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Nacho Sotomayor lanza el quinto volumen de “La Roca”. Diciembre 2003 Lenguaje universal
Jienense desde 1966, pasó por Granada y Madrid dando vueltas en su cabeza al perfecto matrimonio entre sus dos pasiones: la electrónica y la música. Nacho es de los artistas que, ante todo, pueden tacharse de “experimentales” aunque, a través de sus sucesivos proyectos, haya terminado haciendo una música que se puede disfrutar sin necesidad de militar en tendencias vanguardistas o en modas snob. Sus primeros frutos personales vinieron con el acompañamiento de su hermano Francisco, con quien formó Intro y grabó cuatro álbumes a cada cual más llamativo: “Visiones” (94), “Edén” (96), “Melismas” (98) y “Dies Irae” (00). También se ha envuelto con normalidad en el terreno de la producción y en el trabajo para el cine, pero su salto hasta el conocimiento público ha llegado de la mano de “La Roca”, un proyecto encuadrado en la etiqueta del chill out y en el que converge su atracción por lo suave y su gusto por el exotismo. “La Roca” lleva ya cinco volúmenes editados y proporcionará, en breve, otros dos lanzamientos: un recopilatorio de lo ya lanzado y una caja con las cinco obras completas en edición para coleccionistas. -- “Hablar de mi música me resulta incómodo y complicado. La intuición es mi principal premisa a la hora de enfrentarme a la creación de una obra. Las músicas de otras culturas me atraen bastante y me apasiona ver cómo sus elementos se pueden entrelazar, de manera sorprendente, con las nuevas tecnologías y con melodías envolventes. Es… casi como una oración, aunque en el fondo se trata sólo de expresarme utilizando todos los elementos que se me ponen delante”. -- ¿De dónde surge esa idea? ¿Cómo llegaste a la dinámica que te permite hacer eso? -- “Mi amor por la música viene desde siempre, aunque profesionalmente me dedico a ella desde principios de los 90, cuando tocaba la guitarra con algunos grupos de pop. La fiebre electrónica me vino después, de la mano de mi hermano, con el que trabajaría varios años. Una vez que conocí las posibilidades de la tecnología ya no pude separarme de ella, y probablemente eso sea porque una de sus ventajas es el no tener que aguantar a nadie a la hora de trabajar”. -- El trabajo con tu hermano se concretó en Intro… -- “Los recuerdos de esa etapa puede que sean los mejores que tengo desde que me dedico a la música. Nada interfería nuestro trabajo: era música hecha con el alma. De todos modos, como casi todo lo que se hace así, pasó inadvertido, aunque ahora, curiosamente, se hable bastante de ello. Los cuatro álbumes que hicimos nos sirvieron, tanto a Francisco como a mí, para familiarizarnos con la tecnología y para aprender a expresarnos con libertad. Los guardo en mi corazón y son parte de mi vida”. -- Supongo que esas cosas que aprendisteis fueron las que te valieron para involucrarte en experiencias como las remezclas o la creación de bandas sonoras… -- “Lo de remezclar lo dejé a un lado. Son cosas que se hacen solamente por dinero y que resultan bastante molestas. No quería terminar convertido en un mercenario de eso. En cuanto a las bandas sonoras… son bastante más atractivas, sobre todo por la libertad que tienes a la hora de trabajar. Algunas veces han cogido temas de mis discos para películas y otras he tenido que componer expresamente para ellas. Es fascinante ver luego el resultado en la pantalla grande y escuchar tu música. Seguramente, dentro de muchos años sólo me dedique a eso. Me entusiasma”. La Roca -- ¿Cómo surgió la historia de “La Roca”? -- “Apareció cuando Raúl López, del sello House D’Arret, me propuso trabajar en él. La idea era hacer un álbum de sonidos cercanos al chill out porque yo trabajaba más o menos en esa onda. El punto de referencia era Ibiza, pero no queríamos hacer su identidad tan obvia y por eso elegimos el islote de Es Vedrá”. -- La referencia de Ibiza, cuanto menos mediáticamente, parece haberse recuperado a la hora de definir una música concreta y, realmente, no sé cuánto tiene que ver verdaderamente la isla en ello. ¿Qué tiene que genera tanta creatividad en determinados campos de la música? -- “Aparte de que la isla entera es fantástica, el caso es que allí convergen todas las culturas y todas las músicas. Ibiza atrae a multitud de gente con ganas de hacer cosas y divertirse al mismo tiempo. La Ibiza de ahora ya va dejando bastante que desear, aunque la verdad es que yo he conocido allí a gente interesante a nivel artístico”. -- A mí me parece un poco como lo del concepto de “chill out”, una etiqueta que se ha convertido en un elemento comercial importante. ¿A qué crees que es debido su actual auge? -- “A las grandes empresas de la música, a las multinacionales. Aunque el trabajo de base lo hicieron hace tiempo empresas pequeñas y arriesgadas, aquí todo llegó tarde. Ahora ha llegado lo del ‘chill out’, un término que no me gusta nada. Las multinacionales lo han descubierto y, como son las que tienen el poder del dinero, nos lo hacen llegar a todos. Cuando una música se convierte en moda se convierte, igualmente, en mierda. Es así de triste”. -- El caso es que en la portada de “La Roca 5” aparece bien clarito la etiqueta, algo que, supongo, se hará para aprovechar también ese tirón comercial de la misma. ¿Qué es para ti el chill? -- “Mi definición estaría un poco fuera de todo lo que entiende como tal la demás gente: se trata de música para escuchar en cualquier parte, en cualquier situación y en cualquier estado de ánimo; música que, en un momento dado, sirva como bálsamo para determinados estados anímicos”. -- En tu música aparecen con frecuencia elementos de otras culturas diferentes a la occidental… -- “La música de otras culturas despierta nuestro interés exactamente igual que cualquier otro aspecto de las mismas. A mí, en concreto, me interesan más los aspectos artísticos porque me dedico a ello, pero lo exótico siempre atrae a todo el mundo”. -- En “La Roca”, ¿dominan esos elementos por encima de los puramente occidentales? -- “Las influencias del pop, el blues o el rock también están ahí, aunque puedas no darte cuenta. Son muchos años oyendo pop y eso deja su huella aunque, actualmente, la mayoría de las cosas que oigo tienen que ver con la electrónica. El rock, sencillamente, me da alergia”. -- Dado que “La Roca” está enfocada como una serie quisiera saber si te has planteado un concepto global para el proyecto, si tienes ya planteadas grabaciones futuras y si has definido las direcciones en las que vas a trabajar… -- “Grabaciones ya tengo algunas dado que, como los discos salen con cierto retraso respecto a la fecha en que se terminan, a mí me da tiempo a producir algún tema nuevo. Creo que nunca me he planteado un concepto de ‘La Roca’; permito que la música se desarrolle por ella misma dejándome llevar, como antes te decía, por la intuición. Precisamente por eso, ‘La Roca’ parece música de verdad, hecha con el espíritu. Yo voy a seguir trabajando como he hecho hasta ahora, con muchas ganas y tranquilidad, que es como creo que se deben hacer estas cosas”. -- De momento ya son cinco discos en los que, seguramente, no querías repetirte. ¿Qué diferencias destacarías tú entre todos los álbumes de “La Roca”? -- “La evolución de ‘La Roca’ ha sido la misma que la mía como persona, como músico y como la relación que he tenido con la tecnología. Cuando me pongo a hacer música me da la sensación de que siempre hago el mismo tema, pero no es así porque la gente me dice que ‘La Roca’ es todo un universo de emociones diferentes. Eso es, precisamente, lo que me hace no repetirme. De todos modos… me resulta difícil hablar de diferencias aunque las haya. Lo único que puedo decir es que ha habido una evolución constante desde la ingenuidad y frescura del primer volumen hasta la complejidad y el cúmulo de ideas del quinto”. -- Creo que la idea era sacar en breve un recopilatorio de los cinco álbumes y una caja con toda la obra completa. ¿Continúa adelante ese proyecto? -- “Supongo, aunque no es definitivo que estas cosas salgan entre Navidad y la próxima Semana Santa. Todavía no está claro”. Otras cosas -- Aparte de “La Roca”, ¿qué otras cosas ocupan ahora tu tiempo? -- “Ahora mismo estoy trabajando en un álbum junto a mi hermano, con el que hacía mucho tiempo que no colaboraba. Se trata de un proyecto bastante interesante en el que nos estamos volcando completamente. También estoy produciendo algunos temas para una estrella del pop español y haciendo algún trabajillo más que me va saliendo y que veo interesante. También hago, de vez en cuando, alguna actuación en directo”. -- Yo soy de quienes opina que si hay pocos artistas relevantes dentro de la música electrónica es, precisamente, porque no aparecen con demasiada frecuencia en directo. Tengo la impresión de que todavía es necesario el contacto con el público para darse a conocer y crecer. -- “La cuestión de los directos es una cosa que, aunque es necesaria para que la gente te vea físicamente, a mí no me gusta un pelo. Lo paso mal, me pongo nervioso… La gente tiene que cambiar ya un poco el chip y darse cuenta de que quienes nos dedicamos a hacer música en el siglo XXI ya no somos como los Who o los Beatles. Hay que modificar esa idea. Yo no soy un intérprete: me considero un productor, una persona que produce música en su estudio, algo que no tiene nada que ver con el espectáculo y con la representación en directo de esa misma música. Entiendo que el público quiera ver en carne y hueso a la persona que, con su música, les hace sentir cosas, y es por eso por lo que, de vez en cuando, aparezco y les doy ese gusto. Pero me pongo enfermo cada vez que me sale un bolo. A finales de septiembre presenté “La Roca 5” en Madrid y fue todo un acontecimiento, sobre todo para mí. Supongo que en el futuro seguiré haciendo alguna actuación por la promoción que me supone”. -- Bueno. El hecho de haber tenido repercusión en el extranjero no ha venido necesariamente unido a giras de directo… -- “De lo que me siento más orgulloso cuando vendo discos en medio mundo no es, precisamente, de venderlos, sino del hecho de que personas de distintas culturas, edades y condiciones sociales hayan conectado de alguna manera con mi música. Ha sido lo que más me ha hecho darme cuenta del poder del lenguaje musical. He comprendido que hablo un idioma que lo puede entender cualquiera, en cualquier parte del mundo. Eso es lo alucinante y lo que me llena de orgullo”. E.P.
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