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Eric Sardinas
Este guitarrista se ha ganado el favor del público español gracias a sus actuaciones en directo. Primero como telonero y después como cabeza de cartel, sus pasos por Madrid le han consolidado como una garantía de solvencia y diversión y como un guitarrista de alto voltaje que entiende perfectamente la conexión entre dos géneros tan cercanos como son el blues y el rock. Su discografía se limitaba, de momento, a dos álbumes grabados con el sello Evidence (“Treat me right” en el 99 y “Devil’s train” en el 2001) que le habían mostrado igual de sólido que en sus shows. Ahora llega este “Black pearls” en el que, por primera vez, Sardinas utiliza solamente material propio evitando las ocasionales versiones que, hasta ahora, siempre introducía entre sus canciones. Además, el giro dado hacia un rock más duro es también evidente, dejando casi de lado una faceta más purista que, hasta el momento, exhibía con soltura. “Black pearls” no es un disco completamente afortunado, si bien el hecho no pasa a mayores ante la ausencia de álbumes de este tipo. En las composiciones del guitarrista se abunda con exceso en clichés y tópicos poniendo a la guitarra como elemento devorador y olvidando, casi por completo, lo más importante de la composición. Sardinas sacude de lo lindo, se exhibe como guitar-hero y distorsiona con empeño, pero no termina de cerrar bien sus canciones ante su gusto por la pirotecnia. Primordial en el álbum es la dureza impresa en las piezas y su poco cuidado dentro del terreno melódico. Aun así, el concepto del disco llena un espacio generoso y probablemente gustará a los amantes del blues, aunque, todo hay que decirlo, no a los más puristas. E.P.
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