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Red House publican el tradicional doble en directo. Diciembre 2003 Blues en vivo
Al principio eran “el guitarrista de Caiga quien caiga” y el “ex cantante de la Vargas Blues Band”. Ahora no: Vargas hace chill out y “Caiga quien caiga” no existe. Ellos, a su bola, siguen corriéndose de arriba a abajo la piel de toro armados con su arsenal de blues. A sus espaldas llevan ya dos discos, tres si contamos su reciente “Captured live!!!” y cuatro si tenemos en cuenta que su nuevo álbum es doble. Toda una chulería si tenemos en consideración cómo funciona el mercado discográfico español. Pero eso es lo de menos. Lo mejor con lo que cuenta el dúo formado por Jeff Espinoza y Francisco Simón es su presencia en vivo. Y es que entra en cualquier sitio: sala pequeña, sala mediana y sala grande. Vayan donde vayan, lo dejan todo patas abajo y terminan convenciendo a la gente que eso de “la música del diablo” es una leyenda: el blues ni hace daño ni genera infidelidades. Al menos, no más que cualquier otra música. Eso sí: desata pasiones, genera sudor y aplaca a las fieras. Probablemente sea ése el mejor motivo para explicar cómo el dúo se atreve a entregar un disco grabado en directo teniendo en la calle tan sólo un par de ellos realizados en estudio. “La gente dice que somos mejores en directo que en disco, más fuertes, que los temas ganan. Ya tenemos canciones preparadas para el nuevo álbum pero, a la hora de valorar qué hacer, hemos considerado más conveniente esperar y sacar éste. Creemos que responde a las expectativas. Nosotros no somos como otras bandas a las que les asusta el directo. Al contrario: hasta lo exhibimos en el disco. Damos la emoción y la energía que tienen nuestros conciertos en vivo”. No mienten. “Captured live!!!” es un comprimido vitamínico de considerable volumen. Hasta es doble, algo que ya supone una afrenta general a todas las leyes de mercado. “Es que somos atípicos. Pero que nadie se preocupe: el precio saldrá ajustado”, dicen. Y más les vale. No están los tiempos, desgraciadamente, para pedir al aficionado que desembolse, máxime si hacemos caso a todos quienes apuntan a que ahora no se vende ni un disco. El blues, en esto, también va a su aire: “La afición es muy fiel y el público inteligente y entendido. Pero son pocos y así es imposible vender cien mil discos. Hay locales que tienen poder de convocatoria por sí mismos, pero para ello deben tener una garantía a la hora de programar. Nosotros damos esa garantía”, comentan los dos chicos Red House cuando se les hace notar el asunto. “El disco tiene cuatro canciones nuevas, cinco de nuestro propio repertorio y un montón de versiones. Pero son versiones que tienen identidad propia, que no tienen nada que ver con los originales. Además, son versiones de canciones poco conocidas”, añaden cuando se trata de desglosar el contenido de “Captured live!!!”. El álbum se ha concretado a partir de un montón de cintas que estos dos personajes coleccionan con la mayoría de sus conciertos. El primer disco está grabado íntegramente en el Honky Tonk madrileño entre el 21 de febrero y el 16 de mayo de este año y el segundo incluye canciones recogidas en el Chesterfield de aquí, el Blues Sur Seine Festival francés, el Festival de jazz de Villajoyosa y el Bilborock, todo también del 2003. “Teníamos muchas grabaciones, con mucho material distinto. El asunto era buscar la mezcla justa de interpretación, groove y canción y que todo eso tuviera un buen sonido. También queríamos hacer un repertorio que nos gustara a nosotros pero que también gustara a la gente”. Si uno se fija en lo ya dicho apreciará que una de las sedes de la grabación del álbum es un festival de jazz. Y es que, como quien no quiere la cosa, Red House se ha hecho un adicto a los mismos. Aparte de sus habituales citas en salas de pequeño aforo, también son requeridos para eventos más amplios y de considerable difusión. “Tenemos acceso a ellos. Y la gente, en contra de lo que se puede suponer, nos recibe muy bien. Dentro de ese tipo de eventos somos los punkies. Y es curioso: parece gente tan seria y, cuando haces el riff de ‘Highway to hell’, todos se vuelven locos”. Qué cosas, ¿verdad? Pero no es tan raro. El blues, tradicionalmente, es de esas músicas de las que todo el mundo dice “que le gustan”. Luego resulta que no se venden discos y que los conciertos temáticos tienen problemas para cubrir los gastos. Con todo, es extrañísimo que alguien asista a un show con bluesmen en escena y salga diciendo que no ha disfrutado. ¿Falta de marketing? ¿Demasiados años en el imaginario popular? Quién sabe. Por eso llama más la atención el mantenimiento de una banda como ésta, anclada en la música de carretera y amante de los sonidos clásicos más recalcitrantes. En su anterior trabajo de estudio, “Hold on”, el grupo ampliaba sus horizontes, se desmarcaba de su principal amor y coqueteaba descaradamente con otros géneros más difusos. En “Captured live!!!”, sin embargo, vuelve al redil y concentra toda su energía en lo mismo: blues, blues y blues. “Trabajas en lo que la gente te pide y, al final, a nosotros nos piden blues. De todos modos, también influyen las propias circunstancias del directo: hay temas que son más complicados de hacer con la instrumentación que llevamos en los conciertos”, comenta la pareja dejando asomar su gusto por la diversidad, aunque en el fondo de sus ojos aparece ese brillo que sólo surge cuando uno está completamente ido por hacer versiones de Willis Dixon, Albert Collins o Hank Williams. “En el blues el tema de las versiones es clásico”, dicen. “Cuando tocan, todos los artistas hacen un tanto por ciento mínimo de su repertorio; el resto son versiones”. La pareja, además, no es de las que se deja intimidar por las circunstancias. Sus tres discos los han sacado ellos mismos en su propio sello. “Estamos muy contentos de la decisión aunque asumimos las carencias que esto nos genera. Aun así, sabes que no te equivocas en lo fundamental, en hacer lo que a ti te gusta, y no tienes que depender de opiniones estúpidas. No tendremos pasta para hacer producciones enormes, pero nos manejamos. Además, contamos con una distribuidora que está en el mismo espíritu que nosotros”, comentan. La fidelidad del público es su baza y el contacto con él su mayor argumento comercial. No tienen más misterios. “Entre la gente que viene a vernos siempre hay quien repite, pero también hay siempre gente diferente. Nunca tenemos miedo a ir a un sitio nuevo”, añaden. El mundo del blues, en España, quizás no podría ni llegar a esa definición. De hecho, es un microcosmos que no sabe del resto de la existencia ni la temperatura. Se esconde en garitos decorados con gusto, en aficionados que disfrutan las actuaciones en directo y en apasionados que regentan locales en los que no cabe otra música. Son pocos, pero no cambian. En ese circuito Red House son los reyes, tienen plaza asegurada y mantienen el convencimiento de que, tras su bolo, un considerable número de asistentes también querrá llevarse un disco de ellos. La mitad de lo vendido con sus dos ediciones anteriores, dicen, lo han colocado a pie de escenario. “El mercado está bastante parado”, comentan. “La piratería es una putada por cuanto supone que las multis dejan de apostar por grupos jóvenes. Además, hay pocos sitios para actuar y cada vez es más difícil defender los proyectos en directo. Eso genera que cada vez haya más grupos de estudio, de ésos que apenas tienen tablas en vivo”. La cita es voluntariosa, pero todos asumimos que eso no afecta en nada al blues: ni hay discos de blues en las mantas ni una multinacional ficharía a una banda joven que haga este tipo de música. De hecho, para estar al tanto de las novedades que salen, Jeff recurre a sus amigos norteamericanos. Solamente así consigue, por ejemplo, el último disco de Keb’ Mo’, uno de esos artistas imprescindibles que, grabando para Sony, no ve editados sus discos en nuestro país. “Solemos estar pendientes de lo que sale, pero es difícil encontrar novedades últimamente. Ya vas a tiro fijo y, cuando vas a la tienda, casi siempre te decides por una cosa antigua que te ofrece garantías. El otro día cogí el ‘Live at Fillmore’ de los Allman a un precio la mar de razonable”, añade Simón, quien cita, entre sus últimos descubrimientos, el reciente álbum de Robben Ford “Keep on running”: “Me ha encantado. Es muy soul, pero el tipo sigue siendo un verdadero monstruo”. Jeff, por su parte, destaca, entre los discos aparecidos este año, los de Ben Harper, Taj Mahal o The Blasters: “todos tienen el concepto de espacio que me gusta, buscan aspectos diferentes dentro del blues”. Los próximos pasos del dúo serán, poco más o menos, como los anteriores: seguirán con su carromato de sala en sala hasta que llegue la hora de pararse en una determinada estación. “Ahora se trata de promocionar y vender este disco. Luego pensaremos en grabar el siguiente. Quizás el año que viene sacamos uno con material nuevo. Veremos cómo funciona todo”, dicen. Llegado el punto uno recuerda un comentario realizado por la pareja tras la aparición de “Hold on”. Se refería a la posibilidad de grabar en castellano, algo que todavía no han realizado manteniendo la aguardentosa voz de Jeff afincada en su idioma nativo. “Lo de escribir en castellano es una cosa que está ahí, un tema por tocar. No renegamos de ello, pero no sabemos si Jeff sonará como un Nat King Cole en malo”, bromea Simón, quien se hizo popular entre el público masivo formando parte de la banda musical que amenizaba los intermedios de “Caiga quien caiga”, el famoso (antaño) programa televisivo presentado por el Gran Wyoming. Aquella experiencia, según dicen, marca, aunque sólo en el aspecto positivo, algo parecido a lo que le aporta a Jeff su experiencia en el mundo de la locución y el doblaje. “Todo afecta para hacer las cosas en el escenario de un modo teatral. No se trata solamente de tocar, sino de hacer un show, de trasladar energía”. Lo consiguen. E.P. Red House. “Captured live!!!”. Paella
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