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Country

La música de los records

La country music es la música de la experiencia. Más que ningún otro género --tal vez con la excepción del blues--, refleja los altibajos de quienes componen su audiencia, que hasta la década de los setenta eran preferentemente de la clase trabajadora, blancos y de zonas rurales. Comenzó a desarrollarse gracias a la herencia musical europea y las especiales condiciones del sur de Estados Unidos. De las cabañas pasó a la radio, lo que ayudó a que se asentara definitivamente y apareciera con decisión dentro de la industria discográfica desde que, en 1921, Victor lanzara el primer disco del género: seis canciones de Texan Eck Robertson.

Con el tiempo apareció la denominación literal de "country and western" (en contraposición a la utilizada anteriormente de "hilbilly"). Esta música ayudaría a la consolidación de Hollywood, se mitificaría el auditorio del Grand Ole Opry y hasta la revista Billboard habría de comenzar, en 1944, a publicar una lista de ventas específicamente del género.

En los años sesenta y setenta aparecerían las corrientes de la Costa Oeste y el resurgir del country gracias a fenómenos como Bob Dylan, quien puso de moda entre los artistas de rock el grabar en Nashville, la cuna de esta música.

Hoy en día el country mueve cifras enormes, tanto de discos vendidos como de audiencias en conciertos. En 1989 la RIAA (Recording Industry Association of America) comenzó a certificar los discos de oro y platino de country con las mismas cantidades con las que se reconocen los discos de rock y, casi a final del siglo, es este género el que marca la pauta de los records y las marcas dentro de la industria discográfica.

"Patsy Cline's greatest hits". Patsy Cline. (Decca, 1967)
Patsy dejó una impronta que ni su temprana muerte fue capaz de disipar. Aquel country-blues que interpretó como nadie marcó la pauta de toda una legión de artistas que han asimilado su estilo para introducirse en terrenos musicales que, a veces, no están ni siquiera cercanos a la tradición musical. Y es que esta virginiana de Winchester ponía todo el corazón en sus canciones, dando siempre la impresión de que se dejaba la vida en cada estrofa, como si fuera la última que pudiera cantar. La leyenda recuerda este disco como el "MCA-12".

"Will the circle be unbroken". Nitty Gritty Dirt Band. (United Artists, 1972)
Es un tributo a la música tradicional americana concebido como un triple álbum en el que estos hippies de la Costa Oeste se unen con grandes nombres que no pueden olvidarse: Mother Maybelle Carter, Roy Acuff, Earl Scruggs, Doc Watson, Merle Travis, Jimmy Martin, Norman Blake, Vassar Clements y Junior Husky entre otros. Estaba naciendo una nueva era. La versión que realizaron junto a Roy Acuff de "I saw the light" y "Grand Ole Opry song", al lado de Jimmy Martin, llegaría incluso a las listas y el trabajo en su conjunto se convertiría en su primer disco de oro.

"At Folsom prison/At San Quentin". Johnny Cash. (Columbia, 1968/69; reeditados juntos en 1996)
Ha vivido entre la Biblia y las malas costumbres. Es uno de los grandes patriarcas de la country music y todo un símbolo. El primero de estos dos discos, unidos ahora en un único CD, supone el nexo de unión entre el Johnny Cash de Sun y el de Columbia. Está grabado en directo en su segunda visita al penal y su canción base está inspirada en el convicto que protagonizaba una película titulada "Inside the walls of Folsom prison". El segundo álbum contiene la popular "A boy named Sue" que grabó en la prisión californiana y que sólo los Rolling Stones y "Honky tonk woman" le impidieron llegar a la cima del pop. Es un tema que algunos relacionaron con Sue Hicks, juez de Dakota del Sur, y el "hombre de negro" que interpretó en directo. Como es bien sabido, la frase "son of a bitch" se ocultó en la edición original con un molesto pitido.

"Elite Hotel". Emmylou Harris. (Reprise, 1976)
Significó el establecimiento definitivo de Emmylou en el mercado y su consideración como gran musa del country. Con este disco llegaron los #1 y los premios Grammy. Pero su aportación fundamental vino como heredera del espíritu de Gram Parsons y de líder indiscutible de la Hot Band, uno de los mejores grupos de acompañamiento en la historia del country, a la altura de nombres míticos como los Buckaroos de Buck Owens o los Strangers de Merle Haggard.

"Sweetheart of the rodeo". The Byrds. (Columbia, 1968)
Con ellos había surgido un término nuevo llamado folk-rock, pero la llegada de Gram Parsons les llevó a fundir el country con el rock, interesando a la audiencia de este último género por las tradiciones vaqueras partiendo de sus propias influencias personales. Fue el principio del fin de la banda, pero el anticipo de los Flying Burrito Brothers y su inestimable legado.

"Wanted! The Outlaws". Waylon Jennings, Willie Nelson, Jessi Colter y Tompall Glaser. (RCA, 1976; reeditado en 1996 con diez canciones más)
Fue el aldabonazo de un movimiento musical que algunos llamaron country alternativo, otros redneck-rock y casi todos catalogan como outlaw music. Esta respuesta a los excesos de Nashville se convirtió en todo un hito para las generaciones posteriores, ya que, además, obtuvo una acogida comercial inesperada. Los dos primeros responsables del álbum son, por sí mismos, piezas claves en el desarrollo del género.

"No fences". Garth Brooks. (Capitol, 1990)
Es el disco más vendido en la historia de la country music y, junto a "The bodyguard", el de la década de los 90. Se recrea en situaciones personales. Así, pasa revista a romances fallidos con "Unanswered prayers" y "Victim of the game" o dramatiza las relaciones en "The thunder rolls". El vídeo de esta última canción fue prohibido en las cadenas TNN y CMT. A pesar de ello, fue premiado como el mejor disco de aquel año.

"Stars of the Gran Ole Opry". Varios artistas. (RCA, 1972)
Una reunión lujosamente presentada y documentada con las más representativas canciones de cuarenta artistas que han marcado las cinco primeras décadas de la historia del country (desde la Carter Family, Grandpa Jones o Minnie Pearl a Hank Snow, Bill Monroe o Bobby Bare) así como las diversas facetas de su desarrollo. Con la primera edición del disco de vinilo se regalaba un trozo de la vieja cortina del mítico escenario del Grand Ole Opry.

"Always and forever". Randy Travis. (Warner, 1987)
Una excelente selección de canciones --contiene "Forever and ever, amen"-- para un disco que desató la fiebre. Buddy Killen pensaba que Randy Travis era el auténtico catalizador de la explosión popular del country y Minnie Pearl dijo que tenía una voz que sólo aparece una vez en cada generación. Es robusta, siempre sincera, con una cierta insinuación áspera hasta que la emoción aparece con un nuevo tono lírico. Es puro old-time.

"The original singles collection" plus". Hank Williams. (Polydor, 1990)
No llegó a cumplir los treinta años y, sin embargo, es una figura mítica e insustituible. Fue la estrella que el country precisaba para desarrollarse y su legado es una marca imposible de borrar. Todos los géneros y los músicos se han fijado en él para aprender o para regodearse en sus miserias. Este triple disco recorre 84 canciones que marcan una parte fundamental de la historia de la música popular.

Manolo Fernández

 

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