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Branford Marsalis crea su propio sello discográfico. Octubre 2002 El tiempo trae el éxito
Y la primera referencia de Marsalis Music es, lógicamente, un álbum del propio Branford. Con “Footsteps of our fathers”, el saxofonista hace una especie de tributo a Ornette Coleman, Sonny Rollins, John Coltrane y John Lewis, lo que avanza, sin necesidad de estar muy puesto en esto, que, tras su segunda aventura orquestal, Branford vuelve a centrarse en el jazz más clásico. -- “Son un pequeño grupo de personas especiales en mi vida musical. Hay otros músicos, otros sonidos con los que trabajar en el futuro, pero, en este caso, elegí a éstos por su concepción estelar del grupo, que es el verdadero corazón de cada composición”. -- Me llama la atención las composiciones que has elegido, en concreto “The freedom suite” y “A love supreme”. Lo más normal en un álbum de este tipo es escoger piezas más cortas para poder homenajear a más músicos. Entiendo que estos temas, en concreto, deben suponer algún tipo de reto o de satisfacción para ti… -- “Es una decisión personal. Es como preguntar por qué a una persona le gusta el chocolate en lugar de otro sabor y, en el caso de los discos, no hay evidencia de que, por tocar piezas de más músicos diferentes, el álbum vaya a ser mejor. Cada músico de jazz conoce el reto de esta música. Yo quería hacer estas piezas porque no se tocan tan frecuentemente en comparación a los standards que suenan continuamente”. -- ¿Hay alguna otra pieza que desearías haber grabado y que se haya quedado, finalmente, fuera del disco? -- “No. Todo lo que hay en el CD es lo que quisimos que hubiera”. -- Este disco supone tu marcha de Columbia después de muchos años de editar allí tus discos. ¿Crees que, actualmente, compañías como Columbia no trabajan bien en terrenos como el jazz? -- “Pienso que, en la situación actual que viven ahora las grandes compañías, ellas no pueden prestar la atención necesaria para desarrollar a artistas creativos, sea en el género que sea”. -- Eso nos lleva al asunto de tu propio sello discográfico, recién inaugurado. Tú te lo tomas como un lugar donde jóvenes valores puedan darse a conocer dado que las actuales macrocompañías no parecen atender a otra cosa que al pop, pero ¿cómo pensáis, desde Marsalis Music, dar a conocer a los artistas con las limitaciones que una compañía pequeña tiene hoy en día? -- “ Concentrarse en la popularidad va contra el proceso creativo. Si la música es, de verdad, buena el tiempo traerá el éxito. Lo primero que nos interesa, entonces, es hacer buenos discos, tanto con artistas nuevos como con viejos”. -- ¿Puedes adelantar algunos de los próximos proyectos de Marsalis Music? Tengo entendido que, en breve, vas a trabajar con tu familia… -- “Así es. Editaremos un disco con mi familia que fue grabado el verano pasado en el concierto de jubilación de mi padre”. -- Hablando ahora de tu música, ¿cómo crees que has evolucionado a lo largo de tu obra y qué aporta tu nuevo trabajo a la misma? -- “Estoy mejorando como saxofonista y este disco es la evidencia. También estoy mejorando como músico, entendiendo que la verdadera naturaleza de la música no tiene nada que ver con estructuras de técnica y de cuerda. Empiezo a entender el impacto emocional de la música a través de la empatía”. -- “Creation”, tu anterior disco, te presentaba interpretando piezas de música sinfónica, algo que ya habías hecho anteriormente en “Romances for saxophone”. ¿Qué te aportan esos discos como músico de jazz? -- “Lo importante para mí es convertirme en el mejor músico que pueda ser. Dejo las etiquetas para otras personas. Primero pienso en mí mismo como músico, y no sólo como músico de jazz”. -- A lo largo de tu trayectoria has trabajado con innumerables músicos y formaciones (Clark Terry, Jazz Messengers, Miles, Steve Coleman…). ¿En cuál de todos los proyectos por los que has pasado te has encontrado más feliz? -- “Todos fueron o son grandes músicos. Fui feliz tocando con cada uno de ellos”. -- Tu relación con Joey Calderazo, Eric Revis y Jeff “Tain”, los músicos que te acompañan en el nuevo álbum, se prolonga ya una buena cantidad de años. ¿Qué es lo más agradable de trabajar con ellos? -- “Todos nosotros compartimos una única idea. Entendemos que un solo que no es compartido con la banda no es un verdadero buen solo; es simplemente buena técnica, pero nada más. Cuando tocamos juntos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos”. -- ¿Qué opinión te merece la actual escena del jazz? ¿Por qué parece imposible, hoy en día, que un disco o artista de este estilo pueda competir en ventas o repercusión con el pop, el rock o el hip hop? -- “El jazz, cuando está bien hecho, no está en peligro, aunque, para empezar, es muy difícil vender música instrumental. Si tenemos en consideración que el jazz tampoco es una música de ritmos regulares vemos que tiene un panorama aún más difícil. Pero eso no es un problema: no es con la popularidad con lo que se toca la música; hay muchos músicos que son famosos y que no son demasiado buenos. Yo, particularmente, toco para ser bueno tocando”. -- Hace relativamente poco, algo más de un año, estuviste tocando en España, pero no sé si tuviste posibilidades de conocer algo sobre nuestro panorama jazzístico. ¿Hay algún músico español con el que te gustaría trabajar algún día? -- “No creo en el nacionalismo, ni en la música ni en el baloncesto. En Nueva York hay músicos de todas las partes del mundo y ahí es donde me estoy centrando. Nosotros tocamos con algunos músicos en Ibiza que fueron muy buenos y les comenté que tenían que ir a Nueva York. No a Estados Unidos, sino a Nueva York”. E.P. Branford Marsalis Quartet. “Footsteps of our fathers”. Marsalis Music
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