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Half Foot Outside
Un sonido sucio, unas guitarras que hieren, unas composiciones que calan… ¡Qué fácil parece para esta gente hacer canciones! Half Foot Outside tiene ya cuatro discos en la calle si contamos este “It’s being a hot hot summer” y, a través de ellos, ha ido mostrando una trayectoria de ésas que dice que aquí hay mucho más de lo que se ve a primera vista. Porque éste es de los discos que, por lo que parece, nunca va a salir de su reducto limitado, de un círculo cerrado que cada día se estrecha más si atenemos a cómo pueden funcionar actualmente las compañías pequeñas. Y es una lástima, ya que aquí hay música por kilos. No puede señalarse, como casi siempre que se habla de rock, que lo más llamativo sea la innovación. Half Foot Outside no parece haber llegado a este mundo para cambiarlo, pero sí es evidente que ha venido a enriquecerlo, y trabajos como éste lo demuestran. El disco es intenso desde el inicio hasta el final, cubre una producción falta en medios con una profundidad de calado y genera sensaciones que no muchos discos te pueden proporcionar. La banda navarra se ha encuadrado en terreno pantanoso, en ése en el que las formas habituales no son la norma. Y, aun así, es capaz de revolverlo todo para dar con canciones asequibles. Es como el Kilimanjaro en medio del Ecuador: nieve entre la calurosa sabana. El rock de esta gente no es ni para dar saltos ni para ensalzar los gritos dados a pleno pulmón: busca en la melodía, pero requiere arañazos para sentirse vital. Y ahí están esas guitarras, sacando las uñas entre ambientes perversos y densitos; mucho para una sola vez, pero adecuado para quienes no ven en los discos una sola oportunidad. De lo más recomendable. E.P.
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