|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
María del Mar Bonet Auditorio CC.OO. 14 de marzo de 2003
Nadie duda de que la Bonet, uno de los referentes ineludibles a la hora de hablar de la música mallorquina y, por extensión, de lo que fue la “nova canço”, está en uno de los momentos más dulces de su carrera. Sus últimos trabajos discográficos la han ensalzado de una manera espectacular y la han convertido en una verdadera dama que aúna, en su particular propuesta, la música tradicional y el arreglo de fusión mediterránea que, precisamente ella, comenzó a trabajar antes que nadie en nuestro país. María del Mar, además, se ha consolidado como una de las voces que, en directo, “nunca falla”: se hace acompañar de cuatro músicos que, abundando en la instrumentación acústica y con el mínimo apoyo de unos teclados, saben exponer con una destreza bien visible todo el universo sonoro que la mallorquina trabaja en sus canciones. Estas abundan en adaptaciones de poetas, en recuperaciones del folklore tradicional o en recuerdos a otros artistas que, dentro de su mundo, resultan fundamentales. Un concierto de la Bonet es un paseo bucólico por su repertorio y por su concepto musical. En él se dan cita mundos ilusorios sacados del campo, retratos preciosistas de jardines floridos, caminos campestres que ayudan a la introspección y figuras de gentes normales captados en situaciones personales. Todo un poco soñador en el nivel literario, pero puente ideal para mantener la propuesta estética de la mallorquina. Su voz, tan personal como vibrante, requiebra en arabescos, juguetea con los instrumentos y eleva las sensaciones que pudieran generar los textos. Lo malo, en este caso, es que las letras de las canciones son, lógicamente, en catalán y que María del Mar tiene una enorme fijación con que se entiendan en toda su integridad. El hecho no tiene nada de negativo si no fuera porque la vocalista se extiende exageradamente a la hora de explicarlas, dando a su palabra hablada más tiempo, incluso, que el que dedica a cantar. Eso limita considerablemente el ritmo del concierto y no aporta tanto cuando, de lo que se habla es, en la mayoría de los casos, de poetas que reflejan su interior, de sentimientos y de visiones oníricas. Se puede ser mucho más concreta para decir lo mismo. E.P.
|