Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

El israelí David Broza graba, finalmente, un único disco para tres mercados diferentes. Octubre 2002

Como un torero

Hasta el momento no lo había conseguido. Ahora, con “Todo o nada”, David Broza ha encontrado un lenguaje musical que, en su opinión, le permite ser apreciado en cualquier lugar aunque tenga que volver a grabar las canciones en diferentes idiomas. Hasta hoy, Broza realizaba diferentes discos dependiendo del mercado donde fueran a ser comercializados.

En el 78 comenzó a grabar profesionalmente en hebreo, en el 89 lo hizo en inglés para el mercado americano y en el 2000 publicó su primer álbum en castellano. Lo más llamativo de todo era que David Broza, nacido en Israel, no se limitaba a traducir sus canciones de un idioma a otro: adaptaba a poetas en cada una de las diferentes lenguas. Su presentación ante nuestro público llegó de la mano de “Isla mujeres”, un delicioso disco que contaba con la colaboración de Jorge Drexler, Javier Ruibal o Joaquín Sabina y que fue producido por Alejo Stivel. Ahora reaparece con “Todo o nada”, el primero de sus discos que saldrá, con las mismas canciones, en Israel, Estados Unidos y España. “Era mi plan. Hoy tengo las respuestas después de veinte años. No sabía si la melodía hebrea podía funcionar en otros países pero sí sabía que, si conseguía comunicar de la misma manera independientemente del idioma que usara, habría conseguido mi propia música”, afirma. La idea surgió durante la grabación que del álbum se ha hecho en Israel. “Tenía cien canciones que había preparado en los últimos dos años y estaba listo para sacar un nuevo disco en Israel. La gente de la compañía me apuntó que deseaban sacar mi mejor disco y que ninguna de esas canciones entraba dentro de lo que habían pensado para mí. Me propusieron trabajar en el estudio, en una dinámica que yo no había utilizado jamás, y cuando tenía listas siete u ocho canciones se las envié a la gente de Dro en España. Ellos dijeron que querían publicarlas, por lo que vi que lo hecho podía ser apreciado en ambos países”.

El problema del lenguaje es evitado por la parte más alta, como en este artista es preceptivo: “Las adaptaciones al castellano las han realizado Fernando Polaino, Jorge Drexler, Javier Ruibal y Pablo Guerrero. Yo les mandaba la traducción literal y les pedía que tuvieran soltura, que pusieran su talento. Al final le dieron tal aire a las canciones que casi llegan a la tumba de Lorca”.

Musicalmente, el David Broza de “Isla mujeres” tiene poco que ver con el de “Todo o nada”. El acercamiento al mundo mediterráneo y latino que allí surgía de la mano de Alejo Stivel aquí queda oscurecido con un sonido tremendamente hebreo y con una mayor luminosidad de las guitarras. “Aquí hablo más de mi identidad. Soy un israelí viajante, pero también soy lo que me dan las tierras en las que paro. Me adapto muy bien a aquellos sitios en los que vivo, pero no olvido de donde soy y no quiero perder esa melodía hebrea que hay en mi música”. Ese toque, ciertamente lejano y exótico para un oyente español, también está cargado de una mayor tristeza, tanto en los textos como en las interpretaciones. “Me lo dice mucha gente, pero no era mi intención. En ‘Isla mujeres’ estaba más expectante, tratando de conectar y un poco preocupado por el tema del idioma. Lo cierto es que soy muy introvertido y que tengo mucho blues dentro de mí, por lo que mi música suele llegar de la soledad y de la parte oscura de la vida. Lo que le pone el color es la melodía”.

En relación al uso de las guitarras, instrumento en el que David es un auténtico virtuoso, señala que “en ‘Isla mujeres’ Alejo tuvo un control muy claro: le dije que me vistiera en español y me concedió muy pocas guitarras dejando el instrumento a otros músicos. En ‘Todo o nada’ trabajo con otros productores que, aunque tienen una carrera similar a la de Alejo, por cuanto también han viajado mucho y han pertenecido a grupos de éxito, entienden mi música de otra manera. Aquí, incluso, hemos grabado una pieza instrumental adaptada de una pieza de Haendel. Quizás es ese tratamiento el que aporta a las nuevas canciones otra distinción y tristeza”.

Una de las cosas más llamativas de “Todo o nada” es la recuperación para la música de Pablo Guerrero, cantautor emblemático en los años setenta y que apenas trabajó tras la transición española. En el 2000 volvió a reaparecer, tras haber grabado únicamente un álbum en los noventa, con “Sueños sencillos”, pero no fue a partir de esta obra cuando David conoció al extremeño. “Yo conocía sus canciones antiguas y, cuando regresé de Europa a Israel, ya llevaba conmigo su grabación en el Olympia de París. En Dro me propusieron hablar con él y, en cuanto nos conocimos, nos entendimos a la perfección. Hicimos juntos catorce canciones y ahora ‘Lloro contra la pared’, el tema suyo que aparece en el álbum, es todo un hit en Israel. Fue un encuentro muy profundo, muy directo”.

La elección de “Todo o nada” como título del álbum no responde solamente al hecho de ser la canción que abre el disco: “Miré el título de todas las canciones para ver si me podían servir para llamar al álbum o si debería de buscar otro diferente. ‘Todo o nada’ me gustó: señala que lo he puesto todo, como un torero”.

David presentará su nuevo material en directo a partir del 21 de octubre haciendo tres actuaciones en Madrid, Barcelona y Valencia. Luego se tomará un respiro y, para febrero del año que viene, tiene previsto iniciar una gira española por diversos teatros.

E.P.

David Broza. “Todo o nada”. Dro

Arriba