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Essentials. Mayo de 2003

Clash, Stevie Ray Vaughan y Ozzy Osbourne

Tres nuevas referencias han aparecido en las últimas semanas dentro de la serie “The essential”, la colección organizada por Sony Music que trata de recuperar momentos clásicos dentro de su catálogo. En concreto, los álbumes aparecidos se centran en las figuras de The Clash, Stevie Ray Vaughan y Ozzy Osbourne. Estilos diferentes, pero talento por toneladas.

The Clash es uno de los grupos fundamentales para entender la música de los años 80. Si bien sus primeras grabaciones fueron tildadas de “punk”, algo debido, fundamentalmente, al manejo promocional de su manager Bernie Rhodes, brazo derecho de Malcolm McLaren cuando éste se inventó a los Sex Pistols, lo cierto es que, desde sus primeras canciones, los Clash renovaron el panorama rockero inglés dando entrada en su música a géneros americanos que sobrevivían con vigor dentro del underground de las islas. Su primer éxito fue, precisamente, una versión de un clásico de Junior Murvin (“Police & thieves”), un músico de reggae, y tanto esta música como otras muchas, ampliamente diferentes, se fusionaban en su propuesta con el rock más básico y sencillo. Además, The Clash renegó enseguida del pasotismo punkie expuesto en el lema “no future” y enseguida comenzó a colaborar con causas sociales. Recobraron para la popularidad a artistas legendarios de los que ningún punk había oído hablar (Bo Diddley, Sam & Dave, Screamin’ Jay Hawkins…) y abandonaron la mitomanía de la drogadicción echando del grupo a Topper Headon por sus adicciones varias.

Su primer álbum, “The Clash”, apareció en 1977 y contaba con la aportación de Joe Strummer (guitarra y voz), Mick Jones (lo mismo), Paul Simonon (bajo) y Terry Chimes (batería). Un año después publicaron “Give’em enough rope” de la mano del productor estadounidense Sandy Pearlman. En aquellos momentos ya quedaba clara la ancha franja que separaba al cuarteto de la estudiada y comercializada estética punk. El hecho quedó más claro aún con el lanzamiento de “London calling”, un disco imprescindible en el que el r&b, el soul, el jazz, el ska y el reggae componían, junto con el rock, un álbum doble perfecto que era, además, comercializado a precio sencillo. El experimento se repitió con “Sandinista” (80), un disco de alto matiz político que se editó, originalmente, en formato triple y a precio sencillo (precio de doble en España). La influencia americana continuó en su siguiente grabación (“Combat rock”, en el 82), si bien en ésta los modelos aparecen actualizados. Su última grabación oficial fue “Cut the crap” (85), aunque son numerosas las grabaciones en directo e inéditas que han aparecido en diversos mercados. “The essential” recoge lo más granado de su discografía en cuarenta y un temas organizados por orden cronológico y su producción fue organizada antes de que Joe Strummer falleciera el año pasado.

Similar importancia que The Clash tiene, en el apartado del blues, la figura de Stevie Ray Vaughan. Nacido en Dallas, llegó a aglutinar en su corta carrera todos los elogios que puede llegar a recibir un músico cuando hace blues en tierras norteamericanas. Si bien su producción fue corta, su muerte en accidente de helicóptero en 1990 colaboró a mitificar su figura dejando siempre en el aire lo que hubiera podido llegar a hacer de haber continuado vivo. Vaughan, al contrario que la mayoría de las leyendas muertas, no falleció en horas bajas, sino en su mejor momento creativo. Su producción se había limitado a cuatro álbumes en estudio, un directo y una serie de grabaciones junto a su hermano Jimmie bajo el nombre de Family Style. Su estilo guitarrístico y su particular manera de modernizar el blues han quedado como seña de identidad y como referente para todos los músicos que han trabajado en el género en la década de los 90. En el volumen que le dedica “The essential” se incluyen tomas en directo y colaboraciones con Jimmie hasta un total de treinta y tres canciones.

El último “Essential” está dedicado a Ozzy Osbourne, personaje que, como pocos, supo unir la música y el circo incluyendo la figura del actor satánico en la escena del heavy metal. Ozzy, que ha desarrollado una carrera singular vendiendo cualquiera de sus intimidades a la prensa sensacionalista, tuvo también el orgullo de mostrarse como un artista fabuloso siendo la voz de Black Sabbath, pero su semblanza fue cayendo hasta unos niveles verdaderamente patéticos una vez que desapareció del grupo. Si bien su nombre se recuperó con una serie de giras en directo en las que se hacía arropar por las mejores bandas del metal del momento, su actividad actual es la de ser el protagonista de un “gran hermano” que retransmite su vida privada por la televisión. El “Essential” dedicado a Ozzy incluye treinta piezas de su carrera en solitario o como miembro de Blizzard of Ozz, uno de sus intentos por volver a ser alguien una vez fuera de los Sabbath.

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Clash. “The essential”. Sony
Ozzy Osbourne. “The essential”. Sony
Stevie Ray Vaughan. “The essential”. Sony