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Karton Boulevard Imbérica, una propuesta nada habitual que conquista a la primera escucha. Julio de 2003

El folk radical

Las fronteras musicales son como las puertas del campo. Si se ponen, se pueden cruzar por dentro y por los lados. Incluso se pueden saltar. Karton Boulevard Imbérica es una formación singular surgida a partir de tres hermanos que han pasado del free jazz improvisado al descubrimiento étnico de la fusión. “Piedra 1”, su disco de debut, destroza, literalmente, cualquier puerta que se quiera colocar: sólo entiende el camino de entrada, nunca el de salida.

Son de Valladolid y están entre los veinticinco y los treinta y dos años. Pero no son ni unos primerizos ni unos aventureros noveles. Desde su compañía discográfica (Galileo) se habla de ellos como de la banda más radical que te puedes encontrar en la actualidad, aunque, eso sí, bastante lejanos de lo “radikal con k”. “Sin que me gusten mucho los radicalismos, algo me dice que sí somos un poco radicales. Tenemos muy claro lo que queremos hacer y hay ciertas ideas musicales que las llevamos hasta el extremo”, comenta Alfonso Corral, uno de los tres hermanos que lidera este singular combo en el que hasta el nombre es un trabalenguas. “Lo del nombre viene de un juego de palabras. Pero más que un significado literal tiene uno referente a la música y a lo enrevesados que somos a veces. Para nosotros el camino para ir de un sitio a otro es el más largo y queda claro en la música y en nuestro nombre”.

Poner “Piedra 1” en tu reproductor de CDs es iniciar un viaje a la fantasía. Y lo mejor de todo es que, si consigues volver de él, difícilmente podrás decir a nadie dónde has estado. Karton Boulevard Imbérica (lo dejaremos a partir de ahora en KBI) empezó, “por llamarlo de alguna forma, como una banda de rock experimental. Utilizábamos los instrumentos para improvisar y buscar atmósferas y ambientes. De ahí que nos metiéramos en la improvisación y el free jazz, por la manera de ejecutarlo. Ahora, aunque seamos un grupo de música étnica, nuestras raíces permanecen”. Los Corral han hecho el viaje en dirección opuesta a la mayoría: si los músicos que empiezan en lo tradicional suelen terminar enrevesándose en formatos diversos cuando descubren el mundo de la electricidad y la amplitud estilística de lo contemporáneo, estos vallisoletanos han llegado a la música étnica empezando por el free jazz. Su actividad se prolonga ya durante doce largos años, pero, por su concepto evolutivo, resultaba difícil que su música se plasmara en un álbum al uso. “Son varios factores. En un principio nos gustaba mucho la improvisación y no hacíamos dos montajes suficientemente iguales como para grabar un disco. Después, cuando asentamos más la cabeza, tuvimos dificultades para tener un banda estable. Eso se debía, sobre todo, a la complejidad de nuestra música en lo referente a su ejecución y su entendimiento. Por último, aunque la nuestra es una música que está gustando mucho por ahí, no deja de ser arriesgada y las discográficas a veces no se arriesgan. Por suerte siempre hay alguna que aprecia lo que es bueno de verdad”.

Y eso es lo que ha ocurrido ahora, un hecho lo suficientemente grato como para que el primer digipack de KBI esté disponible en las tiendas. En él los instrumentos acústicos llevan el sonido de lo exótico a lo étnico, de lo irreverente a lo académico. A través de piezas memorables lo europeo se va uniendo a lo magrebí estrechando el Mediterráneo y convirtiéndolo en un arroyo. Norte y sur, este y oeste, se conciben como referentes para llegar, finalmente, al centro de todo. Y da lo mismo que el flamenco represente al sur o que el norte se sitúe en Centroeuropa. En la música de KBI todo cuadra como un guante hecho a medida, sin forzados irreverentes pero con matrimonios casi prohibidos. “La música la componemos mi hermano Nacho y yo. Yo me encargo de la música balcánica y mi hermano compone la música árabe. He escuchado, sobre todo, música tradicional rumana, húngara, las fanfarrias de vientos… eso es lo que me ha inspirado. Más que bandas conocidas es la música tradicional lo que he escuchado. Hemos estado tocando por Europa y ahí he conocido artistas que te acercan más a esas músicas”.

“Pasar de lo eléctrico a lo acústico fue casi por una cuestión técnica. Con instrumentos acústicos puedes ensayar y tocar en cualquier sitio, pero con los eléctricos necesitas un local de ensayo insonorizado y mucho material de sonorización, algo que genera una movilidad limitada. También vino porque empezábamos a descubrir la música étnica y la mejor forma de plasmarla es con estos instrumentos. Nos pusimos a aprender cómo se tocan y… hasta ahora”, apunta Alfonso, quien también explica la relación de la música de KBI con el folklore netamente español: “La música tradicional española la trabajamos más en una visión muy personal del flamenco. Esa labor la realiza mi hermano Nacho como guitarrista: no se llegan a reconocer los palos flamencos porque lo que hacemos parte sólo de ideas que cogemos”.

Flamenco con pinzas, fanfarrias balcánicas, ecos árabes… muchos elementos que ajustar y un resultado realmente complicado de definir. “Son canciones donde se plasma la composición de dos hermanos que han mamado de diferentes tipos de música: clásica, jazz, contemporáneo, étnico, improvisación… Todo ello se pone en una coctelera y le añades los monstruos que tenemos en la cabeza. Los músicos también realizan una aportación bastante amplia: a la hora de interpretar, cada uno añade sus vivencias y su formación, que son muy diferentes dado que provienen de mundos musicales distintos. Las canciones cuentan infinidad de historias en las que se hace mucho hincapié en que los instrumentos hablen por sí mismos aunando una idea común desarrollada por toda la banda. Si no me explico bien valdría con decir que es música que viene del corazón”.

El grupo, que se presenta formalmente como el trío que componen Alfonso, Nacho y Gustavo, cuenta también con los elementos vitalistas que surgen de los abundantes músicos de soporte que complementan a los Corral: “Karton Boulevard Imbérica, como proyecto musical, somos los tres hermanos. Nacho y yo componemos la música y entre los tres dirigimos el desarrollo del grupo. El resto de los músicos serían como ‘la banda de Karton Boulevard Imbérica’, aunque es una formación más o menos estable. Gracias a estos músicos se pueden llevar a la práctica ideas que, en un principio, parecen descabelladas y que luego resultan de lo más sencillas”.

En “Piedra 1” aparece lo que KBI llama “una música desterritorializada que reclama sus derechos como experiencia estética que nos hace sentir de manera distinta”, algo que difícilmente puede entenderse hasta que uno no se queda totalmente embobado con sus diez cortes. La respuesta que hasta el momento ha recibido KBI por parte del público hace pensar que la marcianada, lejos de ser una utopía estética, abunda también en virtudes comunicativas: “Aunque es nuestro primer disco, llevamos mucho tiempo tocando y vemos que el público responde muy bien. A veces me da la impresión que ofrecemos un aporte adrenalínico que engancha, quizás por nuestro planteamiento radical de la música. Yo estoy seguro, aunque nunca se puede estar seguro, que al público le va a encantar. En nuestros conciertos sucede muchas veces que, durante las dos primeras canciones, la gente se queda un poco parada sin entender del todo lo que hacemos, pero, según pasa el concierto, se van metiendo en la música, se dejan llevar y se olvidan de preguntar lo que es y lo que no es”.

KBI ha participado en montajes teatrales, colaborado con folkloristas del calibre de Joaquín Díaz o participado con ballets de corte oriental. Su dominio del escenario viene avalado por una abundante experiencia que agrupa recintos tan diferentes como los teatros o las salas pequeñas. “Al haber trabajado mucho en teatro solemos meter en nuestro directos otros elementos que no son musicales, aunque eso depende del contexto en el que se ubique el concierto. Ultimamente estamos optando más por los elementos musicales, el desarrollo de la escena y la variación de la formación dando protagonismo, en cada momento, a diferentes instrumentos, pequeños gags o lo que se nos pase por la cabeza. Hemos trabajado con lanzadores de fuego, bailarinas, malabaristas… Durante una temporada hemos utilizado proyecciones de diapositivas, de películas en súper 8 o, más recientemente, creaciones con ordenador. Ahora estamos en una etapa un poco más austera en la que los instrumentos, la música y la puesta en escena son los protagonistas. Influye mucho el presupuesto que manejemos en nuestros espectáculos”.

La actividad de KBI en directo, sin embargo, se ha modificado considerablemente tras la aparición de “Piedra 1”. Ahora han de aparecer, a la fuerza, nuevos públicos a los que ganar y escenarios novedosos en los que estrenarse. “Estamos embarcados por completo en el lanzamiento del disco, por lo que, en estos momentos, los proyectos en marcha están tan en pañales que hablar de ellos sería adelantar demasiado. Se está trabajando en una gira por Castilla y León para promocionar el disco y otra por las islas Baleares, pero no puedo adelantar mucho más. También es factible que dos de nuestras canciones sean utilizadas en la banda sonora para una película”, añade Alfonso.

Cuando se pueda ver a KBI en directo no se podrá disfrutar de la nómina completa de músicos que han intervenido en “Piedra 1”. Aunque nuestro interlocutor admite la estabilidad de la banda no hay que olvidar que en el álbum aparecen algunos invitados que, por diferentes compromisos, difícilmente podrán colaborar con el trío en algo más que un evento puntual. Entre ellos está, por ejemplo, Nacho Mastretta. “A Mastretta le conocimos a través de un amigo en Madrid. Le comentamos el proyecto y le encantó desde un principio. Nuestra música está compuesta por muchos solos de instrumentistas y eso permite que el sonido final dependa un poco de quien toque esos solos. Por eso las canciones en las cuales graba Mastretta cambian por completo respecto a su planteamiento original, pero se enriquecen por las ideas tan originales y particulares de Nacho”.

Ahora sólo queda esperar, disfrutar con este fantástico debut y confiar en que KBI salte directamente al gusto de públicos que, muy probablemente, disfrutarán con su propuesta. Si tienes oportunidad de escucharlos sería una tontería que pasaras de largo.

E.P.

Karton Boulevard Imbérica. “Piedra 1”. Galileo

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