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“Untouchables”. Epic. Septiembre 2002 Tengo que confesar que estoy enganchado al último trabajo de Korn. Aun teniendo en cuenta la pila de CDs que uno tiene que escuchar diariamente para poner en el programa de radio o comentar en esta revista, siempre busco un hueco durante algún acto cotidiano para poder sentir la agresividad de “Here to stay”, llenarme de la fragilidad que desprende “Hollow life” buscando otras vías de expansión sonora entre coros y cambio de voces o dejarme llevar por la simplona en esquemas “Thoughtless”, tema que, a pesar de ello, considero de los mejores que incluye este “Untouchables”. La troupe de Jonathan Davis se ha dejado de gaitas y otras flores de otoño reinventando su sonido, su potencial, su energía y su arte. Han tirado por el camino supuestamente más sencillo intentando desvincularse de todos los grupos que en la actualidad siguen queriendo sonar como en su primer trabajo, pero, aun con esas, seguro que eso no ha resultado tan fácil para unos músicos que tienen un estilo definido desde hace casi diez años. Sin duda, “Untouchables” es el trabajo más inteligente de Korn, el más melódico, el más estudiado y también el más comercial, pero eso no les hace perder la intensidad durante algunos pasajes abstractos que te incitan a botar si te dejas llevar por una banda que, musicalmente, ahora no es tan agresiva como antes ni le da tanto al hip hop, ni a los samplers, ni tan siquiera a la frustración en su contexto sonoro. Me impresiona lo trabajadas que están todas las melodías, pero especialmente los arreglos de voz. Ahora parece un grupo que ya no muerde con tanta rabia, aunque, ¡ojo!, eso es en esta sesión de estudio, porque casta seguro que no le falta a la banda durante su próxima gira. Michael Beinhorn y Andy Wallace, en la producción y mezclas respectivamente, han hecho de “Untouchables” otra gran delicia para los fans habituales y para los nuevos adeptos que valoran su música desde el punto de vista de la piratería. Raúl García
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