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Ministers Xalamandra. 20 de septiembre de 2003 Acabas de cerrar un número. Estás hasta el gorro de echar horas delante del ordenador y necesitas una copa bien puesta mientras alguien, sobre un escenario, es capaz de hacerte olvidar las prisas y prepararte para pasar un domingo decente. ¿Mártires del Compás? Tocaban en las fiestas de La Elipa, pero las dos veces que los he visto me han dejado absolutamente frío. ¿Bunbury en el Palacio de Congresos? Ahí no te dejan beber ni fumar, justo las dos cosas que yo iba buscando. ¿Ministers en el Xalamandra? ¡Justo! Un bar que celebra su primer añito de vida y un macrogrupo capaz de poner a bailar a los muertos. La elección está hecha. Ministers sólo tienen una definición: son el grupo que toca de todo excepto pop y rock. Y eso supone un territorio del tamaño de la Vía Láctea. Blues, rocksteady, ska, reggae, ritmos latinos, jazz, toques magrebíes… un universo tan rico que, para que te guste, sólo necesita estar bien tocado. Y los Ministers se lo hacen bien: ponen en el escenario a un equipo de balonmano con suplentes y todo. La batería se acompaña con una percusión bien surtida de trastos, el guitarra tiene el apoyo de las teclas y, como frente de ataque, una sección de viento coloca sus soplidos en tres registros diferentes, trombón incluido. Aquello es una cafetera caliente del tamaño de un frontón. Imposible mirarlo sin moverse. Pero, además, por si eres tiquismiquis, el grupo no se limita a llegar y soltar su apisonadora musical. Los chicos se lo hacen con show, se visten, bailan, exhiben sus coreografías en escenarios de medio metro y hacen que te preguntes por qué diablos aún no tienes su disco en la cabecera de la cama. La respuesta, todo hay que decirlo, es que no hay disco, aunque, por lo visto, ya están liados y pueden ver su rodajita prensada antes de que acabe el año por medio de Tralla Records. Ofertas como ésta no se ven todos los días, pero el día en que se ven no echas de menos el haberte perdido al “gran éxito de la temporada” en sesión de plexiglás. Si un día ves a los Ministers programados cerca de tu casa no lo dudes. Y, si están lejos, valora el costo del taxi de vuelta. Cuando esta gente empieza tiene sus tiempos y es capaz de cambiar tu metabolismo haciendo que pierdas el reloj. Una gran oferta para un cumpleaños. E.P.
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