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Chop Suey
He de admitir que esperaba mucho más de este disco. Es la segunda obra de Chop Suey, un DJ reconvertido en artista que cuenta, como mayor apoyo, con Watch TV en la producción. Su primer álbum, un verdadero puzzle de sonidos, samplers y recortes, apareció de modo tan sorprendente que mucha gente (me incluyo) pensó que un segundo conformaría una propuesta mucho más concreta y centrada. Ahora, cuando llega este “Self-help songs”, pienso que, a lo mejor, todo era una ilusión y que el deseo de Chop Suey no es, necesariamente, el de hacer algo así. El nuevo álbum entra más en el concepto de canción, se acerca poderosamente a terrenos funkies y aborda toda la producción como una colección de arreglos que, lejos de concretar, intentan expandir sonoramente las composiciones. Con ello, y después de unas cuantas escuchas, creo que, realmente, se ha desperdiciado una buena colección de temas y que, afinando más en el uso de instrumentos tradicionales, el resultado habría sido mucho más enriquecedor. Me explico: la propuesta de Chop Suey es, obviamente, electrónica, pero con estos resultados resulta hasta austera. Y no se usa la electrónica para desnudar las canciones, sino para vestirlas. Muchas de las canciones de “Self-help songs” están pidiendo a gritos una sonoridad más intensa, un revolcón que dé empaque a la composición. Sin embargo, el trabajo entre Chop y Watch TV abunda en lo contrario, en quedarse con señales de paso en lugar de con la carretera entera. Es como un dibujo esquemático que desprecia toda la gama de colores y prefiere no ya el blanco y negro, sino el dibujo lineal sin grises. Obviamente, hay que entender que esto es una opción y no una limitación, pero, con las mismas, el oído se resiente cuando tiene que buscar lo que, en el fondo, no hay. E.P.
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