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Ritmos étnicos La música equitativa Los anglosajones denominan "world music" a todo aquello que no es suyo. Por lo tanto, su término "world music", el que usan tanto Paul Simon como Peter Gabriel o David Byrne, es absolutamente autoritario. Es sabido que mientras Elvis movía la pelvis los ombligos morenos estaban haciendo su particular revolución en Chicago, La Habana" y en el Congo. Hasta que los jazzmen vanguardistas del free no cambiaron sus nombres católicos por los islámicos parecía que no pasaba nada. Un buen día John Coltrane hizo "Kulu se mama", después "Africa", más tarde "Ole" y" de repente muchos se dieron cuenta que eran afroamericanos y que estaban hartos de que Chano Pozo o Pérez Prado no ocuparan el mismo lugar del Olimpo Musical que Frank Sinatra o Charlie Parker. Cuando el nigeriano Fela Anikulapo Kuti fue a Los Angeles en 1969 contactó con los Panteras Negras y los Negros Musulmanes. Se dio cuenta de que sus estudios londinenses de música no servían sino para reproducir unos patrones que le eran ajenos. Al regresar a Lagos buscó en sus orígenes e inventó el "afrobeat" invitando a Ginger Baker (entonces en The Cream junto a Eric Clapton) al bautizo. Fela cambió el rumbo de la música africana, que ya había dado frutos notables en Sudáfrica, Congo o Senegal. Estilos como el soukouss, el makossa o los mbaganga evolucionaron adoptando un lenguaje moderno mientras la salsa en todo el Africa Occidental se hacía omnipresente. Africa vivió su propia evolución musical que deslumbró a viejos hippies hartos de tanto trippi hindú. Brian Jones, entonces en los Rolling Stones, grabó en 1968 a los músicos de Jujuka abriendo un camino insospechado de interrelación cultural. El disco pasó a engrosar el cajón de los malditos. Pocos entendieron que un rockero pudiera grabar a unos gaiteros (dulzaineros) por muy colgado que estuviera. Cuando el disco se rescató en 1995 el mundo había cambiado. No estaban ni Brian Jones ni el director de los maestros de Jujuka. Sí su hijo Bachir Attar, que había espabilado mucho y se había pateado la escena neoyorquina con Elliot Sharp de guía por la Knitting Factory de la ciudad de los rascacielos. Para entonces los africanos tenían claro que lo suyo era distinto y había que mezclarlo a partes iguales con el lenguaje contemporáneo de la música popular. En 1984 se hizo un primer intento equitativo. Lo realizaron unos berlineses (Dissidenten) mezclándose con marroquíes (Lem Chaheb) a partes iguales. El resultado fue "Sahara elektrik", la Biblia del nuevo género. Lo definieron como ethno-beat, es decir, pulsación étnica. Beat es la cuarta parte del compasillo y también lo es el Mersey Beat Sound de los Beatles. ¿Puede buscarse un nombre más adecuado para la mezcla igualitaria? Su traducción: Ritmos étnicos, que quiere decir cosmopolitismo e igualdad. Los últimos quince años, que son los que tiene de vida el género dentro de este milenio, han sido fructíferos en los ritmos étnicos. Estos son los diez mejores discos del milenio: "Sahara elektrik". Dissidenten
con Lem Chaheb. (1984) "Medicine". Ray Lema. (1985) "Shongay". Ketama con Toumani
Diabaté. (1988) "En directo en el Zenith".
Toure Kunda. (1985) "N'ssi n'ssi". Khaled. (1993) "Third world child". Johnny
Clegg. (1987) "Wommat-The guide". Youssou
N'Dour. (1995) "Kchaba". Hijas del Sol.
(1999) "Rumba argelina". Radio
Tarifa. (1995) "Nianfuké". Ali Farka
Toure. (1999) José Miguel López
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