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Despieces

Cosa grande es…

Ser fan activo de los Beatles. Cosa grande… y cara. Lo cuentan en el número 38 de “The Beatles’ garden”, la primorosa revista del Sgt. Beatles Fan Club (Apdo. 7250, 50080 Zaragoza). Allí te enteras de que “Playback”, la autobiografía de George Martin, editada en una tirada numerada de dos mil ejemplares, cuesta 234 libras esterlinas (si la quieres firmada y con el añadido de una caja con 6 CDs de producciones variadas de Martin la cosa sube a 425 libras). Además, dos de los redactores de la revista se fueron a Londres a ver el “Concert for George Harrison” que se celebró el pasado 29 de noviembre en el Royal Albert Hall. Aparte de viaje y estancia, pagaron a un reventa quinientas libras --más de 810 euros-- por cada una de las entradas del concierto.

La vida amorosa de Stevie Wonder. Cuentan en California que el genio ciego de Detroit disfruta de un verdadero harén. Un harén satelizado. Me explico: en Los Angeles mantiene a 6 (¡SEIS!) amantes. Cada una tiene un apartamento similar en diferentes barrios de la ciudad y cada apartamento está amueblado de igual modo para que Stevie pueda moverse con seguridad. Nadie puede poner objeciones morales a un arreglo semejante, se supone que aceptado por todas las implicadas, pero aterra pensar lo complicada que debe ser la vida emocional de Stevie. Y esto ayuda a explicar el dato de que Stevie no haya sacado un disco con canciones nuevas… ¡desde 1995!.

Elmore Leonard. A pesar de su más que avanzada edad, el capo de la novela negra sigue dando la campanada todos los años. Su último título publicado en España, “El blues del Misisipí” (Ediciones B), desarrolla un nuevo territorio para Leonard: un insospechado Sur de Estados Unidos donde los nativos realizan recreaciones de las batallas de la Guerra Civil y viven por reglas que no tienen mucho que ver con las leyes. La acción es imprevisible, al igual que los personajes, incluyendo a un increíble gangster negro muy versado en el blues, que dice cosas sensatas sobre la leyenda de Robert Johnson (pgs. 180 y 357). Leonard siempre prestó atención a la música que escuchaban sus personajes y aquí hay muchas historias del blues, incluyendo la influencia de Marvin Pontiac sobre Iggy Pop (pg. 80). Fas-ci-nan-te.

No procede…

El Mundo. El periódico sacó su alma amarillista al montar un gran alboroto por la decisión de Javier Dotú y María Jesús Alvarez, los locutores de los anuncios del Metro en “Próxima estación, Esperanza”, de demandar a Virgin y Manu Chao. Se ha retratado a este último como un desalmado saqueador de material ajeno cuando la realidad es que Manu y su discográfica --que conoce bien el paño-- se esforzaron en pactar con los propietarios de todo tipo de grabaciones ajenas. Puedo testificar en ese sentido: por mediación de Javier Liñán, yo mismo he ayudado a localizar a las productoras de olvidadas películas mexicanas cuyos diálogos quería utilizar. Por otro lado, en los tiempos del “sampler”, este tipo de litigios son inevitables cuando el disco en cuestión ha vendido millones y usa técnicas de collages.

New Musical Express. En muchos círculos musiqueros españoles, el semanario londinense es lo más parecido a la Biblia: lo que dice va a misa (para ser exactos, directamente a las portadas de sus imitadores “made in Spain”). Lo extraordinario es que no se dan cuenta de que los contenidos del “NME” sólo tienen sentido en su país de origen, dentro del competitivo mercado de su prensa escrita: “NME” lucha en los quioscos británicos con la prensa sensacionalista. Un ejemplo: el número del 4 de diciembre. La portada, 5 (¡cinco!) páginas y buena parte de la sección de cartas están consagradas a la gran noticia musical de esos días. ¿Musical? Según ellos, sí: todo ese despliegue para contar… la bronca de Munich en la que Liam Gallagher pierde dos dientes peleando con unos italianos a los que llevaba toda la noche provocando. Todo lo que quieras saber sobre el asunto: lo que dijo Liam, lo que dice la policía alemana, lo que dice un experto dentista, lo que anunciaban los horóscopos, lo que contaron los tabloides, lo que puede costar a Oasis la suspensión de la gira alemana… más ansiosas especulaciones sobre si eran mafiosos los tipos que apalizaron a Liam y a sus dos gorilas. Resumiendo: el “NME” transforma una borrachera de hooligans en una nueva batalla-de-Dunkerke: “nos vencieron, pero salimos con la cabeza alta”. Asombrosamente, esa publicación es la que determina en muchos medios españoles --impresos pero también radiofónicos-- qué artistas merecen atención (y cuáles deben ser despreciados).