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Los extremeños Maggot Brain consolidan su propuesta con un segundo álbum. Diciembre 2003

Rock de sudor y melenas

Con su debut dejaron impronta, aunque dejaban ver claramente que aún les faltaba un “hervor”. Ahora ya se han cocinado lo suficiente como para entregar un disco poderosísimo que amplia las perspectivas del grupo. Desde Cáceres… Maggot Brain.

Su nombre proviene de una canción de Funkadelic que contaba con un solo de guitarra de casi diez minutos. Carlos Macías, Jesús Dorado, José Manuel Avila, Alberto Fernández y Pachi Cañamerro la suelen tocar en el local de ensayo o en las pruebas de sonido previas a sus conciertos. Y la tocan bastante bien, aunque… con tres guitarras. Puede que sea ésa la mayor singularidad de una banda como Maggot Brain, un combo surgido en Cáceres con gente ya curtida en esto de montar grupos. Algunos de sus componentes ya habían pasado por Stupid Mob, Applegreen o Superstición y, cuando se unieron, tenían muy, pero que muy claro, lo que querían hacer en el futuro. “Dio la casualidad de que los cinco nos encontramos sin grupo al mismo tiempo pero con unas ganas locas de hacer música y tirar para adelante… hasta donde fuera. Sin plantearnos qué música íbamos a hacer, ni por qué, ni nada. Sólo teníamos ganas de agarrar el instrumento a todo trapo y tocar. Así nos juntamos y empezamos a trabajar mucho, siempre con la idea de que teníamos que hacer algo que no fuera grabar una maqueta, dar dos conciertos y se acabó. Casi desde el principio nos planteamos lo de grabar un disco y tirarnos a la yugular de las compañías, de hacer algo serio. Eso fue lo que hicimos y, después de todo el trabajo, vino un poquito de aire a favor y Zero Records se decidió a apostar por nosotros”. Así fue cómo salió su primer disco, homónimo y publicado a mediados del 2002. No era un álbum difícil de definir: “En cuanto al tipo de música que hacemos podemos decir que en Maggot Brain lo que se encuentra es rock, sin más. Puede que se perciban muchos retazos de otros estilos fruto de las influencias, del aporte de cada uno en las canciones y de su forma de tocar. Si hablamos del sonido del grupo… lo que ofrecemos es un muro de contundente, compacto, con las posibilidades que permite el hecho de tener tres guitarras. Esto es lo que hacemos en directo y lo que reflejamos en nuestros discos, que están grabados prácticamente en vivo para capturar esa frescura y potencia. Lo que hay en nuestros álbumes es, sencillamente, pasión por tocar, pasión por la música”.

Hablando de aquel “Maggot Brain”, Jesús, uno de los guitarristas de la banda, nos lo presenta como “monolítico”, prueba palpable de que el grupo todavía necesitaba rodaje y engrase. “A pesar de no tener demasiada experiencia dentro de un estudio decidimos meternos a grabar un disco por tener algo sólido que ofrecer a una compañía”, dice. “Así, se grabó con un presupuesto bastante bajo, ya que era autofinanciado, pero el resultado fue excelente gracias al trabajo de nuestro productor, Alfonso Espadero, que además es un buen amigo, y la gente de Estudios Central de Sevilla. Además, el grupo iba mentalizado de lo que iba a hacer, de que en seis días íbamos a grabar nuestro primer disco llevando sólo seis meses como grupo, así que el ritmo de trabajo iba a ser algo duro. Se grabó casi en directo con los recordings inevitables, excepto la versión de ‘Gimme shelter’, que fue totalmente en directo dentro del estudio. Quedó un disco compacto, rockero, con buenos temas y buen sonido”. De todos modos, aquello era mejorable.

Y así es como, poco más de un año después, aparece “Second chance”, un título representativo de lo que supone para la banda. “En él se pueden encontrar muchos sonidos y ritmos más variados, aunque siempre dentro del rock. Como nos gusta incluir en nuestros disco una versión a modo de bonus track hemos elegido el ‘Purple haze’ de Hendrix grabada en directo, en concierto, para que se vea más o menos cómo suena la banda a la hora de ponerse frente al público”. El resultado consolida claramente lo percibido en el debut: Maggot Brain pasan por completo de lo alternativo, lo “nu” o lo que esté de moda. En sus canciones aparece un vendaval sonoro cercano al huracán, las guitarras se imponen en cualquier esquina de las canciones y el ritmo no pretende bajar una altísima velocidad de crucero en ningún momento. Es rock de toda la vida, del que huele a sudor y a pelos largos, bruto, contundente, sólido como una roca. “De nuestra música se desprenden unas ciertas influencias que se centran en algunos estilos, pero no nos cerramos a nada. Todo lo que nos gusta lo pasamos por nuestro tamiz y acaba apareciendo en nuestra música de forma más o menos apreciable. Aun así, nuestros referentes más directos son bandas de rock con todo lo amplio que es ese concepto. Kyuss, Grand Funk Railroad o Gov't Mule son bandas que nos flipan y son muy distintas entre sí. La cosa se ve también, por ejemplo, en las versiones que incluimos en nuestros directos: Neil Young & Crazy Horse, Hendrix, Police, Fu Manchu, Kyuss, blues como el de Stevie Ray Vaughan, rock como el de Rolling Stones, stoner como el de Queens of the Stone Age… Siempre son bandas o canciones que nos remueven algo por dentro, sin plantearnos qué es. No estamos aquí para formar parte de nada, para que nos identifiquen con una etiqueta. No nos disfrazamos, no somos punks, ni heavys ni nada de eso… sólo somos cinco tipos que sienten una necesidad brutal de hacer música y disfrutan al máximo con ello”.

Los nombres citados son, ya de por sí, ilustrativos, aunque por desgracia… muy grandes. Habitualmente, cuando a uno se le coloca delante una propuesta de este tipo, al final termina siempre yéndose a los originales dejando a las nuevas bandas en su período de aprendizaje. Y así ocurrió con “Maggot Brain”: el grupo, aunque contundente, dejaba claro que, para escuchar ese tipo de rock, ya había figuras a las que mirar y suficientes discos de calidad en la tienda como para pararte ante unos seguidores. Con “Second chance” la cosa cambia. Aquí ya tenemos canciones de entidad, el grupo toma su propia personalidad y, sin salirse del cuadro, empieza a aportar sus propias pinceladas. “Repetimos estudio y productor, ya que estamos convencidos de haber dado con la persona perfecta para grabar nuestro sonido. Repetimos también el método de grabación, en directo, porque creemos que es como mejor se capta todo el alma del grupo. Esta vez nos vimos más apretados aún en cuanto a presupuesto y tiempo: se grabó en cinco días de trabajo intensivo pero jugando ya con cierta experiencia adquirida. El disco tiene temas más madurados, con más melodías, suena más variado, potente… Suena incluso más grande que el anterior”, dice Jesús, quien añade que “aportamos nuestro pequeño empuje para que la escena rockera que hay ahora mismo en España emerja. Con nuestro concepto musical, con nuestros discos, con nuestro trabajo, pero, sobre todo, con nuestras ganas y empeño. Aportamos la intención de contactar con bandas de toda España y hacer cosas juntos. Aportamos un granito más de cabezonería a favor de esto porque creemos que tiene mucho valor”.

La escena a la que se refiere Jesús no es, precisamente, la más conocida, aunque sí se está mostrando, con el tiempo, como una de las más válidas en cuanto a resultados. El rock clásico (y que no se entienda por ello lo que se ha dado en llamar “classic rock”, por favor) siempre cuenta en España con bandas en funcionamiento que aportan una considerable sapiencia a la hora de tocar y una cultura musical que traspasa las novedades y las modas. Es una escena que compra discos y que va a conciertos, que cuida sus guitarras y que se tira un montón de horas ensayando. Luego, sin embargo, se ve siempre relegada en los medios dado que ni es heavy ni obedece a las modas. “Ahora mismo existe una escena rockera muy importante y prometedora. Hace tiempo que no había una igual y está esperando a salir a la luz. Hay muchísimos grupos haciendo trabajos de calidad por toda nuestra geografía, y con gran profesionalidad y talento. Grupos muy dispares, como The Blackberry Clouds, Systema, The Buzzos, Mermaid, Smoking Bird, Señor No, Bummer, Obligaciones… Con algunos de ellos, además, estamos en continuo contacto, haciendo cosas… Todo está ahí y tiene que salir antes o después. Además, hay una gran cantidad de publicaciones y webzines que están difundiendo con mucha ilusión todo esto que se está cociendo: gente como vosotros, Spacerockheaters, Calzada News, Ipunkrock… Tarde o temprano, todo esto tiene que explotar por algún sitio; sólo hace falta que a la peña se le quiten algunos prejuicios”.

Y es que, como se ha dicho, el problema de este estilo es su capacidad de difusión, sus posibilidades para llegar al público. Porque público… sí que hay. “Por supuesto que sí. Lo que ocurre es que quizás no se esté dando a este género todo el apoyo, difusión e impulso que necesita para salir a la luz. Parece que ‘Second chance’ está teniendo una buena acogida desde el principio, tanto en cuestión de público como en los medios de comunicación especializados. Las opiniones sobre el disco están siendo muy favorables por parte de todos y nuestros directos también sorprenden y gustan de forma unánime. Las ventas han empezado bastante bien, llegando incluso, los primeros días, a agotarse el disco en ciudades como Madrid”.

Importante para no perder el norte a la hora de trabajar es saber dónde te encuentras y qué deseas. Los chicos de Maggot Brain, cuanto menos, parecen tener la cabeza bien amueblada. “Lo que esperamos de esto es algo más bien romántico, que siga dándonos satisfacciones, desahogo, risas… como hasta ahora. Evidentemente, lo ideal sería que nos proporcionara suficiente fruto como para vivir de ello, al menos un tiempo, y es lo que intentaremos a toda costa. Esperamos que el panorama musical mejore lo suficiente como para poder grabar discos y tocar, dedicarnos a ello, seguir entusiasmando a quienes entusiasmamos ahora… Ese es el fin de nuestra música. Nos gustaría que dentro de veinte o treinta años la gente que escuche cualquiera de nuestros trabajos pueda emocionarse y sentir cosas igual que si lo escucha ahora, aunque siempre vamos a tener algo ahí para decir: ‘éstos son los discos que grabamos’, ‘esto es lo que hacemos’, ‘esto es lo que somos’”.

Como casi siempre, la mejor manera de convencer a la gente de que no eres uno más es salir a la carretera y exponerte en concierto demostrando tu valía. Los extremeños también lo tienen claro: “Acaba de salir el disco y lo siguiente es moverlo por todas partes, llevar nuestro directo a todos los sitios como muestra de lo que se puede encontrar en él. Tenemos bastantes fechas ya apalabradas, aunque falta la confirmación de algunas, pero estaremos presentando el disco por toda la geografía española: La Coruña, Bilbao… hasta Sevilla, Málaga… pasando por Madrid, Alicante, etc. Y, si todo sale como esperamos, puede que hagamos algunas fechas también en Portugal, como el año pasado, donde nos fue realmente bien y tuvimos muy buena acogida”.

E.P.

Maggot Brain. “Second chance”. Zero

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