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La Broma de Ssatán. Mayo de 2003

La risa punk del diablo

Justo autohomenaje el directo que se dedica La Broma de Ssatán cuando se cumplen veinticinco años de su formación. Parece que en Madrid, a principio de los 80, sólo queda memoria para las bandas de Nueva Ola incluidas en la cacareada Movida. Sin embargo, lo cierto es que la ciudad era también un pequeño hervidero de bandas punk de las que ninguna llegó a tener una relevancia realmente importante (si acaso Parálisis Permanente). La falta de expectativas y el desinterés discográfico fomentaban la desaparición de las mismas. “En un principio dejamos de tocar como Broma de Ssatán porque, cuando grabamos el miniLP, habíamos grabado diez canciones y nos censuraron tres de ellas. No las sacaron en el disco y nos cogimos un rebote tan grande que dijimos que no queríamos saber nada más de compañías”. Sin embargo, con los años, muchos de aquellos grupos se fueron haciendo pequeñas leyendas del punk underground patrio y su escaso legado discográfico fue objeto de coleccionismo. Llegaron los tiempos del revival mitómano: “hace como cinco años, Fernando, de Potencial Hardcore, nos estuvo dando mucha cancha para que pudiéramos sacar la reedición del maxisingle. Yo tenía guardados los masters y al final nos decidimos. Por lo visto, la gente que quería comprarse el disco tenía que pagar cinco, diez o quince mil pelas, y a mí no me apetecía que la gente pagase ese dinero, así que lo reeditamos en CD y con todo lo que no salió en el original: los temas, el cómic, la portada original… De aquello se vendieron unos tres mil quinientos discos y Fernando nos dijo que por qué no tocábamos, que aquello se vendía bien. Nos vimos desbordados al ver la aceptación después de veinte años. Había mucha gente joven para la que éramos casi como un mito, así que nos decidimos a probar: hicimos diez conciertos y se petaron todos”.

Lógica continuación de todo este devenir que nos relata Ixma, voz y bajo del veterano combo, ha sido la edición de “El directo”, una lección de punk de vieja escuela que ataca a la yugular en briosas y musculosas versiones de temas propios y alguno ajeno. “Como estábamos tocando pensamos en hacer un disco con los temas inéditos, pero yo, que soy muy cocinillas para esto, empecé a grabar todos los directos, con un DAT desde la mesa. Teníamos la presentación oficial en el Gruta 77 y, como la sala sonaba del copón, y ya que estábamos en Madrid, no nos costaba nada coger un par de DATs, instalarlos y grabar la cosa por pistas para tener algo bueno para nosotros. En principio para nosotros; ya se vería lo de sacarlo. La cosa sonaba muy, muy bien y empezaron a surgir compañías interesadas; algunas incluso nos querían volver a censura temas, pero no teníamos ninguna prisa en sacarlo. No nos hemos puesto a tocar por hacer un revival ni por la pasta: lo hacemos por ideales más que por otras cosas. No nos íbamos a ir con cualquier compañía. De estas surgió Desobediencia, que decía que lo sacaba tal cual, sin importarle el contexto que tuvieran las letras y demás, y que el master nos lo quedábamos nosotros. Dijimos: ‘venga’”. Y así nació la criatura, pudiéndose disfrutar de lecturas sudorosas y con mucha garra de clásicos como “Baila pogo sobre un nazi”, “Vete a morir al Salvador” o “El loco”, o de los temas censurados en los 80, como fueron “Israel” o “Te veo por la calle” (más conocida como “Puta”). También están las versiones de otros grupos coetáneos del momento: “Me gusta ser una zorra” de Vulpess, “Un día en Texas” de Parálisis Permanente, “En un coche de policía” de La UVI … “Elegimos esas versiones como una especie de homenaje; compartíamos escenario con ellos. Por entonces éramos pocos; si alguien hacía rock’n’roll o punk nos apoyábamos realmente. Los mismos grupos nos montábamos las cosas: tres pegaban carteles, tres iban a la radio, tres a por octavillas… realmente nos lo currábamos. Claro, que había distanciamientos musicales: que si tú eres heavy, que si tú no sé qué… Con diecisiete años te crees la leyenda. Luego te das cuenta de que es mentira, pero por entonces yo me pegaba por la calle con rockers y mods. Se era combativo por la edad y se defendía a muerte la rama que escogías: era ley de vida”.

Y así, sin olvidar pero sin añoranzas, La Broma de Ssatán rememora aquella primera época del “háztelo tú mismo”: “Antes estábamos acostumbrados a vender nuestras maquetas, nuestros comics. Ahora le dejamos el rollo a la compañía, aunque no sabemos cómo saldrá. Haremos una gira para apoyar el disco y porque no queremos que nadie se quede sin vernos. Si no tocamos ahora estos temas posiblemente no los volvamos a tocar; no estoy por la labor de estar ahí como Mick Jagger y cosas de ésas. Hay muchas bandas nuevas y nosotros no pintamos nada en esto; esto es sólo un inciso en nuestras carreras con nuestros respectivos grupos. Es un decir: ‘esto es lo que había, somos nosotros, vivimos, coleamos y éste es nuestro mensaje. Punto y pelota’”.

Kike Babas & Kike Turrón