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Stereophonics Aqualung. 13 de octubre de 2003 Que el pop británico está en uno de sus peores momentos es algo, ya, evidente. La mayoría de las bandas que surgen al amparo de los programas de la tele, de las radiofórmulas y del NME no suelen ofrecer sino una relectura evidente y manida de la tradición de las islas. Como esto siga así, las bandas españolas que copian el pop británico van a resultar hasta más interesantes que los propios indígenas de las islas. Stereophonics es un claro ejemplo de la recesión. Llegaron a España amparados por su discografía (cinco discos en seis años) y ofrecieron un recital de tópicos que no logró, en ningún momento, hacer brillar sus canciones. Los galeses se esforzaron en jugar conscientemente al fenómeno del “hype” y se presentaron como recién salidos de una revista de moda moderna y con un repertorio que ponía las cabezas de los oyentes en un recopilatorio de los años 70. Blandengues con tiros de acústica, muchas lucecitas por todos lados, un par de coristas a las que casi no se les escuchaba, arreglos embelesados y melodías sin historia para canciones de excursión acaramelada. Algo así como La Oreja de Van Gogh en versión galesa. El concierto apenas contó con público y el Aqualung se convirtió en un solar en el que quienes no consiguieron aburrirse se decantaron por acercarse al grupo a fin de verlos mejor. Las canciones de “You gotta go there to come back”, su entrega de este año, fue el mayor recurso que Stereophonics utilizó en su repertorio, muy poca cosa para atraer a un público español que, últimamente, está saturándose de medianías británicas que aquí, por esos misterios que tiene la vida, siempre tienen algún tipo de repercusión dentro de un determinado ambiente. E.P.
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