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Música electrónica

El siglo de las luces y las sombras

Hay pocas músicas que posean una conexión tan evidente con ese mundo de luces y sombras que constituye la base de las artes plásticas y visuales como la música electrónica. Sus infinitas posibilidades sonoras permiten dibujar paisajes luminosos o crepusculares, pintar emociones, convertir los avatares de la vida en pura rítmica abstracta y expresar los estados alterados de conciencia a través de volutas de sonidos sintéticos. Casi una experiencia religiosa. Aunque también es cierto que, desde los tiempos de Giorgio Moroder, el techno y la música generada de forma electrónica sirven igualmente para una actividad tan simple y excitante como es la de bailar. Bailar, a veces, hasta perder el control. Toda una galaxia de ritmos (house, jungle, trip-hop, gabba") que conforman esa moderna torre de Babel que es la dance music actual. Ritmo, ruido y excitación. Pero también la calma del chill out y sus frecuencias ambientales. La revolución Midi trajo consigo el abaratamiento de la tecnología y, de paso, la etapa de mayor democratización de la creación musical que se recuerda. La máxima punk "do it yourself" (hazlo tú mismo) no ha tenido nunca tanto sentido como ahora, con el techno y la dance music. Desde el cuarto de tu casa, y por poco dinero, puedes crear el próximo #1 intergaláctico. Y no, no seré yo quien diga que es el único campo posible para poder experimentar y para buscar nuevas vías de futuro a la música, pero está claro que a más de un artista del pop o el rock le ha salvado de algún apuro. La lista que sigue (como cualquiera) es incompleta --faltan Carl Craig, Orbital, Chemical Brothers, Pan Sonic, DJ Shadow, Pierre Henry, Tricky, Larry Heard y tantos otros-- y no incluye ningún artista español (a excepción de Soul Mondo y Pez nadie ha aportado aquí señas de identidad propias), pero creo que puede servir de guía para sumergirse en las procelosas aguas de la electrónica.

"Futurism & Dada reviewed". Varios artistas. (Sub Rosa, 1988)
Futuristas y dadaístas de los años 20 y 30 (Marinetti, Tzara, Russolo), inventan la máquina de hacer ruido. Paleo-techno.

"The mix". Kraftwerk. (EMI, 1991)
El legado de los hombres-máquina de Düsseldorf puesto al día con mezclas actualizadas. Poesía+Matemáticas = Kraftwerk.

"Music for films". Brian Eno. (EG-Polydor, 1978)
El inventor del ambient. "Music for films" fluye como un río, de forma imperceptible, serena y ensimismada. Bellísimo.

"2nd annual report". Throbbing Gristle. (Industrial, 1977)
Y tras la calma, llega la tempestad. El cartílago palpitante de Genesis P. Orridge vomita una tempestad de sangre y ruido.

"Dare!". Human League. (Virgin, 1982)
Si Phil Spector se hubiera aficionado a las maquinitas habría dado a luz un disco tan resplandeciente como éste. Puro pop.

"House sound of Chicago". Varios artistas. (London, 1986)
Marshall Jefferson, Larry Heard y los heraldos del house de Chicago reivindican la herencia disco. Ritmo perfecto.

"Retro techno". Varios artistas. (Network, 1991)
La santísima trinidad del Detroit techno (Atkins, Saunderson, May) y sus colegas construyen una bella autopista espacial.

"Blue lines". Massive Attack. (Circa-Virgin, 1991)
Desde Bristol, Massive Attack reinventan el groove y lo tiñen de techno-soul y dub-hop. Una pieza de orfebrería emocional.

"Leftism". Leftfield. (Hard Hands-Sony, 1995)
O cuando el techno se encuentra con la profundidad del dub jamaicano y los tambores de Africa. Raíces y cables.

"Timeless". Goldie. (Metalheadz-ffrr, 1995)
Podrían haber sido también Photek, 4 Hero o Roni Size, pero nadie como Goldie para conjugar soul y polirritmia jungle.

Luis Lles

 

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