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Paul Weller La Riviera. 19 de noviembre de 2002 El que fuera icono de toda una generación mod al frente de los Jam (representantes del negarse a abandonar la salvaje adolescencia) y creyente a pies juntillas en la canción como bella herramienta emocional (The Style Council lo demostró durante varios discos) aparecía en Madrid presentando su nuevo disco en solitario. Sobre el escenario, un montón de teclas de diferentes formatos y tan sólo un teclista oficial. A estas alturas de su carrera “Pablito” sabe trazar un repertorio coherente, elegante y maduro. Los jóvenes músicos se entregaban al tacto y gusto del cantante y guitarrista sintiendo sus emociones y dejándole su parte de liderato. Este cumplía con su papel, contentando a todas las generaciones que vinieron a verle (seleccionados entre los fans de sus tres etapas musicales) y mostrando soterradamente que un día él fue el cabecilla de una revolución juvenil. En algunas canciones se sentó a las teclas para manejarse con las piezas más desnudas; en otras también soltó la guitarra para pillar la pandereta y animar al personal. Daba lo mismo: la sala estaba llena y todo el mundo había venido a verle y a ovacionarle al final de cada tema. Incluso le hicieron salir a un par de bises. Canoso, elegante y con una copa de vino que le duró todo el bolo, Paul dejó claro que nos visitará cada dos años y que siempre traerá esto, pop de corte autentico, rock exquisito y, en definitiva, un espectáculo de casi dos horas proporcionado y limpio. Kike Buitre
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