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Aníbal Martínez
Aníbal es argentino. Y guitarrista. Poco más sé de él, por lo que me atrevo a apuntar que, probablemente, este “Instrucciones para girar” es su primera grabación como líder. Y, si es así, es para quedarse un poco pasmado. En el álbum se hace acompañar de Rai Ferrer, Raynald Colom, Víctor de Diego y Mariano Steimberg. En total, un quinteto sin piano y con tres elementos solistas. Eso obliga a que Aníbal ejerza tanto de rítmico como de solista, repartiendo sus labores y conjugando las tareas melódicas con sus compañeros. “Instrucciones para girar” es algo más que un presumible duelo de solistas. Es, además, la muestra de un compositor excelente, sin arrebatos, pausado y con una sutil manera de entender el jazz. Sus formas pueden considerarse, hasta cierto punto, clásicas, pero sólo si entendemos el adjetivo en lo referente a su academicismo, especialmente en los acentos tonales y armónicos. Por lo demás, sus piezas resultan bastante atemporales, bien centradas en el tiempo cualquiera que sea éste. No parece Aníbal muy amigo de recorrer el mástil inútilmente. Su virtud parte más del enriquecimiento de la composición y de un equilibrado reparto de roles entre sus compañeros de banda. Juntos extraen de cada composición un lirismo plácido, urbano, casi como de domingo en una ciudad tranquila. Su acercamiento a ciertos elementos de referencia, como guitarrista, le situarían más en el terreno contemporáneo, con un ataque muy limpio y un gusto por la sonoridad profunda. Más como Metheny que como Montgomery, más como Hall que como Reinhardt. Es jazz de hoy, pero sin recursos rítmicos que se salgan de la formación clásica. Su virtud abunda más en la limpieza de ideas que en la interpretación y su contundencia pasa por la solidez de todos los elementos de la banda. E.P.
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