Soul
Corazón en la garganta
Estoy dispuesto a discutirlo con quien sea necesario: el soul
es la cumbre del siglo XX en la música popular. Por expresividad artística,
traducida en riqueza vocal y economía instrumental. Por el altísimo
porcentaje de aciertos en su breve vida (los sesenta y algo de los setenta).
Por encarnar/conectar con el clima de liberación político-social
de la minoría negra de Estados Unidos a la vez que conquistaba público
blanco e internacional. Por contaminar géneros afines, como el blues,
el jazz, la música latina y, desde luego, el rock (las canciones de
soul eran interpretadas por los principales conjuntos pálidos del momento,
especialmente los Rolling Stones). Por perecer dignamente arrollado por la
locomotora de su hijo bastardo, el funk, y atragantado de psicodelias, contraculturas
y fantasías revolucionarias. Por haber sido explotado por impúdicos
artistas blancos --último caso: Vonda Shepard, la panoli rubia que
canta en "Ally McBeal"-- que fotocopian sus hallazgos" e
inevitablemente nos hacen suspirar por los originales.
La evidencia está disponible. El soul cuenta con diligentes
batallones de estudiosos, antologistas y aficionados que han hurgado cuidadosamente
en las minas de oro de Stax, Specialty, Imperial, Atlantic, Hi, Motown, Westbound"
y se han ocupado de que se reediten discografías completas, se recupere
material inédito, se publiquen recopilaciones para todos los bolsillos
(CDs sencillos, CDs dobles, cajas o estuches)" A continuación,
algunos nombres básicos. Nombres de muertos, vivos y desaparecidos
en combate.
"The man and his music".
Sam Cooke. (RCA)
Voz de sublime plasticidad, intensidad sin esfuerzo.
Pionero en el trasvase de fórmulas del gospel a la música profana.
Y ¡ay! un final aleccionador: murió tiroteado a consecuencia
de dejarse dominar por los genitales. Las reediciones de Sam Cooke están
actualmente congeladas debido a conflictos de derechos, pero resulta imprescindible
buscar este doble LP o CD sencillo o el candente "One night stand: live
at Harlem Square Club", ambos en RCA.
"The Otis Redding story".
Otis Redding. (Atlantic)
Tenía una voz ruda, nada flexible, pero
lo compensaba con aquella prodigiosa entrega que le hacía ir de la
calma dolorida a la furia abrasadora en minuto y medio. Todo Otis es valioso:
en directo o en sus provechosas jornadas en el estudio, solo y con Carla Thomas,
pisando el acelerador o exprimiendo baladas. Murió en accidente de
aviación. Para visiones panorámicas, ésta o la también
caja "Otis: the definitive Otis Redding".
"What's going on". Marvin
Gaye. (Motown)
Iba para baladista, una suerte de Sinatra achocolatado,
pero Motown le usó felizmente en tensas grabaciones ("Hitch hike",
"I heard it through the grapevine", "Stubborn kind of fellow")
a la vez que le emparejaba en duetos "Romeo-y-Julieta" con Tammi
Terrell, Kim Weston, Diana Ross y Mary Wells. Se emancipó creativamente
en 1971 con este LP, densa música aérea con comentarios sociales,
antes de consagrarse a sus obsesiones eróticas, esas fantasías
que carcomían su cerebro: "Let's get it on" (1973) o "Midnight
love" (1982). El plomo acabó con él; el pistolero fue
su padre, un predicador.
"The queen of soul". Aretha
Franklin. (Atlantic)
Aretha posee un monumental poderío pulmonar
que no siempre ha contado con productores capaz de encauzarla (y de tratar
con una personalidad tan frágil y compleja como la suya). De Aretha
conviene atesorar sus discos para Atlantic; las grabaciones anteriores, en
Columbia/Sony, son pre-soul y las posteriores, para Arista, suelen estar deformadas
por la ansiedad del "crossover", el deseo de entrar en diferentes
radiofórmulas.
"Star time". James Brown.
(Polydor)
Empezó cultivando las modas del ghetto, desarrolló
el soul hiperdramático y generó el implacable funk que aún
funciona como combustible básico del hip-hop. Es decir, medio siglo
de música ferozmente negra. Aviso: hasta que empezó a descarrilar
en los ochenta, Brown era inagotablemente prolífico y no siempre ejercía
el control de calidad. Este cuádruple contiene todos los argumentos
de su grandeza, aunque se podía argumentar que faltan facetas (sus
abundantes producciones, sus discos instrumentales, sus proyectos paralelos).
"Curtis Mayfield and the Impressions:
The Anthology 1961-1977". Curtis Mayfield. (MCA)
Sus grabaciones
con los Impressions ya le garantizan un puesto en la primera división
del soul de grupos vocales, pero además ocurre que Curtis se independizó
en 1970 y desarrolló una productiva carrera de solista que acentuaba
los mensajes humanitarios aparte de supervisar el resto de material que editaba
con el sello Curtom (actualmente distribuido en España por Mastertrax).
Jubilado en 1990 por un brutal accidente laboral, no es por lástima
que uno debe hacer todo lo posible por conseguir una recopilación como
este álbum doble.
"Songs in the key of life".
Stevie Wonder. (Motown)
El paradigma del niño prodigio que supo
liberarse --como en el caso de Marvin Gaye, su plantación de algodón
se llamaba Motown Records-- y crear música intensamente personal. Lástima
que no haya una caja que cubra todas sus etapas, desde los dinámicos
temas hechos cuando era menor de edad a las posteriores fusiones con rock,
jazz, reggae y demás. Aunque parece desmotivado en los últimos
tiempos, la escucha de discos como éste, "Innervisions"
o "Talking book" reafirma su grandeza.
"There's a riot going on".
Sly & the Family Stone. (Epic)
Tan original y único, musical
y filosóficamente, como Jimi Hendrix, Sylvester Stewart reinventó
el soul en el San Francisco hippy y en medio de la explosión del rock
californiano. Se especializó al principio en himnos festivos y evolucionó
hacia exploraciones de rincones sombríos, tanto sociales como personales
(nunca fue más cierto que los excesos en drogas son incompatibles con
la creatividad y con las exigencias de una mínima profesionalidad).
Para suspirar por lo perdido, buscar discos como el elegido o "Stand!"
(también en Epic).
"It's your thing". The Isley
Brothers. (Sony)
En reconocimiento a la ilustre tradición fraternal
de la música negra (Neville Brothers, Jackson 5, Chamber Brothers),
los hermanos Isley. Este triple reciente resume su prodigiosa producción:
doo-wop, rock and roll, frenesí gospel para pista de baile, rock con
y sin Hendrix, vaselina erótica"
"Time is tight". Booker
T. & the MGs. (Nuevos Medios)
El soul instrumental puede estar representado
por el cuarteto de Booker T. Jones, responsable también de las bases
de gran parte de lo que grabaron los mejores cantantes sureños de la
época. Este álbum es un estuche de tres CDs --más libro--
que recuerda los pilares de su estilo: laconismo, solidez, profundidad y prohibición
de exhibiciones.
Diego A. Manrique