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Dwomo. Octubre 2002

Sin vergüenza, sin etiquetas

”Siempre hemos estado tocando en bandas de garage, de punk, de ska, de reggae, de rollo jamaicano, mezclando cosas. El origen era intentar hacer algo que no fuese el revival de siempre; hacer otra movida, algo que no tuviese que ver con lo de antes, una historia más marciana”. Y, desde luego, marciano es un buen calificativo para el explosivo cocktail de sintetizadores baratos, desmelene políglota y ritmos bailables de rastrillo que se marcan Antonio J. Iglesias Zurita y Jorge Lorán Martín Fabián con su alter ego Dwomo en su álbum "Osinaga". “Nunca hemos sido muy fieles a ningún estilo; hemos tocado en grupos de ska o de reggae sin ceñirnos a nada y no pensábamos en hacer algo concreto al juntarnos. Siempre nos han gustado diferentes tipo de música. Los ingredientes están ahí: es como un supermercado y se coge a según gustos. Tenemos, por ejemplo, raíces de los 80, pero por el desparpajo y por el poso que han dejado a nivel generacional. Ultimamente escuchamos desde cosas muy antiguas hasta lo ultimo que sale del circuito independiente. Estamos abiertos a todo, siempre fieles al punk y a la bossa nova. Hay nombres fijo que hemos metido en los agradecimientos, como Cornelius, Deus o Kraftwerk, ya que a la hora de oír vale todo, pero a la hora de canalizar eso mismo tú ya pones un filtro. Tal vez arriesgamos un poco más con los idiomas, tal vez los usamos como otro instrumento de cara a lo que es la atmósfera de la canción; eso nos permite ciertos guiños”. Así de claro lo tienen estos dos curtidos músicos que vienen de otras diez mil batallas y que ahora acaban de dar en la diana con un proyecto inclasificable: “nuestro caso es algo parecido al ‘hola, estoy en el salón de casa y toco un pianito’; es cercano a eso. Se le pierde el respeto a cosas. Es más riesgo; hemos estado luchando contra bastante incomprensión. Dwomo es el escarmiento de lo hecho en otros grupos, de hacer un poco lo que apetece. Hacemos básicamente lo que nos da la gana; no se trata de jugar a punks sin cresta, pero cada cual transgrede a su manera. A ese nivel, el haber llegado hasta aquí lo consideramos un gol”. Y es que, desde luego, haber fichado con Dro y en el plazo de unos meses sacar tres singles de adelanto y un CD no puede calificarse de menos que de enorme suerte y positiva respuesta para una rara perseverancia. “Al principio íbamos a sacar sólo un álbum, pero la idea de Dro, bastante acertada, fue ir enseñando un poco lo que íbamos haciendo, ir haciendo hambre, enseñar algo que no se ciñe a ningún estilo. La idea fue sacar primero un single, pero luego se hizo un segundo y después el álbum que, como tal, va acompañado de su propio single en el que aprovechamos para meter un par de inéditos. Entonces se convierte, a lo tonto, en un trilogía de tres singles. Ahora se ha hecho una caja que es el disco acompañado de los tres singles, una especie de ‘ahí están los cartuchos. Sírvanse’”.

Para más INRI, el disco está grabado en el prestigioso estudio de Alejo Stivel bajo la supervisión de Fernando Polaino y cuenta, entre muchas otras, con la colaboración de ilustres como el Lichis de la Cabra Mecánica: “Fernando es el productor y el tercer Dwomo, aunque, al grabar en el estudio de Alejo, ha seguido la grabación por encima. Estamos totalmente satisfechos del resultado, desde los temas grabados con un montón de pistas a los hechos en el salón de casa de Fernando. A todos los niveles, Fernando a estado a la altura de la circunstancias, tanto de implicarse como de aportar. Sobresaliente. Los colaboradores son básicamente amigos: desde el técnico de sonido que se le ocurría una idea hasta otros que llevan ahí desde el principio. Algunos son los músicos que tiramos para el directo; no hubiésemos hecho el disco tirando de mercenarios. A última hora entraron Piccolinni y Lichis, gente que está metida ahí y que, de cara a otra aventura, pueden tirar de caché, aunque aquí, al estar cercanos, lo ha hecho por la cara”.

Mención aparte merecen las versiones, una introductoria del tema de “007” y una descolocante revisión del “Redemption song” de Bob Marley ¡en japonés! “El ‘Licencia para bailar’ es un guiño al original de M. Norman. Apenas está el reconocible riff y también metimos lo de Arias Navarro diciendo: ‘Españoles…’ Si llama a confusión… pues mejor. Lo de Bob Marley nos salió en japonés. Somos fans de Bob y Rita Marley tuvo que dar el visto bueno. Cuenta la leyenda que escucha cada versión que sale de Bob”. Hablando de la versión del universal jamaicano es inevitable hablar de otra que el dúo ha hecho expresamente para una recopilación que está preparando la revista “El Jueves” del tema “La noche de que te hablé” ¡en francés y con maneras de chanson! “Lo de Leño nos salió con la misma fórmula que lo de Marley: somos fans y, como tal, lo probamos. A Rosendo le ha gustado mucho; si las cosas son buenas y las sacas de contexto siguen luciendo. Si la gente dice: ‘sacrilegio’ mejor. Los primeros fans de Leño somos nosotros, que sabemos tocar todos los temas de Leño desde hace quince años”.

Claro, que uno se pregunta, ante tanto uso de distinto idioma (en el disco hay además latín, portugués, inglés…) si no será que se han dejado una pasta en academias para estar a la altura de sus propias circunstancias: “¡Qué va! Sólo amigos, que llamamos padrinos gramaticales. Procuramos que, a la hora de lanzar un cartucho, el visto bueno lo dé un nativo”.

Falta saber cómo van a trasladar a un escenario tan singular propuesta y la respuesta que ésta tendrá: “el show standard es un núcleo autosuficiente de Nando en la mesa y nosotros dos. Luego, según el evento, movemos piezas: sacamos a una amiga a cantar no sé qué, metemos sección de vientos o hacemos medio show con bajo y batería. Básicamente, los ritmos son todos de Casiotones. Salimos con dos guitarras y dos voces. Ahora vamos a ver el rollo de la respuesta. Queremos pensar que tenemos un hueco. Es curioso: hemos tocado dos veces en Luxemburgo y aún no hemos tocado en Bilbao”.

Kike Babas y Kike Turrón