijo hace un año.

Turrón & Babas

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