|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Edwin Berg
Es curioso lo del Festival de jazz de Granada. En cada edición hacen un concurso y el ganador graba un disco que financia la organización. Y lo habitual es que los discos que salen de ese proyecto sean buenísimos. El año pasado sucedió con el debut del cubano Nardy Castellini, un artista que residía en Granada desde hace algún tiempo y que firmó un “Identity” espectacular. Este ha correspondido a un nuevo trabajo del pianista holandés Edwin Berg, quien pasa largos períodos en España y quien, además, está casado con una española. Berg ha grabado en “Heartland” junto a su trío habitual y con la colaboración del saxofonista Jorg Kaaji. Y, aunque ha incluido en el álbum una pieza dedicada a Granada (un detalle), lo expuesto en el álbum no difiere en demasía de lo que el pianista ha mostrado en sus anteriores trabajos discográficos, precisamente aquello que le permitió ganar el primer premio del festival. Berg es un músico europeo al uso. Todavía más: un músico de jazz europeo al uso. Si algo tiene de bueno el jazz que se hace en Europa es que dejó los lastres de la influencia norteamericana hace mucho tiempo. Desde entonces ha generado un lenguaje propio, con evidentes marchamos clásicos, pero igualmente deudor de la tradición sinfónica europea. Berg se mueve en ese terreno como pez en el agua: evita el swing excesivo y militante y concede protagonismo a la melodía y a los conceptos armónicos. Como pianista es excelente: limpio, pausado cuando se requiere, eficaz como rítmica y muy concreto en la exposición de sus líneas. Decadente en ocasiones, dinámico en otras, muy rocoso cuando se trata de equilibrar y, sobre todo, muy original en el momento de componer. E.P.
|