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Emma Shapplin. Septiembre 2002 Pálida y tersa música franca
--Te mueves entre el pop y la ópera, o entre nada de ello. ¿Cuál eliges, en todo caso, de esas dos opciones? -- “Elijo las dos. En efecto, me muevo en ese vértice y eso me gusta. Creo que entre mis influencias está la música clásica; hablar de opera sería demasiado”. --Te gusta lo clásico, pero ¿sigues el panorama pop actual? -- “Soy muy mala para los nombres, más bien tengo imágenes. En la anterior entrevista hablábamos de Prodigy, que me parecen interesantísimos. Aún no he escuchado el último disco de Bowie, pero me encanta casi todo lo que hace. Son muchas cosas las que me atraen del pop actual”. -- Nos han chivado que en el pasado militaste en una banda de rock. ¿Es eso cierto? -- “Gritaba, sobre todo. Creo que me ha marcado. De hecho, mi profesora de bel canto a veces me dice que no canto, que grito. Son experiencias que te sirven para tener conciencia. En este caso, tener conciencia de un todo. A mí, en principio, no me gustaba cantar: era demasiado tímida. Una vez, muy por casualidad, escuché un fragmento de Mozart en un anuncio de la tele y, desde ese día, no dejé de cantar. Me quedé alucinada. Empecé a estudiar porque me dijeron que podría conseguir algo. A los dieciséis me explicaron que el mundo de la ópera era muy complicado, que mejor buscara un camino más fácil. Entonces me metí al grupo de hard rock y empecé a fumar dos cajetillas al día a fin de intentar cambiar el registro de mi voz. Ese es mi camino: creo que ambos aprendizajes me han servido”. -- El disco, la composición, la haces con Graeme Revell. Preséntanos a tu socio… -- “Empecé sola hasta que tenía la mitad del disco escrito, más o menos. No tenía las letras, tan sólo líneas de voz. El trabajo con él empezó al compartir esas ideas en bruto; le mostré la maqueta y le pedí que me hiciese un análisis con el fin de ver qué se podía sacar de aquello. El me dio su opinión y a partir de ahí comenzamos un trabajo codo con codo: le mandaba faxes constantemente con mis ideas y él iba trabajando. De nuevo nos juntábamos y así hasta completar el trabajo. Teniendo en cuenta siempre, por encima de todo, mis emociones”. Turrón & Babas Emma Shapplin. “Etterna”. Universal
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