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Wayne Kramer

El Sol. 31 de mayo de 2003

Mientras la segunda parte del multitudinario Festimad transcurría sin mayor pega (bueno, menos el acongoje del chaparrón), el sin par y alopécico (a la par que miope) guitarrista Wayne Kramer, que fuera parte de los históricos y brutales MC5, banda seminal de power rock de finales de los 60, venía a saludar a la parroquia madrileña.

Se plantaba el americano en formato de cuarteto bautizado como The Headquaters (teclas, batería, bajo y su apabullante guitarra) ante una discreta audiencia, entregada desde el inicio del bolo. Venía presentando “Adult work”, su primer trabajo en estudio tras cinco años, otro capítulo lleno de historias urbanas y fuertes riffs que, seguro, pasará desapercibido para la parroquia rockera menos exigente.

El Sr. Kramer salió al escenario sin aspavientos, teñido de rubio, humilde en todos los aspectos, con gestos peculiares y un pequeño ampli combo, viejísimo, al fondo del escenario del que brotarían, como ciclón imparable, verdaderas eyaculaciones eléctricas. Era la primera vez que pisaba Madrid y agradecía, cada vez que podía, que estuviésemos allí delante de él. Pegando la oreja me percaté de que muchos de los allí presentes se dedicaban a pasar examen a las versiones (cayeron unas cuantas, por cierto) de MC5; otros descubrían a un maduro maestro de la guitarra, portador de un estilo tan efectivo como original, genial con las partes rítmicas y bestial con los solitos, y otros buscábamos que se tocase alguna del bestial “Dangerous mandes”, del lejano año 96.

El resto de la banda, de otra generación posterior, cumplió con creces su misión, la de dar cobertura a Wayne Kramer ¿Su leyenda además de la guitarra? Pues fue pasto de presidio por culpa de un porro y pagó por ello un huevo de tiempo, fue vigilado por la CIA por sus actividades subversivas (junto a sus compañeros de Motor City Five), anduvo de compañero de Johnny Thunders en el grupo Gang War… Eterno revolucionario, la carrera de Wayne en solitario sólo conoce buenos momentos. Sin duda, este día en El Sol nos mostró una ración.

Kike Buitre

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