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37 Hostias. Abril de 2003

De las viñetas del punk a los acordes del cómic

“De estrepitus”, su anterior disco, data del año 97. Ha pasado tiempo y, para algunos, 37 Hostias era parte de la historia punk madrileña debido al tiempo transcurrido. “En estos años hemos estado tocando. Imagino que habrá gente que haya pensado que ya lo habíamos dejado, pero, si miramos nuestro ritmo de publicación, siempre pasa un montón de años entre disco y disco; en catorce o quince años que llevamos juntos hemos grabado sólo cuatro”. Sus inicios datan de mediados de los 80; comenzaban sus punkarras gateos en una casita del barrio del Pilar casi los mismos que ahora presentan este “La era de la rata”, un ambicioso proyecto envuelto en estuche de DVD que esconde un CD y un cómic de treinta y seis páginas a todo color. “¿Que cómo se nos llegó a ocurrir hacer un CD-cómic? Tras llevar años cantando contra el estado, contra la policía y contra todo eso decidimos que queríamos hacer algo relacionado con la ciencia ficción, una cosa que, en mayor o menor medida, nos gusta a los cuatro. Todos conectamos en eso, los comics, el rollo ‘1984’ y ese estilo fantástico. Todo este proyecto se lleva tramando desde hace cuatro años, aunque realmente en serio desde hace dos. Reconocemos que somos un pelín dejados”.

El disco-cómic se abre con una intro, un “Prólogo” que nos arroja a una fantástica y trágica historia que se debate entre la muerte de la humanidad por culpa de un ataque nuclear y el nacimiento de una nueva raza de ratas. Todo ello se concreta más en “Nuevo planeta gris”. “El cómic está hecho a partir de las letras del disco. Digamos que este CD es una especie de ópera rock (más bien una opereta punk). Es una historia con su principio y su final. El cómic lo puedes ir leyendo con las canciones, acompañándolas, como si cada canción fuese un capítulo”. Todo este guión se lo han tomado muy en serio, tratando de relacionar verdaderamente el contenido del CD con el del libreto: “Hemos ido dando vueltas al tema a medida que componíamos. Por ejemplo, el meter una voz de tía en el tema de ‘El sueño’ es una cosa que nos sugirió Oskar, el hermano de Perico (bajo y voz). Necesitábamos darle ese rollo”. Pues además de esa voz de chica, que no es otra que la inconfundible Laura Bitch (Punch Records, ex Aerobitch), en el disco encontramos más colaboraciones. “Han venido por distintos motivos. Con el Vecino de Andanada 7 y Dani de Silikone Transpirate nos une una amistad de años. Sin embargo, a Laura de Aerobitch sólo la conocíamos por su música y fue Fernando, de Potencial, quien nos dijo que ella podía entrar bien en ese tema”.

El ambiente de la grabación, como siempre, trasnochado y bohemio. “El disco lo hemos hecho a horas intempestivas, pero justo es decir que el Pollo también ha traído mucha disciplina al estudio, quitando de en medio a quienes no estábamos grabando, dando ambiente de curro. Nuestra música suena a lo de siempre, pero en este disco se nota la producción, la intención. Por lo demás, nuestros gustos siguen iguales”. Perico (quien dibuja) y Ducho (quien escribe) son quienes llevan la voz cantante en la entrevista; se muestran entusiasmados con la idea final: “Desde hace tiempo barajábamos la posibilidad de hacer un disco conceptual. Lo de ‘La era de la rata’ es algo que teníamos en la cabeza: tras los dinosaurios llega el hombre y después sólo quedarán ratas, una cosa así”. Sin embargo, reconocen que sus planes primigenios disparaban más alto: “lo teníamos imaginado como una película de dibujos animados, pero eso es mucho dinero. Lo mismo que haber tratado de hacer una obra de teatro: imposible”. El sonido del disco, de alto voltaje y velocidad supersónica, escupe rabia. Aunque la historia que se cuenta sea una ficción, los mensajes se traducen rápidamente a los tiempos actuales, donde la amenaza del hostiazo nuclear suena tan a diario como el despertador cada mañana.

Para producir el disco el cuarteto a puesto a los mandos al Pollo, carismático guitarrista de Commando o Larsen. “Al Pollo le encontramos también por casualidad. Nos conocemos de hace más o menos tiempo y coincidimos un día que estaba haciendo el sonido para Matando Gratix. Nos dimos la charla mientras le contaba lo del proyecto del disco-cómic. Seguimos hablando y coincidimos en un tema importante como es la producción de los discos que se hacen aquí, que nunca es buena y que, en nuestro caso, nunca la ha habido. Nunca hemos contado con un verdadero productor que se ocupase del sonido real de la banda en estudio. El dijo que controlaba, que los años le habían dado cierto bagaje. A mí los Commando me gustan: suenan cañón. Seguíamos hablando y me contaba técnicas y maneras que sabía que iban a mejorar el resultado del sonido del disco”.

El grupo, a pesar de haber funcionado al ralentí en lo que a sacar discos se refiere, explica los motivos de esta forma de obrar: “Siempre hemos ido a nuestra bola, sin casarnos con nadie. Además, nosotros no vivimos de esto. No es nuestro sustento de vida y tampoco podemos decir que sea nuestro hobby: sabemos que es algo más serio, no es tan sencillo. Para nosotros 37 Hostias es un tubo de escape importante: apreciamos la música, nos defendemos en nuestro estilo y nos relacionamos con otra gente que se mueve en nuestra onda”. Siguiendo con estas confesiones internas recuerdan cuáles fueron sus orígenes, cuál fue su caldo de cultivo en los primeros discos: “Nosotros nos hemos criado en okupaciones: son los lugares que nos han acogido y nos han dado la oportunidad de tocar. Hoy día ando desconectado; ya no es como antes. Hay pocas que den conciertos y las que hay no son como Minuesa y ese tipo de okupas que llevaban programación. Creo que pasa lo mismo con los otros sitios que hay para tocar: pocos. Madrid está muerto por completo. Tampoco nos podemos quejar. Creo que nunca hemos llamado nosotros para tocar; la gente ha contactado y para allá hemos tirado. Al no vivir del grupo, para nosotros esto es más bien una necesidad de vida: tenemos ese rollo de salir, de furgoneta, de tocar por ahí, de relacionarte y conocer peña… Estamos orgullosos de estar en esto, un poco a contracorriente de lo establecido y lo oficial”. Trasladan esta oscura pero real visión de la realidad musical a la actualidad, tiempos inciertos para casi cualquier formación que defiende el ruidoso y agresivo punk de toda la vida. “Cuando das un concierto siempre piensas que van a venir los colegas de siempre, que será no un bolo, sino una reunión. Resulta que no. El otro día en el Gruta 77 se quedó peña en la calle y… bueno, son trescientas personas. Quizás para muchos grupos no es nada, pero para nosotros está bien, es nuestro punto. Nos alegró ver en el concierto a chavales jóvenes que se sabían las canciones, que habían oído nuestros discos. Creo que el día que falten esos chavales iremos mal porque en el grupo todos somos de treinta y tantos y no faltamos a los conciertos, pero esos chavales son la sangre, los que echan fuego, y más en este tipo de música”.

A propósito de eso cuestionamos sobre el sentido que puede tener hoy día un arma tan inofensiva como puede ser la música si esa lucha supone una barricada verdadera desde los escenarios y las canciones: “Hubo un momento en que todo esto perdió un tanto de sentido; quizá era un poco aburrido lo del Papa, la policía y todo eso. Hablo en general: aburría un poco el tema de las letras. Pero, con los tiempo que corren, en los que cada vez vamos más para atrás, la cosa está más al día que nunca, hay más necesidad que nunca de rebelarse contra la inmensa mierda que se nos vende desde arriba. Creo que hay más motivos que en los 80 y que en los 90”.

Una vez más el disco lo publica el vallecano sello Potencial Hardcore, un clásico de la escena punkarra estatal: “Veo a Potencial un poco como el tema ése del Comercio Justo. Fernando nunca va a sangrar a nadie, nunca abusa. No sé cómo sería el estar en una gran compañía, pero me lo puedo imaginar; creo que no nos perdemos nada. A esto le sumas que los precios de los discos en esta compañía son asequibles al bolsillo. Del anterior disco vendimos de cinco a seis mil copias, que no son pocos, que está bien para un grupo que carece de marketing y mierdas de ésas. Creo que una compañía mayor, y lo sé por otros compañeros de música, es cagarla. No buscamos, realmente, mucho más que esto, así que con Potencial estamos muy bien. Además, siempre le agradeceremos que nos sacase el primero”. Como colofón preguntamos si este arrojo de imaginación que aplican a los discos tendrá continuidad, si su próximo trabajo será en directo o qué carajo es lo que piensan hacer tras este CD-cómic. “No me gustan los directos de los grupos punkis. En general, no me gustan los directos. Lo siguiente será un single con tres o cuatro temas. No queremos, por supuesto, que pasen cinco años entre medias. De todas formas, veremos cómo va éste, que es una cosa distinta y creemos que curiosa. Tenemos ganas de tocar, tenemos ganas de furgoneta y la rutilla obligatoria la hacemos encantados. Siempre hemos compatibilizado bien lo de tocar y currar, así que otra vez a salir después de comer y a llegar el domingo a las tantas para aparecer en el curro con los ojos cuadrados. Que nos quiten lo bailado”.

Turrón & Babas