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Los imprescindibles

Obviamente, a la hora de hacer una selección, ésta puede orientarse de muy diferentes maneras. Y mucho más cuando se trata de seleccionar algunos de los álbumes que han sido referentes a la hora de orientar las grabaciones en directo a lo largo de la historia. Si se trata de escoger diez álbumes imprescindibles españoles y diez extranjeros queda claro que se omiten un montón de ellos que, probablemente, tienen tanta validez como los que han pasado a engrosar esta lista. Pero… no se trata de hacer un dogma, sino de orientar al despistado que se pierde alguna de estas joyas.

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De aquí…

Paco Ibáñez. “Los unos por los otros. En el Olympia”. PDI (el original es de 1970)

Antes de que en España se grabasen álbumes en directo por parte de grupos de rock, la mayoría de los que aparecieron lo hicieron relacionados con la canción de autor. En los años 60 y primeros 70, el compromiso político de los cantautores era muy fuerte y activaba enormes manifestaciones populares contra la dictadura. Mientras que en España estos artistas eran prohibidos Francia les recibía con los brazos abiertos reconociéndoles no sólo su eventual talento, sino su posicionamiento ideológico. El Olympia parisino generó muchos discos en directo (Lluís Llach, Pablo Guerrero…) que pasaron la censura y que sirvieron, en su momento, tanto para aglutinar el material de los artistas que los protagonizaban como para ejercer de totems dentro de los círculos más progresistas de la sociedad antifranquista. El álbum doble en el que Paco Ibáñez realiza su particular selección de la poesía española para extender su mensaje con el apoyo de la música es un auténtico clásico dentro de nuestra música. Fue grabado el 2 de diciembre de 1969.

Lluís Llach. “Barcelona, Gener de 1976”. Fonomusic 76

Similar en trascendencia al “Olympia” de Paco Ibáñez, este disco, grabado en el Palau Municipal d'Esports de Barcelona entre el 15 y el 17 enero del 76, fue uno de los acontecimientos más grandes que se pudieron apreciar en nuestro panorama artístico de la época. En el álbum se reflejaban sin cortapisas los gritos libertarios del público, se consentía la grabación de canciones hasta el momento censuradas y estaba completamente grabado en catalán. El disco se instaló en lo más alto de las listas de ventas de nuestro país compitiendo con ofertas de pop y rock y superándolas de largo. Era el grito más desgarrador que se había dado nunca en cuanto a la lucha que la música podía ejercer como catalizadora de masas descontentas y como representante de un hecho diferencial cultural. Al mismo nivel de trascendencia, pero con mucho menos resultado artístico, se podría señalar “El recital de Madrid”, de Raimon (Movieplay 76), grabación íntegra del único de los cuatro conciertos madrileños que el cantautor valenciano tenía previsto hacer en esta ciudad y en ese año. El resto fueron prohibidos.

Leño. “En directo”. Chapa 81

Si el primer disco de Leño (79) se convirtió enseguida en un emblema dentro del underground rockero, su segunda obra (“Más madera”, 80) dejó en entredicho sus principios musicales. Por ese motivo, Rosendo y sus compañeros (Tony Urbano y Ramiro Penas) grabaron este álbum intentando plasmar lo diferentes que eran sus propuestas discográficas y sus shows en directo. Sin embargo, solamente tenían dos discos para completar su repertorio, por lo que el grupo creó otras cuatro canciones nuevas que se escucharon, por primera vez, en este disco. El álbum, sencillo, fue grabado en la sala Carolina el día 27 de marzo de 1981.

Miguel Ríos. “Rock&Ríos”. Polydor 82

A Miguel Ríos hay que reconocerle muchas cosas. Una de ellas fue la lucha constante, en la década de los 80, por dignificar en nuestro país el rock español al mismo nivel que lo estaba el extranjero. A ello contribuyeron, especialmente, sus mastodónticas giras, que demostraron, por primera vez, que organizar eventos de este tipo con artistas españoles era tan interesante como hacerlo con los que venían de fuera. Después de un primer intento con “La noche roja”, Ríos organizó una gira enorme que arrancó, precisamente, tras la grabación de un disco en directo que inauguraría el tour y serviría de referencia al público. “Rock&Ríos” presentaba a una banda increíble para la época, unía en dos vinilos los mayores éxitos de Miguel y aportaba un homenaje al rock español con un potpurrí de canciones que, hasta el momento, no habían salido de un circuito minoritario. La grabación se realizó los días 5 y 6 de marzo de 1982 en el Pabellón de Deportes del Real Madrid.

Barón Rojo. “Barón al rojo vivo”. Chapa 84

Fundamental para entender la evolución de la música española es el auge que el heavy metal obtuvo entre nuestras bandas a principios de los 80. De toda una legión de grupos con más o menos repercusión, uno se desmarcó enormemente por su solvencia y su popularidad. Fue Barón Rojo, verdadero emblema del género en toda la década de los 80 en España. El grupo madrileño grabó en directo los días 10 y 11 de febrero de 1984 en el Pabellón de Deportes del Real Madrid y entregó, envuelta en formato de doble vinilo, una obra que resume toda la parafernalia heavy llevada hasta sus extremos. El disco sirvió de guía para todas las grabaciones que, a posteriori, realizarían las bandas del género. Destacable entre ellas es “En directo”, grabado por Obús el 21 de febrero del 87 en el mismo recinto y publicado también por Zafiro.

Joaquín Sabina. “Y Viceversa”. Ariola 86

Joaquín Sabina ya había calado hondo en 1986, pero aún no era sino un cantautor de culto cuya mayor popularidad le había llegado por medio de su participación en un programa televisivo. Su directo junto a Viceversa colaboró a que esa impresión cambiara mayoritariamente. El álbum era un perfecto escaparate que enseñó, al público ocasional de Sabina, las posibilidades de su talento. En el disco hay colaboraciones de Javier Gurruchaga, Javier Krahe, Aute y Ricardo Solfa. Algunos de ellos eran, en ese momento, "padrinos" de Sabina. Después de la aparición de este álbum los papeles cambiarían radicalmente. El disco se grabó en el Teatro Salamanca de Madrid durante los días 14 y 15 de febrero de 1986.

Loquillo y Trogloditas. “A por ellos, que son pocos y cobardes”. Hispavox 89

A finales de la década de los 80 Los Trogloditas era la banda de rock más consistente y exitosa de este país. Como demostración del hecho, grabaron este disco los días 15 y 16 de diciembre del 88 en la sala Zeleste de Barcelona y su publicación colocó al grupo en un estadio al que han llegado, desde entonces, muy pocas bandas (Dover, Extremoduro…). El disco, doble y con veinticuatro canciones, supuso, además, un antes y un después dentro de la historia de la formación, ya que, tras su aparición, Sabino Méndez (su compositor principal hasta aquel momento) abandonó el grupo. Loquillo y Trogloditas grabarían también en directo en los 90, en un álbum que se planteó en principio como un homenaje a los precursores del rock en España y que finalmente se lanzó como álbum doble por imperativos de la compañía discográfica (“Compañeros de viaje”. Hispavox 97)

Barricada. “Directo”. Mercury 90

Si algún álbum grabado en directo recoge la intensidad del público ése no es otro que “Directo”, un disco que Barricada grabó, en diciembre del 89 (19 y 20 en Madrid, 21 en Barcelona), en lo más alto de su reconocimiento popular. En el disco no sólo están todas las canciones que, hasta el momento, los navarros ya habían convertido en himnos, sino la aportación de un público enfervorizado que quita la voz continuamente a los protagonistas del evento. La comunión entre banda y audiencia es perfectamente palpable en el álbum y pocas veces se ha enseñado con tal fidelidad entre nuestros artistas. Otro logro considerable en este aspecto fue el “¿Hay alguien ahí?” que los Suaves firmaron en 1995 (Polygram).

Burning. “En directo”. Ariola 91

Siempre se dijo que Burning ha sido un grupo sin suerte. Aunque en 1990 tenían una enorme ristra de canciones impresas ya a fuego dentro del repertorio del rock de este país, ninguno de sus discos había obtenido una extraordinaria relevancia comercial. En un momento dado, la banda decidió hacer acopio de aquellas canciones mostrándolas en directo todas juntas y con la presencia de numerosos amigos de profesión y generación. Y eso fue plasmado en este disco grabado en Universal Sur el 19 de diciembre de 1990. Allí estaba lo mejor de Burning y el apoyo de Rosendo, Miguel Ríos, Los Secretos, Loquillo, Sabina y otros más. Un disco absolutamente ineludible.

Los Enemigos. “Obras escocidas”. Virgin 00

De todos los discos en directo que se han grabado en nuestro país en la última década, este “Obras escocidas” destaca por méritos propios. Primero porque ejerce de testamento, recopilación y referencia sobre toda la obra de los Enemigos. Segundo porque se grabó con todas las posibilidades técnicas y humanas que aseguraban un resultado artístico superlativo. Y, tercero, porque es el álbum que, en el fondo, todo el mundo querría grabar: quince años de carrera en el mejor álbum que hizo nunca el grupo. El repertorio incluido se seleccionó tras grabar en Granada (Industrial Copera, 28 de noviembre de 2000), Madrid (La Riviera, 4 de noviembre), Valencia (Repvblicca, 18 de noviembre) y Santiago (La Nasa, 23 y 24 de noviembre) y cuenta con las colaboraciones de Ajo, Artemio, Jorge Martínez, Julián Hernández, Rosendo, Los Planetas, Patacho, Piti Sanz y Miguel Mañón. Posteriormente Los Enemigos grabaron “Obras escondidas”, su último álbum, un complemento de éste con las canciones más tranquilas del grupo y que podría incluirse dentro de la lista de los "acústicos".

De allá

Varios. “Woodstock. Three days of love and peace”. Atlantic 69

El festival de Woodstock no fue el primer macroevento de este tipo que se organizó, pero sí fue, por muchos motivos, el más trascendente. Dos de esos motivos fueron la enorme asistencia de público (que rebasó cualquier tipo de expectativas) y el hecho de que del festival surgiera una película documental que fue visionada en medio mundo. Discográficamente, el álbum era una de las primeras ediciones que aparecían en formato triple, e incluía, por primera vez en el mismo disco, interpretaciones de Joan Báez, Country Joe & The Fish, Canned Heat, Joe Cocker, Santana, Sly & The Family Stone, Crosby, Stills, Nash & Young, Jimi Hendrix (su famosa versión del himno estadounidense) y otros muchos. En 1970 se puso a la venta “Woodstock 2”, en formato doble y como continuación de éste. Otros discos colectivos clásicos son “The concert of Bangla Desh” (Capitol 71) o “The last waltz” (Warner 78), ambos álbumes triples que también quedaron asociados a proyectos cinematográficos. El primero reproducía el concierto colectivo que se celebró en el Madison Square Garden el 20 de diciembre del 71 para recaudar fondos tras un enorme terremoto en Bangla Desh, un país ya de por sí asolado por la guerra. El segundo era la despedida de los escenarios de The Band (aunque luego volvieran, claro).

Johnnny Winter and. “Live”. Columbia 71

Numerosos discos en directo llegaron, en su momento, a ser mucho más trascendentales que sus propios protagonistas. Este “Live” de Johnny Winter fue, como otros (Allman Brothers. “At Fillmore East”. Polydor 71), disco de cabecera de una generación que no sentía una especial pasión por el artista que lo firmaba, sino por su manera de interpretar. Winter ha vendido muy pocos discos a lo largo de su dilatadísima carrera, pero, sin embargo, sus conciertos se cuentan por éxitos continuos entre un público muy determinado. La guitarra de este personaje nunca habló igual dentro de un estudio de grabación y el público se percató en seguida de ello.

Elvis Presley. “At the Madison Square Garden”. RCA 72

Determinados artistas nunca han tenido problemas para grabar en directo por cuanto su manera de trabajar en estudio y encima del escenario era prácticamente la misma. Elvis fue uno de ellos. A lo largo de su discografía aparecen numerosas grabaciones en directo de las cuales ésta es, de lejos, la más lograda y espectacular. El disco se editó en formato sencillo, aunque con una duración inusual para la época (más de cincuenta minutos). Cuenta, como era preceptivo para el repertorio del "rey" en aquellos momentos, con una completa orquesta que dispone, incluso, de sección de cuerda. La fecha exacta de la grabación del concierto fue la del 10 de junio del 72. No confundir esta grabación con la que se editó, posteriormente, referida a la matinal de esta misma sesión.

Deep Purple. “Made in Japan”. Warner 72

Un clásico sin parangón, reconocido incluso por quienes no sienten ninguna pasión por el hard rock virtuoso de los Purple. En esta grabación los británicos exponen cada tema como si se tratara de una jam. Todos los instrumentistas (incluso el vocal) tienen su espacio para ejercitar el virtuosismo y la improvisación y el público asiste embobado ante tal demostración de talento. Cercano en generación y estilo aparece también “The song remains the same” (Swan Song 76), el legendario disco de Led Zeppelin que colaboró a la mitomanía de la época al ser comercializado también en versión cinematográfica.

Lou Reed. “Rock'n'roll animal”. RCA 74

Aunque ahora todo el mundo reconoce a la Velvet Underground como una influencia trascendental en muchísimas bandas posteriores a su separación, su repercusión en 1974 era poco menos que mínima. La leyenda que, "paseando por el lado oscuro", comenzó a gestarse Lou Reed llegó, principalmente, por la gira internacional que se plasmó discográficamente en este “Rock'n'roll animal” cuando ya trabajaba en solitario. En él Reed aglutina las primeras canciones que grabó en sus discos con el material más reconocible de la Velvet y, al mismo tiempo, concede espacio a los instrumentos mientras que él realiza parodias capaces de impactar visualmente al público (sexo, drogas…). Estas últimas, lógicamente, no trascienden en el álbum, pero eran asimiladas por el oyente después de que hubiesen generado innumerables ríos de tinta que precedieron a su edición en vinilo. El álbum fue uno de los primeros empujones realmente importantes de Reed de cara a su carrera posterior.

Keith Jarret. “The Köln concert”. ECM 75

Probablemente no es el mejor, pero sí el más popular. Los artistas de jazz graban en directo sin atender al formato final del disco. Empiezan a tocar y… su talento es el que determina el resultado final de la sesión y del álbum. El pianista Keith Jarret no compuso ni ensayó lo recogido en “The Köln concert”, pero la música que creó en ese momento generó cuatro caras de vinilo de un talante exquisito que trasladó las fronteras populares del jazz. El álbum fue aclamado y admirado por públicos muy diversos aun cuando su música no tuviera el más mínimo indicio de comercialidad ni aportara un solo estribillo. Está grabado en el Opera House de Colonia.

Ramones. “It's alive”. Sire 79

Si el punk tiene un álbum en directo ése es, sin duda, el protagonizado por los Ramones y publicado en 1979. El álbum ofrecía a una banda muy inferior a la que se mostraba en sus ediciones en estudio, pero, por el contrario, mostraba, como ninguna, una actitud artística en un momento en el que ésta era, casi, más importante que la propia música. Este álbum supuso el reconocimiento mayoritario de los Ramones y, para mucho de su público, la primera conexión con la banda. Se grabó en el Rainbow Theater de Londres el 1 de enero del 77.

Neil Young. “Rust never sleeps”. Reprise 79

Neil Young es otro de los personajes irreconocibles en directo para quienes únicamente le admiran por sus ofertas de estudio. Cuando se unía (aún lo hace) con la banda Crazy Horse, cada uno de sus shows resultaba un concurso eléctrico sin parangón, absolutamente alejado de los controles y requisitos de una grabación estudiada. “Rust never sleeps” es, probablemente, el mejor de sus álbumes en directo, aunque tiene unos cuantos más, ninguno de los cuales tiene desperdicio. En éste se muestra en todas sus facetas, pasando del éxtasis guitarrero a las formas acústicas, levantando al público de sus asientos o tocándoles la fibra. Realmente impresionante, se realizó con las grabaciones realizadas a lo largo de la gira de Young en 1978.

Bruce Springsteen & The E Street Band. “Live 1975-85”. CBS 86

Nadie se había planteado, hasta 1985, que alguien pudiera publicar un álbum en directo ¡quíntuple!. Y, aunque alguien lo hubiera hecho, lo que no pensaba ni por asomo es que tal mamotreto podría llegar a ser comercializado. Bruce Springsteen lo hizo… y con un éxito impresionante. Harto de que se publicara sin permiso una enormidad de grabaciones en directo provenientes de sus conciertos, el "boss" decidió ofrecer al público un producto que dejara cualquiera de aquellas ediciones a la altura del betún. Recogió infinidad de grabaciones y seleccionó sólo lo sensacional juntándose, finalmente, con cuarenta canciones. La caja incluía un excelente libreto con todas las letras de los temas y un reportaje fotográfico espectacular. En la edición en compact disc se mantuvo el formato original de la caja, si bien todo el material se incluyó en, únicamente, tres CDs.

Eric Clapton. “Unplugged”. Reprise 92

Marcó el comienzo de un estilo que pervive hasta ahora. Reformar las canciones de un repertorio conocido para hacerlas asequibles a un público que elude lo estridente resultó un gran acierto en 1992. Clapton conmocionó el mercado y la música en directo abriendo un camino que, al final, ha terminado saturándose por repetitivo. La versión que aquí se hace de “Layla” llegó, en su momento, a ser muchísimo más popular que el original que realizó Clapton, firmando como Derek and the Dominoes, en 1970 aunque ésta última fuera muy superior.

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