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Jaume Vilaseca graba su segundo álbum y elige la formación de cuarteto. Julio de 2003 Contar una historia
Tan natural como la vida misma, el tiempo fue pasando y apareció en Jaume la necesidad de crear su propia banda: “Tiene ya tres años de vida. Lo creamos a partir de un trío original, con la idea de poner en marcha un repertorio muy personal, que pudiera funcionar dentro de la manera de tocar de un cuarteto de jazz. Empezamos a dar conciertos y cuando empezó a tener forma vino la idea de grabar”. El quartet en cuestión está formado por el propio Jaume, Ramón Díaz en la batería, Dick Them al contrabajo y Víctor de Diego como saxofonista. “Ramon es canario, tiene su propio grupo y es todo un personaje del jazz en Barcelona. Dick es un músico con gran experiencia, al igual que Víctor de Diego, quien, además de liderar su propio combo, es un saxofonista de gran prestigio”, comenta Jaume. Con algunos de ellos grabó, en 1999, “Fotografies”, lo que fue su primer álbum. “Grabamos temas originales y algunas versiones (Barry White, J.G. Watson, Rodgers-Hart). La línea del repertorio no estaba muy bien definida, pero quedé contento de cómo quedaron los temas a trío”. Ahora el proyecto se reacondiciona con “Aquí i allà”, un álbum excelente en el que el pianista ofrece una faceta bien diferente. “Creo que el disco dice muchas cosas sobre la música, la comunicación, los viajes, el mar… Es música con voluntad de ser diferente, comunicativa. Ha sido como contar una historia”, comenta Jaume, quien añade que, en esta ocasión, “tenía mucho más claro lo que quería grabar. El grupo ya funcionaba y el repertorio también. Sabía mejor cuál había de ser el resultado final”. Este ha sido un álbum abierto, con esencia clásicas pero sin rémoras del pasado. El disco, que solamente contiene material propio (“No había ninguna versión necesaria”, comenta su protagonista), ofrece la semblanza de un cuarteto sólido, engrasado y vivo, con numerosos acercamientos a otras músicas pero sin perder en ningún momento el aire humeante del jazz. “Durante unos años trabajé mucho con grupos de música brasileña: cantantes, combos, grupos de bossa nova y samba. Siento una gran pasión por la música, la gente y la cultura de Brasil. También el resto del grupo es muy sensible a esta influencia. Respecto al flamenco, cada día me gusta más y escucho más cosas. Es definitivo si quieres crear un repertorio cercano al jazz y a la vez a nuestra cultura y geografía. Es algo que gente como Chano Domínguez ya ha conseguido. También nos atraen mucho los colores y sonoridades mediterráneas”. Un crisol, en suma, que junta frío y calor a partes iguales y que siempre necesita de un marco adecuado para ser plasmado en disco. “El tema del tiempo o del dinero me perjudicó más en el primer disco. En este todo el grupo tenía muy claro lo que tenía que hacer. Grabamos rápido; hasta nos sobró tiempo para las mezclas y la producción”. “Aquí i allà” fue grabado en Barcelona en octubre de 2002 y, aunque producido por el propio Jaume, fue Jordi Vidal quien se encargó del terreno técnico y de la mezcla. “Me gustaría que el disco lo escuche la mayor cantidad de gente posible. Que lo podamos promocionar con los conciertos y que nos proporcione posibilidades para grabar el siguiente”, comenta el pianista, quien recientemente estuvo tocando en Madrid y espera repetir en breve la experiencia. Jaume lleva, desde sus inicios, dando vueltas al circuito catalán de jazz, con lo que su opinión sobre él resulta tremendamente válida: “A nivel creativo pienso que la situación es inmejorable, gracias tanto a los músicos catalanes como a los que han llegado de otro puntos de España o del mundo. Hay muchas ganas de grabar, de sacar proyectos aunque cueste un gran esfuerzo y no tengas ayuda institucional”. Del mismo modo que elogia el ambiente catalán dentro del jazz, Jaume es también de quienes echa un falta una integración mayor de los festivales con el panorama de los músicos locales. “Los festivales buscan nombres que hagan lucir su cartel. Los músicos nacionales no son conocidos porque a nadie le interesa, aunque a muchos sí se les conoce en Europa o Estados Unidos”. Como se puede apreciar, tanto por las palabras de Jaume como por la de la mayoría de sus compañeros, el músico de jazz no es, precisamente, el que está siempre en candelero dentro de los medios de comunicación. Sin embargo, eso no significa que su actividad profesional sea menor. Más bien al contrario: “El jazz es un lenguaje complejo; necesitas estar tocando mucho, con grupos estables o formaciones ocasionales, las jams-sessions, buscar tu propia voz… Tocamos en clubs, teatros, convenciones… donde sea, siempre que toques la música que te gusta y estés con la gente que te entiendes. También influyen las razones económicas, pues vivimos de tocar y componer”. “Aquí i allà” se manifiesta, por tanto, como un paso adelante dentro de una carrera de fondo. Un álbum sumamente vital en el que la pasión y la contención se dan la mano jugando entre efluvios mediterráneos y brasileños. El disco no es, también hay que decirlo, representativo del jazz actual que se hace en España, pero eso no quita valor, según Jaume, a la actual labor que están haciendo el resto de sus compañeros de gremio. “A pesar de que no es un buen momento para el jazz y la buena música en España, la afición y la creatividad no dejan de estar ahí. Con un poco de ayuda la situación mejoraría mucho”. Sin duda. E.P.
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