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“Strange beautiful music”. Epic. Septiembre 2002 Puede que haya que irse planteando que el rock instrumental no es, a priori, un género tan amplio como puede serlo el jazz, por ejemplo. El elemento rítmico, el hecho de que los artistas no acepten con facilidad versionear standards o el límite que supone la guitarra como instrumento solista pueden ser consideraciones a valorar, pero, sea como sea, cada vez es más difícil sorprenderse con un álbum instrumental dentro del rock. Satriani ha sido, durante mucho tiempo, uno de esos personajes que se ha saltado la norma: nunca ha puesto puertas al campo y no ha dudado ni un momento en mirar hacia otros terrenos si pensaba que eso aportaba algo a sus composiciones. Para hacer este “Strange beautiful music” se planteaba, como siempre, no repetirse. Pero en esta ocasión el asunto no era tan fácil. En el nuevo álbum del guitarrista se aprecian elementos menores que colocan el trabajo por debajo de muchos de sus predecesores: el evidente paralelismo entre el “Chords of life” y la versión que Hendrix grabó del “Al allong the watchtower” dylaniano, la pobre versión del “Sleep walk” de Santo y Johnny Farina en la que colabora con Robert Fripp, el exagerado uso de la rítmica… cosas que, hasta el momento, no habían aparecido con evidencia en los discos de Satriani. Da la impresión de que Joe ha preferido, en esta ocasión, el trabajo en estudio antes que dedicarle tiempo a la composición y eso ha derivado a que la mayoría de los temas de “Strange beautiful music” se hayan quedado en riffs repetitivos que ceden un amplio protagonismo a los músicos acompañantes (Matt Bisonette y Jeff Campitelli). E.P.
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