Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Dissidenten

Caracol. 27 de noviembre de 2002

Vale. Es cierto que los Dissidenten actuales no son aquéllos que revolucionaron el nivel de percepción de medio mundo cuando lanzaron “Sahara elektrik” a mediados de los 80. Vale también que lo que en aquellos años era una revolución sonora y estilística hoy es un género implantado en cualquier lugar del mundo. Acepto que el grupo no ha evolucionado en los noventa con la misma creatividad con la que apareció en su día, pero… aun con todo, escucharlos en directo sigue siendo una experiencia de lo más agradable y el repertorio que ofrecen sobre el escenario contiene una riqueza que se puede degustar con tranquilidad y aprecio.

En su última visita a España el grupo ha integrado en su formación a Tomás San Miguel y a una vocalista que se convierte casi en la frontwoman del espectáculo. Con las mismas, la producción del show se deja casi íntegramente a la labor de un vídeo jockey que va ilustrando todas las piezas con clips que se proyectan en todo lo largo y alto que es el escenario. Visualmente, por tanto, ver ahora a Dissidenten es como asistir al cine y eso, lo mismo que supone un añadido para algunos, supone una pesadez para otros. Particularmente, soy de quienes no llevan bien el asunto, sobre todo cuando lo ofrecido en las pantallas no me resulta atractivo o, como viene siendo habitual, se limita a bucles repetitivos que atornillan las retinas. Este es de los conciertos en los que, al poco de mirar al escenario, prefiero coger la barra y darme la vuelta: si no lo hago así soy incapaz de escuchar la música y termino fijándome más en las aventuras cinematográficas que en lo que sale por los altavoces.

Ya con la copa en la mano y un cigarro encendido la cosa cambia. Empiezan a filtrarse los ecos exóticos, las percusiones tribales, la esencia mediterránea y los sonidos mecánicos. Al poco tiempo aparecen los dejes orientales, las formas de pop, el canto del acordeón y la voz mimética que parece surgir de un viaje acelerado. En muy poco tiempo vuelves a sentir ese estilo característico que pocos grupos han conseguido elaborar como Dissidenten. Quizás su música no surge ya como una olla a presión a punto de estallar, pero, con las mismas, aporta muchos más matices en los arreglos instrumentales y en el anudado de todo lo que esta gente es capaz de meter en su maleta sonora. Una vez dentro del viaje los paisajes aparecen solos en tu cabeza sin necesidad de clips o imágenes enlatadas.

Sigue siendo un grupo con el que se disfruta te guste lo que te guste. Hace de todo creando algo tan natural que en lo que menos piensas es en los orígenes musicales de las fuentes. Una fusión de naturaleza propia y de vida, por lo visto, larga.

E.P.

Arriba