|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Joshua Redman
A todos quienes aman el jazz les encanta ver cómo surgen instrumentistas capaces de tomar el relevo de los grandes justificando que el género siga teniendo vigencia de actualidad y peso en el panorama contemporáneo. Joshua Redman es uno de los personajes que, dentro del mundo del saxo, aparenta tener tanto talento como carácter para, con el tiempo, marcar pautas. Su reciente “Elastic”, sin embargo, no parece venir a demostrarlo, por lo menos en las primeras escuchas. Redman ha contado siempre con los beneplácitos de quienes premiaban el talento instrumental. Nadie puede negar que su forma de abordar el tenor o el alto (incluso el saxo soprano cuando le da la vena) es absolutamente limpia e impoluta. Nadie puede negar tampoco que, como compositor, ha evitado el seguidismo y la costumbre buscando siempre una forma expresiva propia que evite las influencias. Pero todo lo anterior no tiene nada que ver con el evidente giro dado en su reciente “Elastic”. Redman todavía no forma parte de la nómina del smooth, pero en su nuevo trabajo hay considerables acercamientos a la forma fácil y a la complacencia excesiva. Eso no quita para que “Elastic” sirva de eficaz continuador del anterior “Passage ot fime” (01) o, mejor aún, de su “Beyond” (2000), pero asumir una formación tan arriesgada como es la de órgano-saxo-batería le ha dado pie para, de vez en cuando, columpiarse con formas obvias. A uno le encanta que Redman aborde una formación tan difícil como abierta, pero se echa a faltar una presencia de blues o un mayor feeling a la hora de componer. Todo resulta un tanto académico y, en ocasiones, casi facilón. Hacer un balance de un álbum como “Elastic” es siempre excesivo porque es de los discos que puedes partir en dos: un terreno para el crecimiento de público y otro para el crecimiento del propio Redman. Con todo, estamos hablando de uno de esos personajes que ha demostrado que vale la pena seguirse. E.P.
|