Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Dayna Kurtz. Noviembre de 2003

Huyendo del dinero

Esta originaria de Nueva Jersey está consiguiendo que todo el mundo hable de ella. Y lo consigue, principalmente, por moverse en terrenos pantanosos en los que todo entra y nada sale. “En América mi música no tiene cabida en ningún sitio, en ningún apartado de las tiendas de discos, en ninguna radio… No hago jazz, no hago folk, no hago country… pero, al mismo tiempo, hago todo eso junto”. Es la definición que Dayna Kurtz hace de su música para quienes aún no la conozcan. Su primer álbum es “Postcards from downtown”, un CD que ha tenido que ser grabado en Europa después de que el material autoeditado de la norteamericana no consiguiera interesar a ninguna compañía de su país a pesar de haber sido premiada como una de las cantautoras más interesantes del panorama independiente. “Vivo en América, pero fue una gran idea venir a Europa a grabar. Cada vez estoy más satisfecha con esa decisión, ya que es encantador trabajar con mi actual compañía”, comenta.

Dayna ha publicado su álbum en el sello holandés Munich y eso la ha bastado para conquistar a una buena parte de la crítica europea. “Lo mejor es que me fiche una multinacional, me haga una buena campaña de promoción y, cuando no cumpla sus números, me eche. Eso me permitirá volver al ambiente independiente con cuatro o cinco mil personas más que conozcan mi música. Actualmente controlo mi obra, todo lo que grabo es mío y, aunque el sello Munich está en Holanda, cuentan conmigo para cualquier cosa”, añade. Dayna reconoce que si ha terminado dentro de la música es porque no sabe hacer otra cosa. Odiaba todos los trabajos que tenía que realizar para su subsistencia y comenzó a actuar dentro del circuito de clubs de Nueva Jersey. Poco a poco fue masticando una forma personal de componer. “Hoy nadie puede crear a partir de nada, así que admito que soy una compositora con influencias y referentes. Siempre hacen falta esas referencias para comenzar a hacer algo nuevo”, indica, y va más allá: su siguiente disco estará compuesto por canciones que, como ella dice, “nunca se han versioneado bien”. Serán piezas poco conocidas, entre las que aparecerán clásicos de la chanson francesa, inéditos de Sam Cooke o, quizás, piezas de Lucinda Williams. Será, lógicamente, otro pulso hacia la audiencia de su país: “La sensación que tengo es que antes la gente hacía música porque la amaba, porque se sentían músicos. Ahora es solamente una cuestión comercial y un asunto de amasar dinero. Springsteen, por ejemplo, hizo tres discos magníficos cuando empezaba, algo que no ha vuelto a hacer una vez se subió al éxito”.

Dayna, que espera no ser famosa por los argumentos que utiliza, tendrá pronto disponible en España un DVD grabado en directo. Dentro de poco entrará a grabar su segundo álbum y ya está preparando nuevas canciones propias para dar forma a un tercero allá por primavera. A la hora de elegir sus músicos favoritos apuesta por bandas como Wilco, por clásicos como Dylan o por voces femeninas como las de Fiona Apple o Norah Jones, una de sus más íntimas amigas y colaboradora en el próximo proyecto de Dayna. “En mi música” --apunta-- “es tan importante la letra como la música, ya que una complementa a la otra. Las letras me cuestan más a la hora de escribir, pero, generalmente, lo hago todo a la vez”.

Prácticamente desconocedora de cualquier música europea que no sea la francesa, la Kurtz sí se muestra interesada en el universo cubano y latino, algo que, precisamente, no se puede encontrar en su música. Dayna ya ha aterrizado, sin embargo, por nuestro país en un par de ocasiones y su actividad parece haberse limitado a tocar y a promocionar su álbum, algo que no la ha puesto demasiado en contacto con la música española, aunque sí con el público: “El de Barcelona y el de Madrid son diferentes, pero ambos son muy entusiastas. Afortunadamente, cada vez que vengo por aquí va a verme más gente”.

R

Dayna Kurtz. “Postcard from downtown”. Munich