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Ana Salazar. Diciembre 2003

Recordando a la Piaf

A finales de 2001 se puso a la venta “Chanson flamenca”, una especie de homenaje que el flamenco español ofrecía a la chanson francesa. El resultado fue tan positivo que los responsables de aquél han querido reavivar el proyecto. La segunda entrega del mismo es el disco que Ana Salazar ha grabado con material de Edith Piaf, el gran emblema de la chanson del que este año se cumple el 40º aniversario de su muerte. “Fue Norbert Kalfón, el productor de ‘Chanson flamenca’, quien me lo propuso. En aquel disco ya había una canción de Edith Piaf que yo interpretaba en el espectáculo de directo. La idea me encantó al principio, pero luego… me dio un poco de miedo. Pensé que igual me quedaba grande”, comenta Ana. Y es que ella no es, esencialmente, una vocalista. Su mayor actividad en los escenarios siempre se ha centrado en el baile, faceta en la que ha conseguido hacerse un excelente cartel a pesar de su juventud (25 años). Discográficamente debutó con “Movimiento flamenco”, un álbum que apareció en Francia en el 98, y hasta hoy esa había sido su única experiencia dentro de un estudio de grabación. “Cuando terminé de grabar este álbum casi tenía ganas de volverlo a empezar. No tengo una gran experiencia con estas cosas y un estudio de grabación aún me impone. Cuando vi las once canciones, con esos arreglos… Luego, según iba cogiendo confianza, veía que me iba acoplando. Supongo que, como todo el mundo, habría deseado tener otros quince días más para perfeccionar aquello que creo que podía haber hecho mejor, pero no es una cosa que me preocupe. El disco es sólo el primer paso de un amplio proyecto”, dice Ana sobre su nuevo álbum, y tiene razón: el disco dará paso a una amplia gira que se desarrollará principalmente en Francia, país en el que “Ana Salazar canta a Edith Piaf” ya ha sido reconocido como el mejor disco extranjero del último año, un premio similar a los Grammys norteamericanos o a los Premios de la Música españoles.

El álbum está producido por Guillermo McGill y cuenta con músicos de la talla de Tito Alcedo, Juan Cortés, David Tabares o Pepe Rivero entre otros. Todo el material del mismo parte de las canciones del “pequeño gorrión” y son abordadas desde terrenos flamencos cómodamente populares. “La Piaf ha sido un mito. ¿Quién no la conoce? Yo ya tenía discos suyos, pero, cuando me hablaron de hacer el álbum, me leí su biografía y todo lo que encontré sobre ella. Terminé sintiéndome muy unida a su persona después de prepararlo todo durante un año. Hoy, Edith Piaf es como mi tía sabia, como de mi familia”, apunta Ana, quien espera repetir con este trabajo el éxito del que ya contó con la versión teatral de “Chanson flamenca”. “Fue una experiencia estupenda. Me encantó salir otra vez de España. El público francés siempre me ha gustado mucho”, añade.

Después de un año de preproducción, el disco se ha grabado en dos meses y cuenta con el habitual handicap de estas grabaciones, el de convencer a los puristas más recalcitrantes: “Creo que a quien le guste Edith Piaf también le gustará este disco por cuanto son sus canciones y están interpretadas en castellano. A quien no la conociese aún, el álbum es ideal para descubrirla, y a quien le guste el flamenco… pues dependerá de lo cerrado que sea”, advierte Ana, quien reconoce que, a partir de ahora, cuenta entre sus objetivos el de acercarse un poco más al cante, una faceta que siempre ha adorado pero en la que nunca ha trabajado profesionalmente: “quizás no grabo nada, pero me apetece estudiarlo. Desde que empecé con este disco he empezado a prepararme mejor, a estudiar canto… y el flamenco siempre me ha gustado, claro”. Los proyectos futuros de Ana pasan por completar el programa de este disco, con gira incluida, y eso ha supuesto que, de momento, aparque ligeramente su faceta de bailaora, “aunque todos los días me calzo los zapatos un rato. En el espectáculo habrá baile, así que no creo que lo deje durante demasiado tiempo”. Grabar el disco dedicado a la Piaf también ha servido para que Ana se introduzca en otros terrenos musicales que empiezan a apasionarla: “lo brasileño, por ejemplo. Estoy descubriendo discos que me podían ocupar toda mi vida. No me planteo, ahora, hacer con otros artistas lo mismo que hemos hecho con la Piaf. De momento, lo que me interesa es crecer para poder proponerme cosas. Lo que sí es cierto es que las canciones antiguas me emocionan más que las nuevas. Es como el anuncio: antes comíamos jamón y ahora comemos hamburguesas”.

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Ana Salazar. “Canta a Edith Piaf”. 52PM