Rock
Un "adolescente" de 45 años
El término rock and roll empieza a sonar con profusión
allá por la mitad de los años cincuenta. Es una suma, fundamentalmente,
del blues negro y el country blanco que, como resultado, aporta un ritmo trepidante
y frenético que contagia a la juventud de aquel tiempo. Se dijo que
sería una moda pasajera, de cuatro o cinco años, pero va para
medio siglo que viene clamando la atención de jóvenes y maduros.
Porque también se dijo que era un fenómeno adolescente y, por
tanto, poco proclive a cuajar.
No fue así: la guitarra, el bajo, la batería y
la voz daban para mucho juego. Al principio sus posibilidades se ceñían
a la estructura de la canción y de ahí salió una generación
extraordinaria durante los cincuenta y los sesenta. Luego se añadió
psicodelia y hippismo antes de llegar a los setenta, cuando la entrada a saco
de teclados y sintetizadores procuraron darle "solemnidad" al género.
En esto llegó el punk y arrasó ese concepto. El rock duro aportó
espectáculo y músicos sobresalientes durante los ochenta. Y
en los noventa, la fusión de estilos destruyó el mito de que
el rock debe mantenerse puro y a distancia de otras influencias. Termina el
siglo XX: el rock pasó su discutible fase como "estilo de vida"
y está establecido como género con larga trayectoria por delante.
Lista internacional
"Elvis in rock". Elvis Presley.
(RCA, 1998)
Está todo dicho sobre el de Tupelo: el rey del rock
and roll, el que prendió la llama del género en el mundo musical
de los años cincuenta, el artista adorado incluso en su (supuesta)
decadencia.
"Golden hits". Chuck Berry.
(Mercury, 1967)
Se le atribuye la paternidad del género. Canciones
de dos minutos sobre chicas, coches y rock and roll básico que marcó
a generaciones posteriores. Ritmo y blues a toda pastilla era la fórmula.
"Smash hits". Jimi Hendrix
Experience. (Polydor, 1968)
El guitarrista que revolucionó la
música rock de finales de los sesenta, el hombre que murió prematuramente
para completar la condición de mito por excelencia (tal vez junto a
Jim Morrison), el intérprete que supo llevar las seis cuerdas a nuevos
destinos.
"Led Zeppelin IV". Led Zeppelin.
(Atlantic, 1971)
El mítico cuarteto británico reunió
sus esencias blues con el naciente rock pesado para crear una de sus obras
maestras. Además del también conocido como "Four symbols",
valdría cualquiera de sus tres obras precedentes.
"Dark side of the moon".
Pink Floyd. (EMI, 1973)
El rock se "complica" la vida, se
vuelve ampuloso y conceptual, tiene ansia de trascender. El llamado rock sinfónico,
en definitiva, alcanza su apogeo en una de las grandes producciones de Pink
Floyd.
"Born to run". Bruce Springsteen.
(CBS, 1975)
El rock urbano en versión norteamericana. Textos
crudos pero esperanzadores interpretados con una fe inmensa. Springsteen se
empezó a ganar su lugar en la historia con este trabajo.
"Never mind the bollocks".
Sex Pistols. (EMI, 1977)
Revuelta sonora en forma de punk-rock, las
Pistolas Sexuales originaron la gran rebelión contra el sonido grandilocuente
y los grupos de la generación precedente. Vuelta a la simplicidad de
los inicios pero con peor cara.
"Highway to hell". AC/DC.
(Atlantic, 1979)
Boogie-rock en estado puro, la formación surgida
en Australia dio un paso de gigante en su consolidación internacional
con un álbum trepidante de cabo a rabo. Había donde elegir,
antes y alguno después ("Back in black").
"Metallica". Metallica.
(Mercury, 1991)
El heavy metal ya había sido sacudido por los
cuatro californianos en la década anterior, mas fue el denominado "doble
álbum negro" el encargado de colocar a Metallica en el puesto
honorífico de líder.
"Nevermind". Nirvana. (Geffen,
1991)
Tres tipos quejumbrosos de Seattle daban un nuevo giro al rock
convirtiéndolo en un arma de desahogo existencial. En lo musical, comunicaban
a la última década un esquema primario.
Lista nacional
"Una historia". Triana.
(Fonomusic, 1995)
El rock sinfónico se fusionó con las
raíces andaluzas y creó una personalísima visión
del género. El grupo sevillano marcó toda una etapa durante
los setenta.
"Tequila". Tequila. (Zafiro,
1990)
Rock and roll adolescente, fresco y vitalista el de esta formación
hispanoargentina cuya absorción por el mercado para fans adolescentes
perjudicó en su momento. Su imagen se recuperó con el tiempo.
"En directo". Burning. (Ariola,
1991)
Probablemente la banda rockera con más sabor de la historia
del género, los madrileños recogían aquí dos décadas
de canciones redondas al calor de unos invitados que eran a la par seguidores.
"Rock & Ríos".
Miguel Ríos. (Polydor, 1982)
Apoteosis en la cumbre del rockero
granadino. Un doble en directo descomunal por la banda acompañante,
por la pasión desbordada y por un repertorio sensacional.
"Volumen brutal". Barón
Rojo. (Chapa/Zafiro, 1982)
Techo absoluto del rock duro nacional, los
Barones alcanzaron su más alto rendimiento en el segundo de sus trabajos.
Sus temas no han perdido gancho.
"Loco por incordiar". Rosendo.
(RCA, 1985)
El carabanchelero que muerde tras el parón forzoso
post-Leño. Impecable muestra de rock callejero con la rabia del momento
y los textos ácidos de la ocasión.
"Ante todo: mucha calma".
Siniestro Total. (Ariola, 1992)
Los gallegos pasan revista, en directo,
a su arsenal de canciones cachondas, a medio camino entre el punk y el rock.
No querían que se les tomara en serio, pero acabaron creando escuela.
"Los singles". Barricada.
(Mercury, 1995)
Repaso meticuloso por el mejor repertorio de los navarros,
cuyo "rock a la brava", según definición propia, dejó
impronta dentro del género en nuestras fronteras.
"Parasiempre". Héroes
del Silencio. (EMI, 1996)
El eterno grupo de la polémica. Al
cuarteto aragonés se le pudo amar u odiar. Sin embargo, no es cuestión
de poner en duda su sello personal durante los noventa.
"Devil came to me". Dover.
(Subterfuge, 1997)
La última gran explosión antes de la
llegada del 2000. La banda madrileña logró una insospechada
popularidad gracias a un disco tan rotundo como contagioso.
Pedro Giner