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The Fire Theft aparecen como sustitutos naturales de Sunny Day Real Estate. Octubre 2003 Nueva excitación
Y todo ha cambiado. El otrora arisco y evasivo Jeremy Enigk (vocalista) es capaz de tomarse una copa contigo mientras atiende a tus preguntas y realiza promoción de su estrenado álbum homónimo. Se vuelve tan accesible que a uno le da reparo preguntarle por sus pecadillos de antaño: sus proselitismos religiosos, su estudiada postura de rock star, sus desplantes ante la prensa… Es tiempo pasado y, por tanto, sumamente olvidado excepto en lo que ha dejado tras de sí. “Sunny Day Real Estate era un grupo en continua fricción, que tenía que luchar siempre contra adversidades, contra todo. The Fire Theft es justo lo contrario: todos estamos en el mismo vagón y hay mucho más dinamismo. Aquí empujamos todos y todos formamos parte del proyecto. SDRE se había convertido en un absoluto martirio”, apunta William Goldsmith, batería del grupo y también ex de los Sunny, la banda de Seattle que lanzó al estrellato a esta gente y que firmó discos tan espléndidos como su debut “Diary” (94) o su despedida, “The rising tide” (00). “Era una banda experimental a partir del hardcore. Eramos jóvenes y teníamos ideas nuevas. El grupo no tenía ningún tipo de expectativas cuando apareció. Sólo queríamos hacer melodías”, añade William. No es cuestión, después de escuchar “The Fire Theft”, de seguir mareando la perdiz. Ahora hay un grupo nuevo, música nueva y, por lo visto, ganas de salir a la carretera y ponerse otra vez delante del público. Sí parece obligatoria, sin embargo, una aclaración: de los cuatro miembros originales de Sunny Day Real Estate (Enigk, Goldsmith, Nate Mendel y Dan Hoerner), uno de ellos, Hoerner, no se ha subido a este autobús. “Una de las cosas buenas y malas que tenía SDRE era que todos sus miembros teníamos una gran personalidad, una personalidad muy fuerte. Dan la mostraba interesándose más por sus propias ideas que por la colaboración colectiva”, contesta William. Suficiente. “The Fire Theft”, como puedes imaginar, no es un disco que busque con la ansiedad con la que lo hacían las obras de SDRE. Al contrario, el álbum refleja un montón de influencias que son expuestas sin ningún tipo de rubor. Ecos del rock sinfónico de Yes o Genesis (de aquéllos en los que el cantante era Peter Gabriel), guiños evidentes a los Beach Boys, reconocida impronta de las obras capitales de los Who… muchos y variados aliños que hacen del álbum una especie de recopilación de una época que, ¡sorpresa!, no es la nuestra. “Tenemos influencias de todo tipo y todas ellas quedan reflejadas en el álbum. Probablemente las más marcadas sean las de los clásicos de los 70 y los 80: Who, Pink Floyd, Beatles… Poco tiempo antes de componer los temas del disco pasamos mucho tiempo escuchando ‘Quadrophenia’ y eso es algo que ha quedado muy presente en las nuevas canciones”, comenta William. Jeremy, por su parte, se refiere a las letras de los nuevos temas: “Antes escribía los textos junto con Dan. El estaba mucho más cercano a la literatura y eso influía bastante en los resultados. Ahora, sin él, esta faceta es prácticamente nueva para mí y, al principio, no sabía bien cómo abordarla. Al final decidí abrirme, expresar mis sentimientos. Ante eso, lo único que he tratado es de ser honesto con lo que digo, ser real. El resultado ha quedado más sencillo que las letras que hacíamos con SDRE y pienso que la gente puede entenderlas mejor”. “Antes todo estaba lleno de metáforas. ¡Ahora no!”, añade William dándose un sonoro palmetazo en la palma de su mano abierta. “The Fire Theft”, ahí donde le ves, no es un disco tan sencillo como pueda parecer en principio. Su producción ha llevado dos años, tanto por el proceso técnico seguido como por la enorme mara de gente que participa en él. Hasta una orquesta de cuerda. “Dos años y medio exactamente. Se grabó en un estudio portátil que instalamos en mi casa”, explica Jeremy. “Resultó complicadísimo. Sobre todo, unir a las personas que, en cada momento, tenían que trabajar. Eran muchas. Creo que sólo tres veces estuvimos juntos todos los que participamos en el álbum”. El álbum añade, además, una curiosidad de ésas con las que disfrutan los melómanos: debe ser la primera vez en la que dos de los tres miembros del grupo aparecen en los créditos “como cortesía” de una compañía diferente a la que edita el álbum. El asunto es bastante habitual cuando en un disco aparecen artistas invitados, pero aquí… “Sí; es una curiosidad. Resulta que, en uno de los parones de SDRE, yo realicé un disco en solitario y mi acuerdo con la compañía que lo publicó fue hacer otros dos más en el futuro. Como el disco de The Fire Theft no ha salido con ellos hemos tenido que llegar a este acuerdo. Lo de Nate es más sencillo: él sigue siendo miembro de Foo Fighters. No ha dejado la banda, así que está sujeto a los contratos firmados previamente”. Poco más queda que aclarar. El disco les ha quedado muy lucido, ellos aparentan haber dejado ya sus tiempos juveniles y pronto volverán a estar en activo. Si acaso, se requiere una explicación del futuro del grupo, de si esto se plantea como algo más que una reunión ocasional para ir matando el gusanillo: “La idea es durar”, contesta William. “Jeremy y yo llevamos juntos desde que teníamos catorce y dieciséis años. Nuestra colaboración es de siempre y siempre hemos intentado hacer cosas que nos ilusionaran”. La ilusión, por lo menos, se mantiene: “Estamos orgullosos de lo que ya hicimos, pero lo estamos más de poder ofrecer algo fresco, algo distinto. Estoy alucinado. Me resulta de lo más excitante”, concluye Jeremy. E.P. Fire Theft. “The Fire Theft”. Ryko
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