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La Camorra. Diciembre 2003

Con Piazzolla en el corazón

Astor Piazzolla fue al tango lo mismo que Charlie Parker al jazz: el gran renovador, el inventor de un nuevo entendimiento del género. Eso le proporcionó en vida multitud de críticas por parte del público más conservador, pero, del mismo modo, construyó alrededor de sí una leyenda que, en estos días, solamente genera seguidores. Unos de ellos son La Camorra, un quinteto bonaerense que el propio Piazzolla señaló como herederos. El grupo surgió como trío a principios de los 90 y hoy es un quinteto que centra sus actividades en tres frentes complementarios: “En primer lugar, partimos de la música de Piazzolla; en segundo, miramos a lo tradicional y lo filtramos de acuerdo a nuestra personalidad musical; y, por último, componemos nuestras propias piezas tratando de hacer un tango post-Piazzolla”, comenta Jorge Kohan, guitarrista del quinteto que completan Hugo Asrin (contrabajo), Luciano Jungman (bandoneón), Nicolás Guerschberg (piano) y Sebastián Prusak (violín). A sus espaldas cargan ya tres álbumes: “Escolazo” (92) en formación de trío, “Abran cancha” (99) como cuarteto, y “Tango, ciudad amada” (03), su presentación en España por medio de Lola Records.

“Empezamos de muy jóvenes y hemos sufrido una evolución natural. Queríamos, desde el principio, hacer algo importante y nuestro crecimiento ha sido el lógico proveniente del trabajo. Al proyecto inicial se ha ido agregando gente, pero no ha salido nadie porque esto es como la mafia”, bromea Luciano, quien es, además, el compositor del grupo. “Todo lo que hacemos forma parte de la investigación y de la búsqueda para encontrar un estilo propio dentro de la rama que inició Piazzolla”. La mayor crítica que puede realizarse hacia la música de La Camorra es la misma que, en su día, se realizó hacia el maestro del tango moderno: el hecho de abandonar su faceta más lúdica convirtiendo el género en una música de concierto. Respecto a eso, Luciano apunta que “el tango es una música ligada al estilo de vida y la forma de hablar de Buenos Aires. Forma parte de una fiesta y se relaciona directamente con el baile, con la milonga. Dentro de ello no podemos negar que nosotros le añadimos un color un poco más melancólico”. Eso mismo es lo que permite a La Camorra trabajar con otros géneros como el jazz o la música clásica aunque, como ellos dicen, “para tocar a Piazzolla es fundamental vivir el tango tradicional”.

En Argentina ya han publicado un nuevo álbum que definen como “un segundo volumen de ‘Tango, ciudad amada’. Sigue la misma línea”. Pero entre sus proyectos más inmediatos pasa el hacer algo con vocalistas de renombre y participar como intérpretes en la obra teatral que, a partir de una obra de la hija de Piazzolla, abordará su biografía. “Generacionalmente, conocimos a Piazzolla después de Piazzolla. Su enseñanza básica era la incansable búsqueda de una inquietud artística. Se metió en el tango para traerlo a esta época y fue una esponja que igual tomaba de Stravinsky como del jazz, pero siempre con el tango uniéndolo todo”, comenta Nicolás.

Los componentes de La Camorra están satisfechos con la acogida que el público español ha hecho de su música. “Nos entienden. Para quienes no conocen el tango somos novedosos, los tangueros nos reconocen valía y los amantes de Piazzolla nos ven como sus seguidores. En algún aspecto, el público español es como el argentino: exige calor, pero también lo proporciona”.

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