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La Vela Puerca Gruta 77. 26 de Octubre de 2003 La sala, a pesar de tratarse de un frío y lluvioso domingo, registraba un llenazo importante. La parroquia estaba constituida en su mayoría por la comunidad uruguaya residente en la capital. Así lo atestiguaban las camisetas de fútbol, las banderas y el marcado acento de los allí reunidos. En la mesa de merchandising se encontraban los dos discos que ha publicado esta numerosa banda uruguaya. En su país son disco de platino, por lo que, desde hace unos meses, se han trasladado a Europa para tratar de enganchar mercado aun sin tener una distribución por estas geografías. Ya llegará. El concierto empezaba con fuerza: los dos cantantes al frente hilvanaban historias de la vida, ironías del destino y otras historias con unas voces perfectamente conjugadas. La sección de vientos atacaba con regularidad, haciendo arreglos decididos, empleándose a fondo y con soltura, capitaneada por el trompetista que se arrancaba con solos destacados. Saltaban todos cuando la cosa se iba por skas, apretaban los mástiles cuando el rock era quien mandaba, tuvieron devaneos con el reggae y una mezcolanza ya vista, aunque, en este caso, todo se plasmó con certeza. Todo dentro de un halo confortable, demostración de las tablas que estos músicos inconformistas van ganando con cada concierto. A la cuarta canción subía al escenario Fernando Madina, quien, tras la actuación previa del viernes de ese mismo fin de semana con Reincidentes, se había quedado por los madriles esperando a los uruguayos. Allí se hizo “Huracán”, el tema que ya grabó con ellos en el estudio para el disco “De bichos y flores”, un trabajo producido por Santaolaya (ya sabes, el de todos los cracks sudamericanos) hecho a medias con uno de los cantantes y que sólo habían ensayado en la prueba de sonido, si bien la cosa se salvó con un digno notable. El público bailaba sudoroso mientras caían los clásicos de estos ocho músicos. Al terminar cada tema, cánticos de corte futbolero para animar a la banda, que se mostraba emocionada por tener tan gloriosa bienvenida estando tan lejos de casa. Tardó en lograr salir al camerino La Vela Puerca; el publico insistía en que sonara otra, otra y otra. Muchos de los allí congregados, como alguno me reconoció, jamás había visto en su vida al grupo en su país, pero, estando lejos, la morriña manda. La conclusión es que la banda está en espera de que algún agente local les tome por la mano y les mueva por estas tierras, al estilo de lo que hizo Attaque 77 desde Argentina. En cualquier caso, quedas avisado de su potencial. Kike Buitre
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