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Aljibe. Febrero 2003. Tradición castellana en el XXI
”Nuestros dos primeros discos, ‘Surco arriba, surco abajo’ (Tecnosaga, 87) y ‘Felices, nusotros’ (Tecnosaga, 89) corresponden a nuestra primera etapa, más tradicional y en la que más trabajo de campo realizamos. Con ‘Gañanes, gancheros y otras faenas’ (Several, 91) el grupo está en transición, ya que, además, se incorporan nuevos músicos dándose una mezcla entre lo tradicional y lo elaborado. ‘La marca del oricuerno’ (Several, 97) será la apuesta más arriesgada del grupo, de un folk casi sinfónico y que recibió estupendas críticas. En ‘El Motín de Aranjuez’ (Several, 98) abordamos un tema histórico, en el que plasmamos las composiciones que interpretamos en directo en la representación de este hecho, que se realiza cada principio de septiembre en el Palacio Real de Aranjuez y que en vuestra revista definíais como ‘ópera folk’”. Ahora, sin embargo, se apuntan a una actividad más elaborada deseando crecer: “Penas y alegrías” se orienta de este modo y cuenta con la producción de Javier Bergia para encontrar los frutos más óptimos. “La decisión de realizar la grabación con Javier era algo que veníamos madurando desde tiempo atrás, puesto que habíamos ido cambiando impresiones con él. Nos dimos cuenta de que nos podía ofrecer esas condiciones que buscábamos, como una mayor disponibilidad de tiempo, una amplia gama de instrumentos que ponía a nuestro alcance y, por supuesto, su gran experiencia y criterio musical. En cuanto empezamos a trabajar constatamos que habíamos acertado plenamente, ya que, además de sus conocimientos musicales, es una gran persona con la que hemos disfrutado mucho”. El nuevo álbum también cuenta con colaboraciones inusuales en el devenir del grupo: “Han ido surgiendo de forma espontánea y natural dado que, según íbamos completando el trabajo, pensábamos en amigos que podían mejorarlo. Así pensamos en las panderetas y panderos de Eliseo Parra para ‘Viento del norte’, la cálida voz de Clara Serrano para ‘Yaiza’, los toques de caja de Juan Carlos Nuño en ‘Mareta’, las percusiones árabes de Jaime Medina en ‘Sopas calás’ y, por supuesto, las aportaciones instrumentales de Javier”. El resultado no puede ser más optimista. “Penas y alegrías” aporta un subidón de nivel con relación a lo previamente entregado por Aljibe, aunque sin salirse excesivamente de los referentes que siempre les ha caracterizado. “Creemos que hemos encontrado una línea que satisface plenamente a todos los componentes del grupo, y esto se nota en el disco. Hemos incorporado instrumentos y timbres nuevos con una muy buena valoración por parte del público. También hemos mejorado claramente en el diseño del libreto, con un trabajo fotográfico excepcional de Juan Miguel Morales, que ha sabido captar la personalidad del grupo. El apoyo de Sonifolk y Galileo MC también ha sido muy positivo, lo que nos crea buenas expectativas para nuestros siguientes trabajos”. Tonadas madrileñas, jotas, pasodobles, piezas que nacieron en Valencia o en Segovia, en Avila o Galicia, son agrupadas en “Penas y alegrías” con un criterio sumamente acertado y plasmadas con un resultado de lo más enriquecedor. “Después de cuatro años sentíamos la necesidad de plasmar en un nuevo disco las canciones que habíamos ido creando y que tan buen resultado nos iban dando en los conciertos en directo. Pero, por otro lado, teníamos bastante claro que teníamos que mejorar las condiciones en las que habíamos grabado los anteriores trabajos”. Con todo, el nuevo álbum aparece en un momento en el que, según los miembros de Aljibe, el folk en España no está en una situación tan positiva como aparenta: “Sinceramente, nuestra opinión es que el panorama actual ha empeorado porque hay una crisis general en el mundo del disco relacionada con el bajón de ventas provocado por la piratería y por la difusión de música en Internet. Aunque esto aparentemente no tendría por qué afectar a la música folk, la mayoría de las discográficas parece que no están dispuestas a arriesgarse con proyectos nuevos o minoritarios. Por eso nosotros estamos muy agradecidos a Sonifolk, que ha puesto su confianza en nuestro trabajo en estos momentos tan difíciles”. El secreto de estos madrileños para durar y mejorar no es ningún secreto: “Hay algunas personas que coinciden en que nuestra música es fresca y elegante, respetando la tradición pero buscando arreglos y armonías más actuales, mezclando otros estilos distintos y otros sonidos, sin cerrar la puerta a otras culturas. Angel Goyanes dice que hemos ‘sabido situar la tradición musical castellana en el contexto del siglo XXI’, y Carlos Sarrió, director de la compañía de teatro Cambaleo, comenta que, en nuestras canciones, ‘se adivina el gusto por la poesía y la ternura por los sonidos antiguos, y cuando cazan un sonido y nos lo devuelven, hay un momento mágico, el pasado y el presente se unen y es posible que el tiempo se detenga’”. Bonito, ¿eh? De todos modos, los halagos siempre son gratuitos si no son comprobados por el público. Este es el fin último de las próximas actividades que se plantea el grupo. “Lo más inmediato es dar a conocer nuestro nuevo trabajo en los conciertos de presentación en varias capitales, a la vez que seguimos en la elaboración de nuevos temas para nuestro siguiente trabajo, sin olvidar la organización de los festivales de música tradicional antes mencionados”. R Aljibe. “Penas y alegrías”. Sonifolk
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