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El Chojín. Febrero 2003.

Dos tiros verbales en las nucas pacatas

Curtido en las calles del extrarradio, allá en Torrejón, El Chojín vuelve a la carga con otra tanda de catorce cortes más un tema en directo y, de propina, un par de vídeos en pista interactiva… que no supimos ver. Tras leer las letras de créditos del disco nos llama la atención un detalle que el rapero lanza a los consumidores de CDs. Dice así: “comprendo la piratería, pero apoya el hip hop. Saldremos ganando”. Con esto empezamos la conversación sobre “Cuando hay obstáculos…”, su nuevo trabajo: “Tengo poca opinión sobre la crisis discográfica porque la verdad es que no me importa. Ellos no me dan de comer ni velan por mis intereses. ¿Por qué iba a preocuparme yo por los grandes sellos discográficos?”

El nuevo trabajo del MC es la primera parte de un pack conceptual. En la portada del primer álbum aparece con los ojos vendados, aunque dentro de un mes, aproximadamente, podremos verle la retina en la segunda parte del asunto, titulada “… Jamás intentes negarlo”. El Chojín se explica a este respecto: “la idea es presentar un trabajo completo en dos entregas. En principio era para dar tiempo a la gente a asimilarlo despacio, porque treinta son muchos cortes para un único LP. El tiempo intermedio entre la grabación de uno y otro me ha servido para enriquecerlo, porque me han ocurrido cosas a nivel personal que han cambiando un poco la concepción inicial del trabajo”. El disco desarrolla la idea de que nos ponen cien barreras para hacernos tragar y no dejarnos ser, en esencia, individuos verdaderamente libres. Le lanzamos al Chojín una pregunta concisa y clara: ¿hay esperanza al final de estas dos partes? “No. Es todo una ilusión que mientras te la crees te hace sentir bien. Vivimos en Matrix”.

En la primera parte, este “Cuando hay obstáculos…”, El Chojín se apoya durante todos los cortes en los scratches de DJ Pacool y para mezclar trabaja con Killer B o Sr. Tcee, un equipo que le resuelve sus divagaciones con diferentes resultados. De su paso por Background Studios y de la producción nos comenta: “este disco ha sido el parto más difícil de cuantos he tenido, y son varios ya. El productor es de Málaga y la primera parte del disco se grabó en Madrid, por lo que era muy complicado trabajar teniendo en cuenta que hay que coordinar a muchas personas de muchos lugares distintos en un proyecto tan ambicioso como éste. Me he pasado la grabación recogiendo a gente en Atocha”.

Sobre su estilo rapeando, explícito, elegante, pero excesivamente lineal, nos habla él mismo. Ponemos como referencia su anterior trabajo, “Sólo para adultos” (01), dado que antes de eso hay mucho material, aunque otra cosa quizá más efervescente: “ahora soy un hombre y cuando empecé era un niño, por lo que todos los cambios personales que he vivido en estos ya once años han hecho que crezca como persona, pero también como artista. Si he cambiado mucho, lógicamente, mi estilo también. La primera vez que subí a un escenario fue un momento irrepetible y mágico; nunca he estado tan nervioso en mi vida, pero jamás he vuelto a disfrutar de un directo como aquel día. ¡Quería que no acabara nunca! Supongo que es algo parecido a las drogas”. Directamente nos bajamos a la calle, concretamente a las de su barrio de Torrejón, con un clima muy propicio para grafitear, fardar de Nike y marcarse unas voladas, todo delante de un edificio de oficinas de pulido mármol. El Chojín refleja, a su manera, el día a día, así que ahora nos reflexiona que “la individualidad del ser humano la conforma sus vivencias y en éstas influye de una manera determinante el ambiente en el que te desenvuelves. Supongo que el hecho de haber crecido en Torrejón es lo que ha hecho que yo sea yo. Quizás si no hubiera vivido allí ahora no me dedicaría a esto, quién sabe”.

Reincidiendo en el asunto de sus textos, El Chojín no tiene mayor problema en contar su sistema de escritura: “vivo pegado a mi cuaderno de rimas de modo que, constantemente, hago anotaciones que terminan convirtiéndose en rimas. Hay que tener en cuenta que no recuerdo la vida en la que no escribía rimas, por lo que para mí es muy sencillo escribir. Cuando quiero recopilar todo esto para meterlo en un disco es cuando me pongo en contacto con mis productores y entre todos damos forma al trabajo. Grabar un disco es muy sencillo: creo que convendría desmitificarlo”. Puestos a desmitificar le preguntamos por el estado del hip hop en el estado: por su relevancia, por cómo se toma él esto de publicar discos y tratar de girar… La cara y la cruz de ésta su profesión ¿o su devoción? “El circuito nacional lo veo francamente mal. He abandonado la idea de que quizá algún día viva de esto. Hoy sé que eso no llegará. En este país no interesa explorar nuevas vías culturales y eso incluye a la música. Por otro lado, experiencias positivas he vivido siempre que he subido a un escenario y he visto cara de satisfacción en la gente que ha venido a verme. Posiblemente el día que más disfruté fue en una pequeña actuación en Malabo --capital de Guinea Ecuatorial-- porque ese día vi a la gente tan entregada que me hubiera muerto de vergüenza si no hubiera hecho un buen espectáculo. En cuanto a lo negativo… lo vivo con demasiada frecuencia: la mayoría de los eventos que se organizan suenan mal, se hacen de manera atropellada y amateur, y eso me hace sentir triste porque veo que no terminamos de arrancar”.

Sin embargo, y ante esta vicisitud, hay unos cuantos que, año tras año, con diferente nivel y grado de originalidad, van manteniendo una escena viva que trata de hacerse hecha y derecha. El rap de barrio que practica El Chojín sirve para que muchos jóvenes curioseen con este invento norteamericano. Digamos que tiene una labor social en menor escala. “Hoy no veo tan claro si tiene una utilidad social. No creo que el rap sea importante; lo importante es la actitud de las personas independientemente del tipo de música que oigan o hagan. El rap empezó en EE.UU. como una verdadera arma social, pero en España nunca lo ha sido y yo supongo que la culpa, en parte, habrá sido de quienes nos dedicamos a esto porque no hemos sido capaces de hacer creer a la gente lo que escribíamos”, nos dice con un tono crítico consigo mismo.

Para terminar, el MC nos habla de sus próximas actuaciones en directo: “sigo teniendo un compromiso casi sagrado con la gente que sale de su casa y paga una entrada para verme. Esa gente me hace feliz, así que mi obligación es darles al menos una hora de diversión y entretenimiento”.

Turrón & Babas