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Sindicato del Crimen. Septiembre 2002

No existen instrucciones de uso

Nuevo disco de una banda de hip hop madrileña con solera que ha campeado éxitos y fracasos tan inexplicables y sorprendentes como la vida extraterrestre. Esto es lo que nos cuenta Roberto (secuenciación y samplers en el disco) vía telefónica: “hemos cambiado muchas veces. La última vez se fueron Chuemo, Toni, Grass y Kiki Tornado con el Strawberry. Digamos que quienes estamos ahora “(él, Terry y Miguel, voces del trío)” somos la sección más electrónica”. Aquella disolución de hace unos años llegaba, como siempre, en el momento menos oportuno: “no sé lo que pasa: sacamos disco, hacemos gira y el grupo se enfría”. Esta es la tercera vez que lo intentan y lo hacen con ganas y tratando de huir de lo evidente que resulta a veces el mundillo del rap patrio. Con este nuevo trabajo recuperan los contrastes, es decir, se prodigan en acompañar textos afilados con músicas sugerentes o ritmos duros con melodías más maleables, o viceversa: “lo de juntar algo funkarrón con letras cortantes es premeditado, aunque que, para mí, sea el disco más duro de todos los que hemos hecho”. El álbum ha sido producido por ellos mismos, que, si bien no llegan a recibir encargos de terceros para producir, sí que se atreven con lo suyo propio, además de por una cuestión de “no-me-quedan-más-pelotas”: “reconozco que tenemos experiencia… Queríamos a Daniel Alcover, que fue quien produjo el anterior, pero esta vez, empezamos y la cosa no salía demasiado bien, de modo que nos metimos otra semana con Big Toxic. Pero tampoco cuajó la cosa, por lo que decidimos meternos en el salón de casa de Miguel. Allí tiene la mesa de mezclas y todo montado (de hecho hay que apartarlo para poder comer o cenar), y allí lo hicimos finalmente”. Extendiendo la respuesta de la producción del disco, Roberto se mete en el tema de la composición de los temas: “la hicimos entre Pinto y Valdemoro, en unas perreras reconvertidas en locales de ensayo. Era algo lúgubre que creo que benefició al ambiente general de la composición”.

Si la dividimos en tres grandes etapas, la historia de Sindicato del Crimen comienza en el 87 y se extiende, en sus primeros gateos, hasta el crucial 92. En esa época Roberto no estaba en la banda, pero guarda recuerdos de lo que representaba Sindicato del Crimen: “en esa época era hip hop puro; estéticamente, estaba todo muy bien representado. En las congregaciones de raperos se pensaba que no eran de aquí. Fueron incluso portada de la revista Epoca, una cosa en plan de tribus urbanas… En lo musical la cosa estaba evidentemente más floja, quizá hasta descuidada. Eso sí: en las letras eran unos cabrones”. El siguiente período, su columna vertebral, lo situamos entre el 94 y el 99, una historia más reciente durante la que se ven publicados sus trabajos “Que aproveche” y “Guetto paradise”: “pasaba mucha gente durante el principio de esta etapa. Había demasiados cambios, pero finalmente llegamos a juntarnos una buenísima banda, la mejor que ha tenido Sindicado en mucho tiempo. Muchos técnicos flipaban con el sonido que llevábamos. Llegamos a actuar en el BAM, alguien se fijó en nosotros y nos llevaron a Holanda a tocar. La verdad, fue un buen momento, pero terminó como siempre, enfriándose”. De la nueva etapa Roberto saca en conclusión que “somos mayorcitos. Por suerte o por desgracia, somos el grupo más maduro de rap español”. Y, concretamente, de este nuevo trabajo dice que, “si miras la música, si miras verdaderamente las canciones, somos un grupo pop”.

Finalizando, le preguntamos por los gustos musicales de la banda. En concreto, la pregunta reza: ¿qué hay de la fama de los raperos que sólo escuchan rap?. “Se oye rap, claro, pero mucho jazz, mucha música electrónica. A mí, en concreto, me encanta Böjrk, me encanta toda la coherencia de su carrera. Me parece perfecto: yo de mayor quiero ser ella. También Amaral me mola. Los complejos me la sudan. Llevo diez años sacando discos y estoy por encima de prejuicios idiotas. La música es buena o es mala, lo mismo que la actitud”.

Turrón & Babas

Sindicato del Crimen. “Viaje al fondo de la mente”. Zero

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